A través de la crítica al relato periodístico, transitando por un lenguaje poético, la autora cuestiona la narrativa de la noticia. En un gesto de justicia, y cuál trabajo editorial, disputa y modifica las formas de presentar la crueldad feminicida: invisibilización de la negligencia y nula gestión estatal, sobreexposición de las víctimas, protección de los datos de los asesinos, presunción por sobre aseveración, son algunas de las cuestiones que quedan al descubierto después de la revisión acuciosa e intencionada de Ignacia.
Ojalá este libro llegue a manos de todos los hombres posibles. En un interesante ejercicio de reedición y corrección de textos periodísticos, la autora suprime y reemplaza términos con evidente carga machista para mostrar la noticia con toda su brutalidad: ha muerto una mujer en manos de un hombre.
El enjambre con la poesía me resultó una buena idea pero no del todo bien ejecutada. Denota falta de experiencia en lo connotativo para hacerle contrapeso a lo denotativo del formato noticia.
Es muy fuerte la realidad que retrata la autora a través de la intervención de noticias y de sus poemas, lamentablemente es la violencia a la que nos enfrentamos las mujeres día a día. Muy interesante el trabajo que hizo, creo que es un excelente libro para poder tener espacios críticos sobre la violencia machista. Es súper crudo y explícito eso sí, por si alguien es sensible con estos temas, te deja la guata bien apretada.
No había leído un formato así, la crítica a cómo comunican y exponen a las víctimas los medios de comunicación en los casos de femicidio es muy acertada, los poemas desgarradores. Me pareció un libro súper intenso, triste, pero que me gustó mucho.
Siempre que tengo en mis manos este tipo de libros me hago la misma pregunta: ¿cómo es que soy yo, una mujer, quien lee este tipo de libros cuando deben ser los hombres quienes los lean? Deja a un lado la poesía, si te molesta, las noticias en sus páginas son suficientes para hacerte estremecer entera.
Y al terminar de leer este tipo de libros siempre me respondo lo mismo: PORQUE NINGUNA MUJER ESTÁ LIBRE DE LA VIOLENCIA MACHISTA.
Ojalá más hombres leyeran este tipo de libros, que apartan la ficción y usan la técnica suprema: son espejos de la realidad misma.
como periodista feminista resulta aún más doloroso leer este libro en particular, porque no es solo una crítica hacia el sistema en general y la (in)justicia sin perspectiva de género, sino que al periodismo poco ético y sexista. me gustó mucho el formato de intervención de noticias y recomendaciones (que obviamente tendré muy en consideración) porque pese a una estar inmersa en este activismo de forma consciente, a veces la cultura patriarcal nos pasa la cuenta.
Todo. Las palabras tachadas, los comentarios en el costado. Los poemas en negro. Tanto el contenido del libro, lo directo, la rabia que se traspasa (o al menos en mi caso así lo sentí). La forma, su estructura. Es un libro que necesita ser leído masivamente. Claro, eso es una utopía. Pero... en particular a lo que se nos viene como chilenos, "la esperanza es lo último que se pierde"-
En el día nacional contra el femicidio recomiendo “Cuerpos invisibles” de Ignacia Godoy. No hay que olvidar que la violencia física y los femicidios son la última parte de una cadena de acciones de una cultura machista. Una cultura que se manifiesta en el lenguaje, en la calle y también en las comunicaciones. En el interior del libro, encontramos poemas y críticas sobre cómo los medios informaron de los femicidios. Por un lado, la crítica nos ayuda a entender que las noticias tienen un sesgo machista y tienden a defender a los agresores. Por otro lado, la poesía nos recuerda que no son solo noticias ni una estadística: eran mujeres llenas de vida que fueron asesinadas por los hombres. La portada de este libro nombra a 527 mujeres que fueron asesinadas por hombres desde el 2008 en Chile. Cuerpos invisibles es un libro difícil de clasificar, puesto que opera con el registro poético y crítico. El cruce entre ambos géneros permite comprender de mejor manera las relaciones de poder que están involucradas en las comunicaciones. Sin la poesía, sería solo un ejercicio analítico opaco. Sin el análisis, sería una poesía invisible e impersonal. Lo que aquí debe hacerse es un ejercicio de memoria y de justicia, por lo que ambos géneros se complementan de manera brillante. Creo, sin embargo, que es un libro que debe leerse con precaución y tiempo. Considerando nuestra propia salud mental, la crítica a la narración periodística de los femicidios puede ser agotadora emocionalmente. Leer los casos de femicidios y de injusticias tan terribles -y lamentablemente tan normalizadas- puede afectarnos más de la cuenta. Tal como dijo Belén Tapia, Cuerpos invisibles es un libro necesario para recordar a esas mujeres que fueron víctimas de femicidios. Es un intento por reparar una de las urgentes deudas que tiene la sociedad chilena con las mujeres. Sin ser conscientes de cómo el lenguaje condiciona nuestra realidad, corremos el riesgo de obviar que la violencia está en todas partes y no hay nadie mejor que el trabajo de una periodista para mostrar que los medios de comunicación no son neutrales.
este libro me abrió los ojos al ver las noticias tan nefastamente redactadas. ignacia toma el rol de hacer que te des cuenta de que las primeras tres líneas son el nombre de la mujer asesinada, y recién, si se tiene suerte, en los últimos párrafos se sabe el nombre del asesino. tiene una forma muy pedagógica de hacerlo, me ayudó mucho a reflexionar. me dolió demasiado. tanto que lloré a mares y al terminar de leer, abracé este libro y seguí llorando. no quiero perder a mi hermana ni a mi mamá ni a mi tía. sus nombres están en la portada. leer este libro es necesario para despertar. es doloroso, pero lo necesitamos para no olvidar a nuestras hermanas.
Lo que más me agrada de este libro es que se hayan incluido columnas de noticias y notas entre líneas. Me hizo reflexionar como es que la información se puede tergiversar con unos ligeros cambios gramaticales, como considerar que los motivos y culpables de los crímenes son supuestos (siendo en el fondo todos femicidios). Estas noticias van intercalados con poemas que expresan bellamente (algo no tan bueno) las injusticias cometidas. A mi parecer debieron más cortos, igual de sentidos y un tanto más valientes. Un libro necesario, pero no suficiente.
me gustó este libro y se siente raro decirlo, porque más que disfrutar la lectura sentí pena y frustración. A traves de la correccion de noticias que relatan femicios y poemas inspirados en los casos de violencia de género en Chile, la autora hace un retrato de la violencia contra la mujer en nuestro país y la ineficacia judicial y mediática para abordarla. Es una lectura necesaria y obligatoria para todes.
Tiene poquitas páginas, pero duele de principio a fin. Me encantó como la autora usa la poesía para retratar hechos tan horribles y su manera de exponer la narativa periodística y sus palabras injustas. Es tremendo.
Crudo y necesario. Poemas de la mano de noticias analizadas críticamente, con rayones, marcas y preguntas ante femicidios concretos, de mujeres reales. Duele si.
Este libro es un aporte, una crítica a la obviedad misma. Periodistas y medios que comunicación que intentan suavizar lo que es urgente notar a repudiar y reparar.