Un nuevo capítulo de ese libro infinito que Monterroso nunca dejó de escribir. Monterroso dijo : «La vida es como un árbol frondoso que con sólo ser sacudido deja caer los asuntos a montones; pero uno puede apenas recoger y convertir en arte unos cuantos, los que verdaderamente lo conmueven». La erudición, la protesta sobre la incompatibilidad de Latinoamérica y la utopía política, la defensa del cuento, la anécdota, los clásicos, la búsqueda de personajes recónditos que aporten nuevas luces a figuras conocidas y, sobre todo, la elegancia y el humor que impregnan toda la obra de Monterroso, se reúnen aquí para sus lectores. En forma de ensayos microscópicos, reflexiones, relatos autobiográficos y conversaciones, uno de los autores más importantes de la literatura contemporánea nos hace disfrutar una vez más de sus temas de siempre. Sus lecturas y su idea de la escritura, de las amistades y de la vida afloran en los textos y trazan un croquis brillante del que fue su mundo.
Augusto Monterroso Bonilla (1921-2003) es la máxima figura hispánica del género más breve de la literatura, el microrrelato, y una de las personalidades más entrañables, no sólo por su modestia y sencillez, sino también por su excepcional inteligencia y su exquisita ironía. Autodidacta por excelencia, abandonó sus estudios tempranamente, para dedicarse por completo a la lectura de los clásicos, que amó con pasión, como a Cervantes, cuyo influjo es evidente en su obra. Guatemalteco de adopción y centroamericano por vocación, dedicó una buena parte de su vida a luchar contra la dictadura de su país, antes de darse a conocer internacionalmente con el cuento «El dinosaurio», que, se dice, es el más breve de la literatura en español. Maestro de fábulas, aforismos y palindromías, su papel docente fue de capital importancia en la formación de los más conocidos escritores hispanoamericanos, y de otras latitudes.
Buenaza recopilación de conferencias y artículos del maestro, que incluyen referencias cultas, críticas a los teléfonos celulares, sus menciones a dos Josés del Perú (Santos Chocano y Durand), anécdotas curiosas (como cuando conoció a Italo Calvino) y una buena parte autobiográfica, casi como una continuación de Los buscadores de oro, además del "detrás de cámaras" de todas las historias de Obras Completas y otros cuentos.
Como me he reído, aprendido y disfrutado con este volumen, tanto que ni me duele la muela del juicio que me sacaron ese día.