Update Lector
Estoy triste de que este libro no me gustara. Fue una decepción porque tenía grandes expectativas con esta historia desde el momento en que se publicó, no es un libro aburrido, pero se fue por un camino totalmente diferente a lo que esperaba y eso no le favoreció.
Esto corta mi racha de buenas lecturas de mi Spooky Season, siendo esta la tercera de cuatro lecturas que tengo planeadas terminar para Halloween. Al menos termino justo a tiempo para embarcarme en mi última lectura, un verdadero clásico del terror y de la literatura, del que espero poder traerles mis opiniones muy pronto.
Respecto a esta lectura, este es el segundo libro de no ficción que leo desde que tengo mi cuenta de Goodreads, ambos este año (el primero siendo el Diario de Anne Frank) y el primer libro compuesto por relatos o casos que leo desde que tengo esta cuenta, así que a lo mejor la dinámica de esta reseña varía un poco respecto a lo que son las reseñas que suelo hacer de novelas.
Reseña
Zona Libre de Spoilers
El libro negro de la brujería en Colombia es, en palabras de su sinopsis, la recopilación de diez casos relacionados con temas de brujería en Colombia, en los que se unen entrevistas a personajes populares y famosos junto con la rigurosa investigación del autor.
En la zona de spoilers hablaré más detalladamente de cada uno de estos diez casos. Sin revelar los detalles de la trama puedo decir que fue un libro que no me entregó nada de lo que esperaba y me dejó con un mal sabor de boca.
En el último de los relatos, uno que se refería a la tumba de Pablo Escobar, el autor hace referencia a una conversación que tuvo con el periodista y cronista Germán Castro Caycedo, en el que este último deja dos enseñanzas muy importantes:
Respondiendo a una pregunta del autor de por qué no quería hablar sobre brujería: "Lo que pasa es que ese es un tema que atañe a todas las clases sociales y la gente no se lo toma en serio, porque cree es algo anecdótico y popular, cuando en realidad tiene que ver con el poder político y social".
Dirigiéndose al autor: "Si va a investigar esos asuntos, tiene que viajar y hablar con sus protagonistas, nada de quedarse en su casa leyendo cosas por internet".
Si tan solo el autor hubiera seguido los sabios consejos de su mentor, este habría sido un libro de 5 estrellas, porque precisamente su gran problema es ese. Para hablar de brujería, en mi humilde opinión, hay que ser un poco creyente, bajar un poco la guardia y tomárselo con seriedad (como dijo Castro Caycedo) y el autor no logra eso. A lo largo de los diez casos e incluso en el epílogo da cuenta de su completo escepticismo respecto a este tema, lo que durante todo el libro me hizo sentir que hablaba de la brujería con algo de irrespeto, narrando hechos o contando datos históricos e inmediatamente refutándolos, hablando de todo como falsas creencias, efecto de sugestiones o engaños de personas vivas.
Igualmente no parece que siguiera el segundo consejo, pues una gran cantidad de "El libro negro de la brujería EN COLOMBIA" se desvía completamente de las historias del país para hablar de antecedentes e historias antiguas de partes distantes del mundo. Esto es algo contradictorio, porque precisamente siento que esto salvó al libro de darle solo 1 estrella, porque académicamente e históricamente está lleno de datos curiosos, historias interesantes y secretillos de la historia precolombina y de la época de la conquista, la colonia y la independencia, que por su forma de narrar resultaron atractivos y atrapantes.
En todas las historias el espacio dedicado a lo que se suponía que era el relato en sí es una parte ínfima. En el resto del espacio dedicado a cada uno de los casos, el autor divaga demasiado entre casos que podrían estar relacionadas, los mencionados antecedentes históricos e intentos de relaciones y conclusiones que se ven demasiado forzados, "metidos con calzador" y que no terminan de convencer.
Lo otro que me hizo mucho ruido fue que, en un par de momentos, terminé sintiendo que el autor estaba haciendo auto-promoción de sus demás libros, que claro que está en su derecho de hacer porque quiere y necesita dar su obra a conocer, pero no se siente correcto que lo hagas a mitad de uno de los relatos, además, intentando relacionarlo con algo que parece tener poco o nada en común. En muchos otros pasajes, la historia parecía alejarse de sus verdaderos protagonistas para convertirse en una historia autor-céntrica, donde Cruz tomaba el protagonismo (lo que se puede ver claramente en las fotos al final de cada caso, en los que la mayoría se ve al autor en primer plano y los detalles relacionados con la brujería se ven en el fondo o incluso están casi totalmente ausentes).
En conclusión, un libro con poca brujería, poco de Colombia y mucho escepticismo. Los datos más interesantes no tienen nada que ver con el tema de la obra y se pueden encontrar en libros dedicados exclusivamente a esos temas. No era para nada lo que esperaba y tampoco crea que es una historia que deba recomendar.
Zona de Spoilers
Por ahí dicen que el que mucho abarca poco aprieta y es lo que pasa en este caso. El autor se dedica a dispararte tantos datos, abarcar tantas facetas de la brujería y contar tantas historias diferentes que las verdaderas 10 historias que deberían ser las principales se tocan muy por encima, falta demasiado por explicar y los relatos se terminan sintiendo incompletos e inconclusos. Siento que si se hubieran evitado las historias secundarias y se hubiera concentrado en los 10 casos principales y en los antecedentes solamente colombianos, este libro habría sido muchísimo mejor, muchísimo más profundo y con mejores enseñanzas.
Luis Tamayo: Enterrado en vida
De los casos que menos me gusto. Se aborda muy poco la historia de Tamayo y parece irreal. Primero porque los únicos signos de brujería que ve son la falta de trabajo y un contacto de un desconocido, que lo manda a encontrarse con otro desconocido y que va y desentierra un muñeco de una tumba. Fin; y segundo, porque en este relato el autor parece maquillar mucho las palabras de Tamayo al relatar su historia, tratando de hacerlas muy sofisticadas pero haciéndolo parecer una novela de ficción más que una entrevista de un caso real de brujería.
Manteca de muerto
Este sí me gusto. Los antecedentes que no hablan de Colombia tienen algún sentido y se relacionan bien con la historia. Las entrevistas abundan más que los artículos sacados de libros y periódicos, y se explica muy bien el contexto histórico de como surge esta práctica y de sus relaciones con la magia negra y blanca. Fue el segundo caso que más me gustó.
La maldición del castillo Marroquín.
Medio que si, medio que no. Este fue un relato del que aprendí mucho sobre la historia de Colombia y eso me gustó mucho, pero como tal el relato no habla sobre brujería sino sobre una casa maldita o embrujada o encantada. Sea como sea, no trata bien ninguno de los dos temas, la brujería ni se asoma y el tema de la casa maldita se explica muy poco. En una edificación con tantísima historia parece raro que las historias más paranormales que se puedan contar sean sombras que se ven en las ventanas y un periodista desmayado. Aún así, repito, le doy un plus por la riqueza histórica alrededor de este caso.
Brujería en el Palacio Presidencial
Mi favorito, sin ninguna duda. Una investigación bien hecha, pero complementada con suficientes entrevistas como para sentir que el autor se empapó del asunto. Una perspectiva más abierta acerca de lo que es la brujería, un caso real de brujería que te va poniendo los pelos de punta y cuando se aparta para contar una subtrama, esta está muy bien justificada, relacionada con el caso principal y también muy ligada con la brujería. Excelente, ojalá todo el libro hubiese tenido este nivel.
Psicópatas, estafadores y brujos asesinos
Ya casi ni me acuerdo de esta historia, totalmente olvidable. La historia no se siente ni cercana ni real por la falta de detalles. Que un hombre simplemente llegue un día a la vida de una familia, diga ser un mesías y que la familia inmediatamente se arrodille ante él y le de un giro de 180° a sus vidas solo por esas declaraciones es muy falso, si bien el caso puede ser cierto debe haber muchos detalles desconocidos que son importantes para que la historia tenga sentido.
En busca del ministro perdido: el caso de Juan Luis Londoño de la Cuesta
Este caso iba bien pero se cayó. El autor se apuró demasiado en contar la parte de la historia que estaba relacionada a la brujería e inmediatamente lanzó un juicio de que esto, seguramente, se debía a drogas alucinógenas y luego se alejó con historias de otros de sus libros publicados que ni eran interesantes ni se conectaban realmente con el caso. El del ministro, siendo localizado por una persona que amaba con la ayuda de alguien del mundo de la brujería, las tramas secundarias, hablando de la ambición de los gobiernos por contratar "superhéroes" capaces de ver gente a millones de kilómetros. Sí, pero no.
Horror en noche de brujas
Hay una separación que me gusta hacer en navidad: historias de navidad e historias que simplemente suceden en navidad. Aquí me pasó algo así, el tema de la brujería era muy débil como para sostenerse por sí mismo y el autor te quiere meter tanto la idea de que no es una casualidad que estos crímenes ocurrieran en noche de brujas que sucede todo lo contrario. Parecen crímenes normales, horribles, sí, pero normales que tal como pasaron el 31 de octubre pudieron suceder el 20 de enero o el 6 de julio. Los supuestos simbolismos de los criminales y su relación con la brujería no se entendía y parecía más una invención del escritor que una serie de hechos verídicos.
Naren contra la magia negra
Más de lo que vimos en el primer relato. Una serie de desgracias que le sucedieron a famosos, a los que el autor ni siquiera entrevistó (sino que utilizó fuentes de programas de chismes), junto con una especie de "Una serie de eventos desafortunados" moderna que provocaron que Naren, el protagonista del relato, sufriera de una serie de enfermedades y lesiones. Poco o nada que ver con la brujería, de la que nunca hubo una prueba real más que los mismos correos electrónicos misteriosos que los que recibiera Tamayo en el primer relato. El autor desestima su propio relato en el epílogo al admitir que sufrió de varias enfermedades mientras escribía este libro, pero asegurando que esto posiblemente se debía al estrés, mismo caso que pudo haber sufrido Naren al verse constantemente sin trabajo.
Cruzados y rezados: paracos, guerrilleros y bandoleros invisibles
Este estuvo bien, no demasiado memorable pero mínimamente estaba bien ligado con la brujería y las historias eran variadas e interesantes. Nuevamente peca de tratar todo muy por encima, ojalá hubiese detallado más los rituales, los efectos, las consecuencias, etc. Pero fue muy bueno de leer, sobre todo ese aparte del desertor paramilitar que pide a gritos ser asesinado para acabar con su pacto demoníaco.
Pablo Escobar: el patrón de la brujería
Pésima historia. Más de la mitad habla de la historia de Pablo y todo el contexto del narcotráfico, de lo que ya hay una cantidad inmensa de libros, novelas, artículos, investigaciones y cuanto contenido se quiera consumir. De "lo oscuros rituales que se celebran en la tumba de Pablo Escobar" que prometía la sinopsis no hay nada más oscuro que un paga diario lanzando aguardiente a la lápida del capo de la droga. Súper decepcionante y luego se intenta complementar con una historia sobre caletas que se trata de relacionar a las malas con la brujería y que no termina de cerrar.
Tenía mucho que decir porque siento que hay demasiados sentimientos contenidos en un libro que te decepciona, porque esperabas algo y no se te dio. Esta es una crítica con respeto, no pretendo insultar ni al autor, ni a los protagonistas de las historias, solo siento que era un tema con demasiado que explotar, con muchos matices y que fue manejado terriblemente.
Suelo terminar estas reseñas diciendo que espero que los demás libros del autor mejoren y me sorprendan, y que tengo ansias de leerlos, pero con este me pasa lo contrario. Tenía un libro más de Cruz Niño en mi lista de pendientes y me desanimé muchísimo, ya veremos si en algún momento le doy otra oportunidad, pero esta es una lectura de la que se puede prescindir.