De nuevo, nos encontramos con los personajes de La Jaralera que, en esta quinta entrega de las memorias del marqués de Sotoancho, se enfrentarán a situaciones más divertidas, si cabe. En esta ocasión, hace su aparición una marquesa de Sotoancho, Marisol, bastante cambiada, pues ha dejado de ser aquella belleza rubia de la que el marqués de Sotoancho se enamoró y con la que se casó a pesar de las reticencias de Mamá ante unión tan desigual. La actitud de la nueva marquesa, volcada en la atención a sus cinco hijos con título nobiliario comprado, arrojará al marqués de nuevo a los brazos de la mujer que le hizo hombre, la bellísima colombiana Marsa Restrepo Olivares. Además de su intensa aventura amorosa con la colombiana, el marqués de Sotoancho también tendrá que lidiar con Mustafá, discípulo aventajado de Osama Bin Laden, convertido en talibán gracias al «buen hacer» de Mamá; con una marquesa viuda que subirá a los altares, y no precisamente por sus buenas acciones; con un nuevo párroco, don Crispín, gran aficionado a las revistas del corazón y adicto a Operación Triunfo; con un don Ignacio que provocará que más de uno se rasgue las vestiduras; y con un servicio millonario gracias a la herencia dejada por el tío Juan José. Entretanto, la sombra de un pájaro de hierro sobrevuela La Jaralera...