Los personajes de Preferiría que me imaginaran sin cabeza se ganan la vida faenando pescados, como guardias en una estación de Metro, son enfermeras al borde del colapso nervioso, youtubers, operadoras en Correos de Chile o supervisoras de Sujetos metidos en un estanque y sometidos a distópicos estudios.
A veces delirantes, detonados, los cuentos de María José Bilbao recuperan el sentido lúdico de la escritura, en un juego de indagación donde las reglas mismas del relato se ponen en tensión. Sin complacencia, con un humor negro e iluminador, las distintas narradoras de estos diez relatos muestran las angustias que provoca un mundo hostil en creciente deshumanización, y los efectos sobre el cuerpo de la mujer. Lejos del realismo más elemental, con atmósferas de destellos oníricos y mundos donde se establecen extrañas correspondencias, la autora propone una reflexión en torno a lo cotidiano y su permanente dimensión de lo absurdo, llevándonos incluso al terreno de la distopía y la ciencia ficción.
Preferiría que me imaginaran sin cabeza es el debut literario de María José Bilbao y, sin embargo, el uso de los recursos narrativos, la soltura expresiva, el desparpajo temático, dan cuenta de un proceso de decantación que se traduce en este volumen, sólido y variado al mismo tiempo, que ofrece una mirada refrescante del género cuento. Una voz nueva que viene a enriquecer el amplio panorama de las autoras chilenas del momento.
No me entró este cuentario por ninguna parte. Creo que el orden de los textos le juega en contra: los tres primeros son propuestas experimentales, con una narrativa exagerada y desconcentrada. Los leí hoy y ya tengo recuerdos vagos sobre sus tramas - si es que las tenían. El resto de los relatos asemejan ejercicios de escritura, en el sentido que puedo identificar - si es que hubo uno - el pie forzado que les dio origen. No profundizan más allá de una propuesta y parecen cumplir con una tarea. Hubo un cuento que, pese a lo anterior, me interesó: Angélica Rebolledo, creo que era - dejé el libro en la pieza. Es el resumen biográfico de una persona que hace apropiación cultural con el enanismo. El formato le quedaba súper y las temáticas, respecto de la autodeterminación para las identidades y la cultura de la cancelación, eran súper frescas.
Hay una nueva voz en la narrativa chilena y pertenece a la increíble María José Bilbao, nacida en 1985 y que con su debut literario viene a renovar las energías del cuento y el relato.
10 relatos/cuentos que en su suma no superan las 100 páginas pero nos trasportan desde el mundo laboral en el metro, hasta una distopía/utopía en donde nuestros cuerpos son relegados al abono de la tierra. Cada uno construye un mundo en sí y nos va relevando a medida de su lectura, el imaginario de una escritora que conlleva lo mejor del mundo de las letras.
Cada una de sus palabras han sido trabajadas desde la perspectiva y lógica de la construcción de un espacio que hace verosímil su lectura, incluso desde el mundo del hampa y delictual. Shangai Hua un cuento que puede ser transmitido de generación en generación dentro de la alicaída clase media, en donde una chica solo quiere surgir y para ello establecerá una meta que se ve más alcanzable cuando debe transportar una mochila de una casa a otra, sin saber que contiene y terminará encontrando “amor” que no se resolverá de la mejor manera.
Y así también con pensar el futuro como en los cuentos La vista es siempre una niebla, Gaseosa y Ello; que combina los mejores elementos de la ciencia ficción y pensar nuestro futuro en el planeta. Cada uno de ellos con una temática diferente pero que se debate en la actualidad: la contaminación, nuestros cuerpos y las máquinas que están allí al acecho.
El cuento o relato que da nombre al libro, Preferiría que me imaginaran sin cabeza nos retrotrae a uno de los oficios más antiguos dentro de un país costero. En donde su protagonista hará una constante comparación entre faenar un pescado y cómo esto es el símil de vivir nuestras vidas y cómo vamos acomodando las piezas que la componen.
María José Bilbao reúne en este debut a cargo de la gran editorial Montacerdos, que siempre sorprende con nuevas y nuevos escritores en su maravilloso catálogo, deja la sensación de que queremos que siga escribiendo para contarnos y describirnos un mundo que todas y todos habitamos, pero que muchas veces no tenemos la capacidad de apreciar del todo.
Rubio en la escalera, un cuento centrado en una trabajadora del metro de Santiago nos invita a mirar cada estación, la hora peak y el tránsito constante de personas que quieren llegar a un lugar con ojos distintos. En donde descubriremos historias personales en cada par de ojos que avisamos dentro del metro y cómo identificar a quienes sólo quieren vivir al límite.
Las palabras contenidas en esta reseña no podrán hacerle justicia a las sensaciones que despierta la escritura de ella, por ello es una tarea agradable posar la vista sobre sus páginas y disfrutar con este regalo literario que está recién apareciendo en todas las librerías del país.
Una lectura que se transformará en comentario obligado este 2022 dentro de las recomendaciones.
Fíjate tú que me gustaron mucho los relatos de María José Bilbao. Agradezco la exploración de temáticas a través de un registro no mimético, atreviéndose con el absurdo, con cronologías desopilantes cruzando vidas patéticas de personajes singulares. Lo destaco sobre todo en la hegemonía de la narrativa realista chilena. Hay textos que pasan sin pena ni gloria (los menos) y otros que se te quedan en la mente por harto rato. Mis favoritos: "Una noche en Monte Carlo", que trata sobre el abandono de una niña en época escolar y "Angélica Rebolledo", la historia de una mujer que se identifica como enana aunque haya nacido con "tamaño normal", un relato al borde de lo políticamente incorrecto que encontré un triunfo.
Grostesco, incómodo, delirante, enrollado y fuera de lo común (a nivel temático). Si bien me hubiera gustado mayor experimentación a nivel de estructuras y narrador(a), se agradece que se explore transversalmente el asco y la ansiedad en las imágenes que articulan este conjunto de relatos.
lo pasé muy bien leyéndolos. “Una mujer gigante” fue mi favorito. Hay imágenes que se me quedarán por mucho tiempo, como la de las larvas blancas, y eso es un parámetro personal para considerarla una buena obra. Lo único si, es que me confundió la progresión de los cuentos, los primeros son de un atrape de las personajes, donde encontré que la primera persona les quedaba perfecto. Los últimos tres son de ciencia ficción pura, que a ratos me recordaba a Elena Aldunate o a Octavia Butler. De todas formas las imágenes que trabajó la autora en su narración me parecieron muy cuidadas y bellísimas. 🐛🐛🐛🐛
Me sorprendió, gran narradora, mezcla un bizarro sentido del humor, con situaciones fantasiosas en un chile absurdo muy cercano, al menos me sentí en casa leyendola jaja.
También podría haberse llamado El horror de ver y ser vistos. Noche en el Monte Calvo y Gaseosa mis favoritos. Suelo preferir los cuentos en que prima el montaje de los sucesos antes que el mundo interior del personaje, pero algo hay aquí que diluye una cosa en la otra. No sé si la prosa saltona, los temas mismos, o una mezcla de ambas cosas. Sea cual sea el caso, la escojo altiro por sobre las otras cuentistas de renombre de su generación, que escribirán muy bien, pero no me dan la agradable extrañeza que hallé aquí.
lo encontré muy entretenido y a veces escalofriante. en general me gustó mucho, me gusta como escribe, encuentro que es muy variado, lo que es bueno pero tmbn hace que el libro sea poco cohesivo supongo
"Me carga estar en un carrete y que pasadas las dos de la mañana toda la gente con la que converso me mire con cara de querer darme un beso. Esa cara de "estoy curao y ya no puedo disimular". Me carga esa cara, me pone nerviosa esa cara. Me cuesta seguir llevando la conversación sin tartamudear de miedo por la carne viva del rostro que me mira. Me he llevado sorpresas horribles. Pololos de mis amigas, mis propias mejores amigas, profesores, médicos, peluqueras, carabineras, payasos, choferes, vecinas, niños, ancianos, los mejores amigos de mis papás, incluso varios de mis tíos y unos cuantos de mis primos. La mayor parte de la gente que conozco alguna vez me ha mirado así".
Esto leemos apenas comenzamos el primero de los diez relatos que componen esta, la primera publicación de María José Bilbao. Creo que cualquiera que le guste leer se entusiasma cuando abre un libro de un autor nuevo y empieza así de bien: con sentido del humor, con un lenguaje espontáneo y a la vez literario, abordando una temática para todos familiar y, a la vez, adoptando una perspectiva que la hace paracer anodina, extraña. Estas son quizá las mayores virtudes de la narradora, las cuales, lamentablemente, no son la tónica a lo largo de la colección. La calidad de los relatos es bastante heterogénea. En ellos se combina cierto realismo social (sus protagonistas son guardias de metro, vendedoras de pescado, influencers), con cierto feminismo (sus protagonistas son mujeres desajustadas de sus cuerpos), con cierto transhumanismo (sus protagonistas devienen en estado gaseoso o se intervienen quirúrgicamente para transformarse en discapacitadas de manera voluntaria) con cierta ciencia ficción. Todo combinado al interior de estructuras muy particulares que no responden a la teoría de la narración más elemental. Y esto último lo que más tienen de interesante, de abrumador y de difícil. Son relatos experimentales que no son pretensiosos, que hablan de temas muy complejos sin tomarse a sí mismos demasiado en serio, que no sabemos, al final, si son ingeniosamente provocadores o simplemente una lesera, una boutade. Dejémoslo así: no creo que vuelva a leer este libro, pero muy probablemente estaré atento al próximo que publique su autora.
Es un compilado de 10 cuentos donde los protagonistas tienen trabajos muy comunes, y los relatos van desde vivencias ordinarias a historias en mundos de ficción y futuristas. El hilo conductor es mostrar como los personajes se sienten inmersos y tratados por su entorno y la sociedad, los muestra en situaciones incómodas, interpelados e inmersos en lugares carentes de empatía y con una alta carga de deshumanización , todas emociones que van siendo traspasadas al lector en una narrativa poco tradicional, con una carga de humor negro y un llamado a la reflexión ya que es fácil sentirse identificado con sentimientos, vivencias y rechazos desde y hacia las situaciones en que están inmersos los protagonistas.
Historias extrañas y surrealistas, que curiosamente combinan bastante bien con mis últimas lecturas. Creo que disfruté especialmente los últimos tres cuentos, cuando la imaginación de la autora parece desbordarse y buscar salidas cada vez más raras. Tengo muchas ganas de ver qué más publica esta escritora en el futuro.
no soy de escribir reseñas pero siempre me encuentro con las reseñas más cagonas de hombrecitos en los libros que más me gustan y estoy chata. lo saqué de la biblioteca de stgo sin ninguna expectativa y fue una gran sorpresa, siento que estaba la intención de incursionar en el body horror, de tocar temas grotescos y disfruté cada uno de los cuentos. qué ganas de poder leer más de esta autora.
Tengo como sentimientos encontrados, los relatos eran demasiado de la vida cotidiana, pero medios asquerosos, te hacen sentir incómoda mientras lo lees, pero me gusto la sensación, hace rato un libro no me provocaba eso Lo disfruté igual
Diez cuentos protagonizados por personajes femeninos, abrumadas, ansiosas, cansadas, seres comunes, pero que viven en una especie de distopía, absurdo, crudeza, ficción y realidad, todo junto y mezclado. Interesante y de rápida lectura.
Aunque no me pareció una maravilla, me encantó la experimentación de los cuentos y ciertas imágenes creadas por la autora que te hacen sentir muy extraño e inquieto.
la calidad de los cuentos es muy variable. destacan al menos cuatro. y de esos cuatro, en su mayoría lo que los destaca son los temas que abarcan o las ideas que intenta plasmar Maria José
Preferiría que me imaginaran sin cabeza ~ María José Bilbao (2022)
Este libro de cuentos de una escritora joven, como una, es maravilloso por lo original que tienen sus relatos. Cada cuento muestra una realidad inquietante, algunas relacionadas a tensiones que tienen que ver con el cuerpo, otras con la mente, pero siempre en universos que reflejan hostilidad externa. Mi cuento favorito es "Angélica Rebolledo", que, escrito en clave de crónica/ biografía, narra la historia de una mujer que amputa sus piernas sanas, reformando su identidad. Desde ahí, comienza a apropiarse de la lucha contra la estigmatización del enanismo y se desencadena una serie de sucesos que la llevan a convertirse en un controvertido personaje público. Es original, permite reflexionar sobre la distorsión corporal, la atención que entrega la exposición pública y, como leí por ahí, tiene todo lo que requiere un Creepypasta.
Recomendadísimo y contingente, hay otros cuentos que exponen consecuencias de los ataques anónimos en redes sociales; otros que retratan la desintegración del cuerpo de Sujetos que se donan a sí mismos para transitar en vida hacia la conversión en sustratos de plantas, encerrados en estanques húmedos... Son cuentos incómodos pero adictivos.
"Otras veces, en las que todo está todavía más quieto y yo me encuentro en un no-tiempo aún más profundo, he sentido todos mis dientes afilados y he tenido horribles visiones colectivas. Pesadillas, pesadillas de todo Chile. Opresión militar. Un caballo derrumbado y famélico obligado a palos a levantarse. Erupciones de volcán, terremotos, tsunamis. Una mujer corpulenta y oscurecida operando una montaña rusa que lleva a toda velocidad por precipicios y curvas. Hasta el inconsciente más fuerte es susceptible de recibir esquirlas de las grandes tensiones terrestres. Por suerte solo capto los terrores nacionales; lo mejor sería siempre volcarse hacia lo esencial. En mi caso, mi cuchillo; pero también es importante aprender a valerse en todas las formas. De la grande a la pequeña. De la tierna a la más tiesa. De la seca a la viscosa."
Preferiría que me imaginaran sin cabeza se compone de 10 relatos narrados desde el punto de vista de sus personajes. Son todos diferentes, y por tanto las sensaciones que quedan al terminarlos hace necesaria una pausa entre cada uno. Los distintos relatos nos presentan un mundo cotidiano/conocido en el cual, los personajes que se desenvuelven en el nos van mostrando sus pensamientos, sensaciones e íntimos deseos, permitiendo que sea sencillo conectar con éstos, y a la vez generando sensaciones de incomodidad e incredulidad. Algunos relatos pasan sin dejar mucho, sin embargo otros me han dejado absorta, incrédula, incómoda y divertida. Personalmente me ha encantado la forma en que están escritos y cómo se diferencian entre ellos. Mis favoritos son "Angélica Rebolledo", "Preferiría que me imaginaran sin cabeza" y "Shangai Hua".
El último año he leído varios libros de relatos y sin dudas este es de mis favoritos! Muy recomendado!
Una propuesta interesante y experimental, pero no termina de calzar del todo en lo que se propone. Hubieron un par de cuentos muy interesantes con personajes bastante excéntricos y únicos. He de admitir que pudo ser mejor