La Autobiografía de Emiliano González (1955-2021) pone ante el lector la vida de un escritor mexicano que expone su particular visión de mundo y sus atisbos en las dimensiones más allá de la realidad. Su relato de vida es un testimonio valioso para todos los iniciados en su literatura. Permite confirmar el trazo de su vastísima cultura, con la que perfiló una literatura de cuidadosas formas, erudición y flagrante sensibilidad.
González Campos nació el 25 de marzo de 1955 en la Ciudad de México,1 hijo del matrimonio formado por Enrique González Pedrero, político, escritor e intelectual mexicano, y Julieta Campos, escritora y académica cubana, ganadora del Premio Xavier Villaurrutia en 1974.2 Estudió la licenciatura en Lengua y Literatura Hispánica en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México.1
González compiló y editó la obra que conforma Miedo en castellano: 28 relatos de lo macabro y lo fantástico en 1973, cuando apenas contaba con dieciocho años.3 Recibió la beca del Centro Mexicano de Escritores (CEM) en 1975 y la beca del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y el Fondo Nacional para Actividades Sociales (Fonapas) en 1978.4 Mientras era becario del CEM llevó a cabo la creación de Los sueños de la Bella Durmiente, publicada por la editorial Joaquín Mortiz en 1978, que lo convirtió en ganador del Premio Xavier Villaurrutia.3
Ha colaborado con textos y artículos en diferentes medios impresos nacionales como: «El Gallo Ilustrado» —suplemento de El Día—, El Heraldo de México, Fin de Semana y Punto de Partida.1 Es considerado uno de los escritores esenciales de literatura fantástica en México y aunque el género no goza de mucha popularidad en el país, para los conocedores González es un «autor de culto».56
¡Por fin tengo entre mis manos este maravilloso documento! (Aunque se publica de forma póstuma, Emiliano lo aprobó y alcanzó a ver los adelantos.) El texto, escrito en 2009, viene precedido por una presentación muy emotiva de la gran Beatriz Álvarez Klein y de dos estudios bastante detallados de Rogelio Castro y Claudia Gutiérrez (quienes, además, se hicieron cargo de la edición). Resalto esto último, porque todo el equipo que participó tanto en las notas como en el Anexo -que incluye todas las obras literarias, películas y discos mencionados por Emiliano- hizo un trabajo valiosísimo, que ayudará a que el lector pueda navegar con una brújula a través de esta selva mnemotécnica. Con ese peculiar estilo de sus ensayos -donde mezcla los recuerdos, sus posturas, erudición y sensibilidad con un lenguaje muy cuidado pero natural-, Emiliano nos comparte las experiencias que lo fueron marcando como persona y artista. Imprescindible artefacto de "memoratura" para los admiradores de este gran autor.