Catalina desenreda con cuidado los hilos de la memoria y se asoma a las experiencias que permanecen en ella. Al recorrer los espacios de su niñez, evoca sus primeros miedos y dudas, al tiempo que descubre el consuelo de la imaginación y la escritura. Este libro está hecho de retazos, de las marcas que con sutileza, y a veces con dolor, dejan los hallazgos de la infancia.
Me gustan los libros que saca la editorial Laguna porque generalmente son narraciones no convencionales, íntimas, extrañas, genuinas. Este es un libro sobre la infancia no convencional. Catalina a través de fragmentos sueltos evoca su niñez, sus miedos, la imaginación y la escritura. La infancia como eje central de los hilos de la memoria.
Me gusta la narración de la cotidianidad. Cuando viví un duelo hace dos años de alguien que marcó profundamente mi infancia me di cuenta de lo importante que es evocarla, acariciarla, escribirla, hablarla. Es un libro para quienes desean conectar y conmoverse con lxs niñxs que fuimos.
En la infancia se interiorizan más ideas de las que la gente cree. Me encantó esta exploración desde los recuerdos y la forma en que la niña decodifica el mundo a su alrededor.
La memoria de la niñez de la narradora fragmentada por sustantivos. Para mi el libro es parco y superficial. Le faltaron elementos a la escritura que provoquen alguna emoción en el lector (o al menos a mí).
Habitamos la niñez de Catalina mientras recordamos la nuestra. Cada fragmento es un retazo, una pieza que une la vida, un fragmento del corazón. Amé este libro. Lloré en algunas líneas recordando la niña que fui.
Son retazos de la vida de Catalina. Me siento identificada, es la menor de dos hermanas.
Este libro me identifico de mil y un formas diferentes. Catalina va narrando espacios de la infancia de una niña que son comunes. En algún punto pensé que era un libro escrito por mi.
Catalina lo hace desde palabras que se van aprendiendo con anécdotas, con historias. A mí nadie me dijo “la palabra orgullo significa…” la gran mayoría de palabras que tengo en mi cabeza soy capaz de asociarlas también a una historia que me enseñó que son
Una de mis frases favoritas fue: nos enseñaron que las mujeres somos peligrosas (porque nos hacen taparnos para no provocar a los demás). Pero ahora ya no me tengo miedo.
Definitivamente leí este libro en el momento perfecto, porque abracé y le bese la frente a esa natha chiquita que siempre estará vigente en mi.
Quiero usar este libro para evocar mis recuerdos. Poner también en cada palabra mis propias experiencias con ella.
Me gusta mucho esa visión de Catalina de los recuerdos como retazos de tela que sobran y se cosen como se pueden. La memoria es eso: pedacitos de vida que vamos tejiendo hasta tener un relato lo suficientemente grande para cargarlo a todo lado.
Me pareció precioso este libro y me hizo pensar en mi infancia página a página. Me dolió reconocerme en sus relatos y en cómo las niñas aprendemos a vivir desde el silencio, en cómo los adultos nos dijeron que debíamos comportarnos y nosotras, calladas, solo lo aceptamos.
Es un libro para abrazar a las niñas que un día fuimos y que siguen vivas bien adentro.
Me ha gustado mucho este libro. Un recorrido hacia la infancia. Una trayectoria que nos hace pensar en nuestra propia vida en medio de lo cotidiano y lo no convencional. Amé en la forma en cómo está escrito, lo sentí muy íntimo y muy cercano. Me hizo pensar en mi propia infancia.
Hermoso! Es un espejo, pero no al estilo autoayuda! Para leer más de una vez. Igual se lee en un par de horas! Te hace hurgar en tu propia memoria y querer escribir también tus propios retazos…. Y por otro lado te enciende la curiosidad y tratas de armar una foto con todas las piezas que te da… aunque no están completas….