A través de la historia, los partidos políticos colombianos se han aliado, pese a sus discrepancias, para gobernar sin traumatismos. La experiencia más duradera, y de más ambiciosos y concretos alcances, ha sido el Frente Nacional, instaurado en 1958 tras el desangre producido por el llamado período de la violencia. En esta obra, el autor afirma que el FN fue la respuesta a una elite que temía quedar excluida del poder por los militares, los revolucionarios o las consecuencias del colapso económico.