María Gainza nació en Buenos Aires. Trabajó en la corresponsalía de The New York Times en Buenos Aires y fue corresponsal de ArtNews. Durante más de diez años fue colaboradora regular de la revista Artforum y del suplemento Radar del diario Página/12. Ha dictado cursos para artistas y talleres de crítica de arte, y fue coeditora de la colección sobre arte argentino «Los Sentidos», de Adriana Hidalgo Editora. En 2011 publicó Textos elegidos, una selección de sus notas y ensayos sobre arte argentino. El nervio óptico, su primera incursión en la narrativa, ha sido traducida a diez idiomas y fue recibida con entusiasmo por la crítica: «Flamante primera novela» (Ana Wajszczuk, Página/12); «Se cuenta entre lo más trascendental (amén de íntimo y delicado) que he leído en el género en los últimos tiempos» (Christopher Domínguez, El Universal); «Una lectura tan inteligente como inaudita. Una inusitada joya» (Care Santos, El Mundo); «Emocionante» (Aloma Rodríguez, Letras Libres); «Sentida, vivaz, llena de humor. Y justo por eso, seria, pertinente, refrescante» (Javier Montes, ABC); «Un libro insólito, hermoso, en ocasiones delicado y a veces brutal» (Mariana Enriquez); «No hay nada frívolo ni banal en el libro de Gainza, posiblemente uno de los mejores de este año» (Patricio Pron); «Excepcional» (Enrique Vila-Matas); «María Gainza ilustra de forma sumamente lúcida la relación de la fascinante protagonista con el arte y describe imágenes con palabras tan certeras que el lector tiene la impresión de estar junto a ella delante de un cuadro» (Cees Nooteboom).
En uno de los poemas (que la autora prefiere llamar "pequeños textos encolumnados") se lee: "Quiero escribir un poema / cuando cae la noche / y la mente se llena de zumbidos. / Debe ser / austero y preciso / sin grandes pretensiones / ni gestos ampulosos.", y eso es precisamente lo que ocurre en Un imperio por otro, el despliegue de una escritura liviana, concisa y libre de afectación. Tal vez por el hecho de que Gainza no se ve a sí misma como poeta, los textos poseen una naturalidad poco frecuente, un carácter alejado de los lugares comunes y de las expectativas usuales de la escritura poética.
Me molesta tu huida del mundo la indeferencia hacia los que quedan atrás, y esos agujeros negros que pueblan tu mente.
O hay poemas que no me generaron nada, o hay poemas que me generaron todo. No hay punto intermedio.
Un gran poemario que describe la soledad, el aislamiento del mundo, de a momentos la infancia, de a momentos la juventud y la adultez. Recuerdos solapados, quizás, en escenarios conocidos a veces y desconocidos otras.
Me quedo con esos poemas que retumbaron en mi estómago, me hicieron doblar la punta de las hojas para inmortalizarlos en mi biblioteca.
Hace unos meses leí un poema del libro y pensé bueno, sin más. Pero ayer leí todo el libro y me encantó mucho mucho. Perritos enterrando huesos y Perspectivas y La hora son mis favoritos creo.
Si bien no logré conectar con el libro en general, sí me impactaron profundamente algunos poemas que marqué con corazoncito, como Mi vida ajena, Un poema, Ausencias, y El 20%
Finalmente que importa el total, si puedo agarrar el libro, leerlo en cualquier página y ser feliz.