Cuentos como puñales, relatos afilados directos al corazón, aforismos que zarandean tu mente, capaces de abrir o cicatrizar heridas profundas. Textos que siempre cierran en alto, que fulminan con dos frases, con los que disfrutar y reflexionar y ante los que el lector no puede mostrarse indiferente.
Potentes, sensibles, pedagógicos, combativos, profundos, estimulantes. En definitiva: necesarios.
Bebi Fernández, una vez más, nos acerca derrochando imaginación y creatividad a la descarnada realidad y a la injusta cotidianidad de los más vulnerables y de los más rebeldes, pero también nos lleva a nuestro interior más íntimo.
Bebi Fernández viene a prender fuego a las conciencias.
Bebi Fernández o @srtabebi es el seudónimo en Twitter de una de las cuentas anónimas más populares en España. Su autora real, que prefiere mantenerse en el anonimato para el gran público (solo da entrevistas por teléfono o correo electrónico, y si son presenciales las fotografías están prohibidas), es una criminóloga que ronda la veintena de años y que ha hecho de su discurso crudo y políticamente incorrecto su seña de identidad.
Activa simpatizante de los movimientos de protesta ciudadana y del feminismo, se define como una mujer rubia que quiere romper con los estereotipos y clichés de la sociedad actual. Aunque comenzó en Twitter en el año 2012 no fue hasta 2013 cuando su cuenta anónima comenzó a ganar seguidores. (Fuente: Lecturalia)
No es un libro que tenia pensado leer ya de ya, pero surgió porque sentía que era el momento de leerlo. Siendo sincera, no me esperaba lo que acabo de leer, Bebi es buena en absolutamente todo lo que hace, pensaba que me haría llorar porque tenía la expectativa de que fuera crudo y real como su bilogía, pero es que hay microcuentos que han sido una caricia al alma.
¿Alguna vez has sentido esa satisfacción que te ha llenado el corazón aunque sea por un corto periodo de tiempo? yo he sentido esa satisfacción leyendo este libro, me parece algo perfecto y satisfactorio. Tiene el toque de realidad, el toque Bebi, pero, como ya he dicho, también es un mimo al alma.
Es perfecto para salir de un bloqueo lector, para leer microcuentos sueltos, así, por gusto. Había momentos en los que terminaba un cuento y quería saber más, más de la historia y todo lo que me ha podido enseñar para atraparme con una página.
Porque esa es otra, las lecciones que te puede llegar a aportar este libro son muchas, llegas a ver las cosas desde otra perspectiva, no me esperaba menos, ¿Y la ronda final de frases? sentía que algunas eran las respuestas a los microcuentos.
Conclusión, la lectura más satisfactoria que he tenido hasta el momento.