"A menudo prima el espectáculo sobre el pensamiento crítico. Y si pensamos peor, nos comunicamos peor."
Lectura interesante que invita a reflexionar sobre cómo pensamos y comunicamos, tanto profesionalmente como en nuestro día a día.
Una de las ideas principales que destaco de libro es que "pensar bien no es lo mismo que tener razón", y esto transforma completamente la manera en que nos relacionamos con los demás. "Si hacemos preguntas solo para reafirmar nuestras opiniones, no estaremos escuchando desde la curiosidad, sino desde la necesidad de validarnos."
El libro profundiza en el pensamiento crítico, una habilidad cada vez más esencial en un mundo donde la tecnología avanza rápidamente. En un futuro (no tan a largo plazo) lo que pueda automatizarse lo será, y eso deja en primer plano la importancia de habilidades humanas como la empatía, la capacidad de aprender y desaprender, y la curiosidad genuina. Me ha parecido muy interesante la idea de que entrenar la curiosidad es posible: enseñar a preguntar, incluso en momentos aparentemente inadecuados, es una herramienta poderosa que abre muchas puertas, incluso en edades más tempranas.
Otro punto que me ha resultado muy útil es la reflexión sobre comunicarse en un idioma diferente. Esto ha resonado mucho conmigo debido a mi experiencia viviendo en otros países. De hecho, la lectura me ha hecho recordar que, en este tipo de situaciones, lo importante no es ser gramaticalmente perfecto, sino claro y efectivo en el mensaje.
Si bien el contenido es muy interesante y he aprendido varias herramientas que no conocía, reconozco que en algunos momentos el libro se me hizo un poco más largo de lo que esperaba. También lo encontré algo menos práctico de lo que imaginaba, aunque las reflexiones que plantea me han parecido valiosas.
En general, creo que este libro está dirigido principalmente a profesionales de la comunicación, pero sus enseñanzas son perfectamente aplicables a cualquier ámbito de la vida. Me quedo con muchas lecciones: escuchar más que hablar, no opinar sin antes reflexionar, y mirarme a mí mismo con ojos de maestro y no de verdugo.
(Audiolibro)