Se trata de un relato de Roald Dahl que bien podía haber formado parte de una antología (como la que me leí este año de "Los mejores relatos de Roald Dahl" que son relatos para un público adulto, a diferencia de sus famosos cuentos infantiles), pero que han editado en solitario dándole todo el protagonismo con una encuadernación para él solo. Sin embargo, creo que se queda un libro muy muy cortito que se lee en un momento. Se hace corto, la verdad. Te quedas con ganas de más.
En la lectura se identifican algunos de los elementos que me resultan característicos de este autor, como los finales sorprendentes, las historias con moraleja en la que los malos reciben su merecido y triunfa el bien porque se hace justicia. También suele utilizar el recurso de describir físicamente de manera poco atractiva a las personas que tienen defectos morales. Durante todo el relato juega con el recurso de crearte disgusto y rechazo físico para acentuar ese juicio y rechazo moral que producen los comportamientos de los personajes. Barriga que cae en pliegues, dientes amarillos, cara caballuna, pecho "barra de pan", etc. Ya se ha demostrado que existe el "beauty privilege" y que solemos juzgar de manera más benigna a las personas con mayor atractivo físico. Este recurso funciona aunque sirve también para perpetuar estereotipos.
Respecto a la edición de NordicaLibros, sin llegar a ser tapa dura, es la tapa de solapas que es de calidad y buen gramaje (no es la tapa de libros de bolsillo que siempre se estropea). Es una edición ilustrada a todo color de un tamaño muy manejable y práctico. Y si bien la ilustración de la portada es muy bonita (a la que por cierto le han colado un gato, porque parece que una portada con libros y gatos va a vender más, al estilo de toda la proliferación de libros feel good tipo La librería de los nuevos comienzos, etc.; pero en realidad no aparece en ningún momento un gato en la historia, así que lo han debido poner para que haga bonito) el resto de ilustraciones no me han convencido. Para empezar me molesta mucho que en el libro se esté describiendo claramente una cosa y que en la ilustración reflejen lo que les da la gana. Pueden parecer tonterías y a lo mejor yo soy muy tiquismiquis, pero me parece una falta de respeto al autor, que si lo ha descrito así es por algo. Por ejemplo, se describe a la Señora Northcote vestida con un abrigo negro (lo cual tiene todo el sentido del mundo en la narración porque acaba de enviudar) y la han dibujado con un abrigo azul celeste "porque patata". Además, se supone que tiene unos 60 años y la han dibujado que parece de 80. Pero no es una cosa puntual, es que es constante a lo largo de las ilustraciones. Está claro que un libro ilustrado siempre corre el peligro de que las ilustraciones no ilustren cómo te lo habías imaginado, pero es que estas parecen no acertar en absoluto, lo cual a mí me distorsiona y me saca de la historia. Y como repito, es constante. Se describe el bañador del protagonista de manera detallada con unas florecitas (para ilustrar que es un hortera sin gusto, un nuevo rico y que ha estado últimamente en un destino vacacional pintoresco donde se lo ha comprado) y en la ilustración se ve un bañador liso que nada tiene que ver... en fin. El ilustrador, Federico Delicado, podría haber hecho honor a su nombre y haber sido más delicado y cuidadoso en esos detalles.
Por lo demás, un relato recomendable.