"El pelo, la vejez, la plata: en esta nouvelle de aprendizaje en la que no se aprende nada, Maia Debowicz cuenta la historia de una familia a partir de la materialidad de los cuerpos y los intercambios; con la voz fresca y sin impostar, Maia escribe la profundidad de las superficies.” Tamara Tenenbaum
Sueña con tener pelo lacio y sedoso pero el suyo está lleno de rulos. Lo que le gusta es escribir y dibujar, pero termina trabajando en la inmobiliaria de su padre. Vuelve a su casa y su novio es un manojo de bronca y resentimiento. Conoce un peluquero que se vuelve una pieza fundamental de su educación sentimental. Descubre una aliada inesperada. Estos son algunos de los hitos dramáticos que encontraremos en estas páginas. ¿Qué tan importante puede ser el pelo en la vida de una mujer? ¿Es posible que unos bucles rebeldes determinen una identidad y atraviesen el vínculo entre un padre y una hija? Este libro nos dice que sí. ¿Y si no es suficiente? es una pequeña autobiografía en tres actos, escrita con humor y desparpajo, y que tiene el tono singular de Maia Debowicz: una voz que entra y sale de la literatura para encontrar, al final del camino, una forma propia de estar en el mundo.
Maia Florencia Debowicz nace en Buenos Aires en 1985. Estudió Dibujo y Pintura en la escuela de Guillermo Roux. Se formó en los talleres de artistas de Mariana Szulman, Marta Ares y Laura Messing entre otros. Realizó seminarios de arte con los críticos de arte Julio Sanchez, Laura Batkis y Rodrigo Alonso . Desde 2008 estudia en la clínica de arte con Fabiana Barreda y en 2011 comienza la clínica de obra con Marcelo Pelissier.
Entre sus exposiciones individuales más importantes se destacan, Silencio (Centro cultural Recoleta, 2010); La Pastilla de la Felicidad (Galeria Pabellón 4, 2009) y Psicologia Pop (Galería Pabellón 4, 2008). Participó de muestras colectivas en el Banco Central, Ecunhi (ex esma), Conicet, en el Live Hotel y en el Palais de Glace entre otras.
En 2012 es seleccionada para participar del PAC (Prácticas Artísticas Contemporáneas) donde realiza clínicas de obra con Eduardo Stupia, Carlos Herrera, Gabriel Valansi, Rodrigo Alonso y Andrés Waissman. Es finalista en el Salón Nacional de Nuevos Soportes (Palais de Glace) con su obra Lobotomía (2011) y con la instalación La última Cena (2009). Es finalista en el Salón Nacional de Arte Textil (Palais de Glace) con sus obras 345 razones para un mundo feliz (2011) y La Argentina ansiolítica (2010). Es seleccionada en la disciplina Pintura en los concursos Uade Arte Joven y en el Salón Nacional de Artes visuales de Avon (2009).
Lo que mas me gusta de este librito (y de los demás que he leído de vinilo) es que son cortos, personales y te conmueven con la cotidianidad de las cosas. Es como escuchar una conversación en un colectivo, fingir con auriculares mudos y querer quedarte hasta que se baje el relator.
Volví a tener Bookmate y volví a salir a caminar, así que aproveché que Vinilo tiene varios libros en esta plataforma, tanto como ebooks como audiolibros, y decidí finalmente empezar por éste. Me gustó que sea narrado por su propia autora (como es el caso del resto, también).
Este libro está estructurado en tres partes, de las que la primera (los rulos, la infancia) fue la que más disfruté. Con las otras dos, conecté (y no uso esta palabra como sinónimo de "sentirme identificada", sino en general conectar con lo que se cuenta), por cómo se maneja en el relato, con el retrato familiar, el retrato de una relación abusiva, las presiones, miedos e inseguridades de una joven Maia, no tanto así con todo el tema inmobiliaria, pero esto último por una desconexión ahora sí personal.
La narración es sencilla e íntima, pero cuidada, amigable aunque sostiene una cierta distancia, entiendo que saludable en este tipo de literatura, por lo que también resulta comprensible. Me resultó entretenida y supo hacer de su padre una figura entrañable. A su vez, este libro tiene una extensión justa, lo cual es acorde al concepto editorial y le funciona muy bien.
Seguramente siga escuchando más Vinilos mientras camino (o cocino).
Última nota al pasar: ojalá un mundo con menos Catalinas y más Miguelas.
Me gusta mucho esta colección de Vinilo. Libros chiquitos, para leer de una sentada, en un trayecto más o menos largo de transporte público. Los leí casi todos, este tal vez sea el que menos me gustó.
Me cae muy simpática Maia, me quedo a escucharla en la radio cada vez que me la cruzo en un zapping y escribe muy bien. Pero en este libro no me pegó tanto. Me late que fueron artículos independientes de literatura del yo - la aceptación de su pelo/belleza, divorcio de padres, muerte de familiar - pero me late que no dejó toda la sangre en la arena, algo que sí percibí en los libros de Dolores Gil y Paula Mariasch en esta misma colección.
Pero nada grave, estos tres actos random se leen muy bien y son ideales para un día de tránsito complicado o una sala de espera demasiado prolongada.
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No he leído nunca un relato tan acertado y veraz sobre la relación que se tiene con el pelo rizado en la niñez y adolescencia. Necesitas leer el primer capítulo si tienes el pelo rizado. Me tocó muchísimo el corazoncito y agradezco mucho a quien me lo recomendó porque comprendió en qué punto estaba mi obsesión con el pelo rizado :)
Me hizo reír y emocionarme, reflexionando sobre lo frágil que es la mirada sobre nosotros mismos, cuando damos demasiada atención a los estándares que nos rodean.
También sobre la importancia de nuestros lazos, que a pesar de su a veces cierta fragilidad, no dejan de ser una parte esencial de quienes somos.
Es una lectura ligera y entretenida. Básica, pero sumamente profunda. La recomiendo muchísimo.
Estoy disfrutando mucho estos libros de Vinilo Editora, en bookmate los encuentras tmb en formato audiolibro, ya van dos que me aviento mientras lavo los trastes, trayectos, salas de espera y tiempitos muertos sea lo que sea que signifique esto
Me puse a pensar que me gustan estos libros que al parecer no te cambian la vida (*) Pero te acompañan en el día a día algo así (?)
"Hay personas que no duelen solo hay que encontrarlas en la multitud"
🖤
(*) una notipensamiento xq no sé qué pensar de eso que los libros te cambian la vida
Retrato perfecto de cuán complicadas pueden ser las relaciones, y a la vez cuánto amor puede ir y venir constantemente en ellas. El relato de una separación, un reencuentro, un espacio nuevo por conocer. En un texto seguido, llevadero y atento, detallista y amable, la historia se desarrolla sin obstáculos ni distracciones, sin más que lo justo y lo necesario. ¡Exquisito!
A veces los padres no saben cuánto espacio ocupan las emociones en el cuerpo de un niño, todo es muy intenso, las alegrías y también las tristezas. No se deben minimizar las tragedias cotidianas de los niños, por más ridículas que parezcan a ojos de los adultos.
Los libros de Vinilo tienen esa potencia, esa frescura que no encuentro en ningún otro catálogo, y la verdad agarrar uno y leerlo siempre va a ser una experiencia irrepetible. Este libro no fue la excepción. Me hubiese gustado no haber perdido el hilo en un momento, pero más allá de eso fue una joya.
Esta novela breve nos sumerge en el proceso de crecimiento y aprendizaje de Maia a través de tres momentos en su vida que definirán su identidad y su relación con los demás. En el corazón de la narración está fundamentalmente su relación con su papá, cercana y problemática a la vez.
La primera viñeta, que marca el conflicto del relato, tiene que ver con el pelo. Maia tiene rulos indomables, al igual que su padre, y lo que para él es una marca de orgullo, para ella constituye una carga de la que intentará deshacerse con cuanto peluquero y aparato se cruce. La segunda refiere al paso a la adultez: Maia comienza a trabajar administrando las propiedades de su papá, al mismo tiempo que comienza a sentirse fuera de lugar en su propia casa porque su relación sentimental ya no funciona. Y la última narra la pérdida de su tío, el duelo de su padre, y esa inevitable inversión de roles que se empieza a dar en la que pasamos a ser un poco padres de nuestros padres.
En una novela amena que se lee de un tirón, Maia Debowicz aborda reflexiones no exentas de humor y de ternura acerca de los grandes hitos que forjan nuestra identidad y la ponen a prueba: las relaciones familiares, las separaciones, las amistades inesperadas y oportunas, los dilemas laborales, el duelo y la muerte. Creo que todos podemos relacionarnos con los sentimientos de Maia en toda su ambivalencia humana, desde la confusión ante una separación ("Nos enseñan a amar pero nadie nos explica cómo dejar de amar a alguien") hasta ese desafío que supone acompañar un duelo ("La muerte, a veces, esconde en la tragedia una pizca de comedia para recordarnos que, a pesar de todo, seguimos vivos"). Hermosa edición la de @viniloeditora . Recomendable para salir de un bloqueo o simplemente disfrutar una lectura "short and sweet".
Leí este libro rápido, es muy corto, me pareció perfecto para una tarde tranquila, aunque sinceramente me hubiera encantado seguir leyéndola y que profundizara más, ya que toca temas con las que todas nos podemos identificar, temas tan personales y cotidianos como la muerte de un familiar, el divorcio de los padres, la belleza, la separación y el reencuentro.
De los relatos que contó, uno de mis favoritos fue el del cabello chino, me recordó a mis años de secundaria. Me identifiqué por todo lo que Maia tuvo que pasar para tener el cabello lacio, y poder llegar a ese falso estándar de belleza tan ridículo que nos crearon. Una etapa por la que muchas hemos pasado, hasta que aprendemos a reconciliarnos y aceptarnos.
Me encantó que sus historias y reflexiones tienen mucho sentido del humor. Podemos ir observando como esos procesos de crecimiento y aprendizaje, la van llevando a definir su identidad, así como las relaciones que tiene con los demás, especialmente con su papá.
Un libro hermoso, con una historia fundamental para todas las personas ruludas y para todas las que no, también. Es un espejo de la infancia y el crecimiento hasta la adultez, cuando todavía estamos descubriendo los espacios que las melenas con rulos pueden y no ocupar, las percepciones propias y las ajenas y las expectativas que, igual que el frizz, no podemos controlar. Esta novela es sobre rulos y sobre cómo los rulos impactan en todo lo demás. Al final, el pelo sí es todo.
Una historia muy linda, tierna y emocionante. Sobre el final se me escaparon algunas lágrimas, suelo llorar bastante con las películas o libros emotivos pero igualmente no le quita mérito. No me gustó tanto como cuenta la línea de hechos pero igualmente me gustó mucho y sobre todo la última parte que me conmovió mucho y que tiene una sutileza especial.
Aguante vinilo editora y estos libros que te ayudan a pensar, reflexionar y meterte un Ratito en otra vida y otra historia. Me encanto! Es crudo epro a la vez realista, la no ficcion siempre me atrae x esos motivos, es como pasar x los departamentos de alquiler y sentir esos aromas y caracteristicas de cada uno, como bien menciona Maia.
El hilo conductor se perdió, si es que lo hubo. El pelo se habla todo el principio para luego archivarlo y recién desempolvarlo en las últimas dos oraciones. Sentí todo muy forzado, con golpes bajos innecesarios y humor metido medio al azar.
Me encontré con escenas que en algún momento las asimilé como propias y me hizo sentir ese nudo en la garganta envuelto en tristeza ante recuerdos. Gracias Maia por mostrar la calidez de los vínculos.
Es una historia simple pero no por eso poco profunda. Parte de algo tan superficial como el pelo de una niña y toma de una manera muy sutil un rumbo inesperado. Me gusto mucho, lo disfrute de principio a fin. La autora sabe donde poner cada palabra y como mostrar a cada personaje.
Lo encontre por coincidencia, queria leer algo divertido pero en realidad encontre con este tema sobre hablar de las relaciones de pareja y la familia y lo que se espera de nosotros y ser adultos, esta bien, me gusta leer sobre esos temas porque asi se que no soy la unica que le cuesta.
Es lindo como cuenta ella su historia, la de su familia, a través de algo que puede sonar trivial como el cabello. Siento que de pronto está como a medias en algunas interacciones porque menciona pero no profundiza. Pero igual me gustó
Lo compré sin mucha expectativa, básicamente porque ella hablaba de sus rulos y creía que me iba a sentir identificada, y así fue. Y además me sorprendió porque me gustó mucho más de lo que esperaba, sobre todo porque habla mucho de las relaciones padre-hija.
Es un libro corto que se siente muy personal en los relatos y a la vez universal en los sentimientos. Hay muchos momentos donde me encontré reflejada en las situaciones de Maia. Es una buena lectura para una tarde de sábado.
Encantador, como todo lo que escribe Maia. Por momentos se apuran algunas escenas, y otras se pierden (intuyo por la cantidad de páginas que deben tener que respetarse), pero fue una linda lectura para comenzar el año. El pelo, una excusa para hablar de otras cosas.
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very cute. me gusta toda la cosa de los rulos pero no la entiendo porque yo amo mis rulos (sedal te paso el alias por dm) y porque mi viejo nunca me dio trabajo y solo me dejó traumas (?). está bonito, hace mil lo quería leer.