¡Vinieron del Multiverso Oscuro! La Liga de la Justicia acaba de regresar a la Tierra tras haber derrotado a Mongul... pero ni Batman ni sus compañeros sospechan que Hawkgirl y los Blackhawks van a darles una noticia pésima: nos están invadiendo unas fuerzas malignas llegadas del reverso oscuro del Multiverso, incluido el malvado Batman Que Ríe.
Noches oscuras: Metal reúne de nuevo al guionista Scott Snyder (La Cosa del Pantano) y al dibujante Greg Capullo (Spawn). Una saga imprescindible del moderno Universo DC.
Scott Snyder is the Eisner and Harvey Award winning writer on DC Comics Batman, Swamp Thing, and his original series for Vertigo, American Vampire. He is also the author of the short story collection, Voodoo Heart, published by the Dial Press in 2006. The paperback version was published in the summer of 2007.
Pues nada, en este nuevo recorrido por las sagas de DC que no había leído, ha llegado el momento de darle un poco al Metal, en este caso, a Noches Oscuras: Metal. Lo primero que tengo que decir es que he puesto la edición de DC Pocket porque es la primera que he visto, pero no es la que yo tengo, y es que esta saga me la compré como en 2018 en un estuche con forma de doble vinilo en un Batman Day porque me llamó la atención el formato, traía los cómics, unas púas de guitarra y alguna cosilla más. La verdad es que el formato estaba bastante chulo.
El contenido, igual un poco menos, y es que, empezando por el final casi, la sensación que me da al haber leído Noches Oscuras: Metal es la misma que me quedó más o menos al final de releer su etapa en Batman, sin dejar de decir que de lo malo que fueron las Nuevas 52, probablemente el Batman de Snyder sea de lo menos malo. Y en resumen, es que creo que la historia sigue estando tan inflada y alargada como el resto de la obra de Snyder en la colección del Murciélago. La historia como tal podría haberse llamado Crisis de Metal o algo así, ya que el planteamiento de Snyder (y su compañero habitual en las páginas de Batman, Greg Capullo) es esa, una amenaza más que cósmica que amenaza la existencia de... bueno, en este caso del propio Multiverso, y presenta un nuevo actor más que cósmico: Barbatos, una especie de demoníaco dios del Multiverso Oscuro que viene de la etapa de Morrison en Batman (a nivel cómic, Barbatos es uno más de los muchísimos demonios que aparecen en los tratados de demonología en la Edad Media y la Edad Moderna). Según nos cuenta Snyder, además del Multiverso en el que conviven materia y anti-materia, hay un Multiverso Oscuro, separado del Multiverso por una especie de membrana, un multiverso creado por mundos de pesadilla y cuyo corazón es la propia oscuridad. Y este Multiverso Oscuro va a tratar de atraer la Tierra a su interior, que es lo que los héroes intentarán conseguir, con Batman, Superman y Wonder Woman como protagonistas de la serie, y Hawkman, Hawkgirl, Flash, Green Lantern, Aquaman, Mister Terrific y Deathstroke como segunda línea... ah, y con Daniel. O sea, Morfeo. O sea... Sandman.
Y es que quizá lo más relevante de Noches Oscuras: Metal, sin tener en cuenta la aparición de ese personaje que se ha convertido en un icono contemporáneo, el Batman que Ríe (y que a mí no me parece nada del otro jueves). es la recuperación dentro del Universo DC de los personajes y la mitología de Sandman, que tras Noches Oscuras: Metal se recuperaría bajo el sello Universo Sandman y de cuyas historias ya he hablado antes: The Dreaming, Lucifer, Los Libros de la Magia, La Casa de los Susurros, John Constantine: Hellblazer, El Sueño: Noches de Vigilia...
En fin, como ya he dicho por ahí arriba, una historia entretenida, pero que me deja la sensación de estar sobredimensionada en cuanto a su teórica importancia, calidad y éxito.
Realmente no tengo nada en contra de Noches Oscuras: Metal como lectura de evasión. Pero su relevancia como saga que ha provocado el actual reinicio del Multiverso DC comiquero se le queda muy grande. No puedo evitar sentir que DC siente una gran deuda por la dupla creativa de Snyder-Capullo que tanto tuvo que ver en la revitalización de la franquicia Batman con New 52. Ya The Last Knight on Earth se sintió como un simple y ruidoso pasatiempo, más que un aparente relato de desoladora introspección como se antojaba con su premisa inicial. Pero todo lo que han ideado a partir del descubrimiento del Multiverso Oscuro, resulta más discordante. Desde luego, apelan a un target MUY específico de lectores. Los cuales quizás perdonen que la falta de exploración de personajes en los desafíos de esta clase de eventos, se compense con escenas de acción "Capullianas" con las que poder devorar las páginas sin reparar de más en la historia. Es una lástima porque algo que sí hacen bien y me deja muy buen sabor de boca es la narración de Carter Hall, mejor conocido como Hawkman. Personaje que aún no siéndome totalmente ajeno, sí que no he leído realmente nada suyo al sentir que nunca han tenido claro ni han sabido conciliar esas dos partes totalmente diferenciadas de su backstory junto a Hawkgirl de esoterismo egipcio con ciclo de reencarnaciones y la parte alienígena Thanagariana. Pero aquí. Snyder ha logrado que me interese realmente el personaje en todas sus escenas (que me parecen pocas) descubriéndole como un "detective de lo histórico". Por lo que no es una lectura nada prescindible para mí.
Cosa para muy deceeros. Si vienes de fuera, entre el batiburrillo de personajes que no te suenan, la narrativa elíptica y el entrecosido de varias colecciones, lo único que te queda es el dibujo y la historia. El primero bien, pero queda demostrado que el formato pocket no está hecho para el disfrute del aspecto gráfico y que la narrativa moderna del cómic de superhéroes ha olvidado que aquí se viene, en gran parte, a ver una exhibición de poderes en imágenes, y en este cómic no aparece por ningún sitio; el segundo, la trama, francamente mal. El guión es una cosa engordada que comienza bien y acaba aburriendo. No importa un pimiento lo que les ocurre a los superhéroes, todo el interés que la oscuridad aporta al principio se desvanece tras estallar triunfante la amenaza. Esto es un cómic de superhéroes, por Byrne, no un drama shakesperiano con personajes sufrientes disfrazados. ¿Dónde están las bofetadas? Lo dejo a mitad.
Una lectura sorprendentemente densa, la de este integral. No es el típico cómic de grapa, ligero, de superhéroes muy definidos, en el que pasas unas páginas esperando una pelea que está clara desde el principio, y ya está. Es como una espiral, en la que, una vez que entras, cuando crees que has llegado al final, descubres que había una vuelta más que darle al asunto... aunque puede representar un problema cuando la misma fórmula se repite una y otra vez, y al final el desenlace se desarrollo en tan sólo unas pocas páginas, de forma un pelín acelerada. No obstante, el dibujo es una barbaridad, y el guión está bien rematado, cosa que por momentos parece harto complejo de lograr, por lo de las espirales que comentaba antes. Y tiene algunos momentos contundentes, lo que redondea un tomo de muy buena calidad, al que merece la pena dar una oportunidad, pues no defrauda.
Mucho deus ex machina, suspensión de la incredulidad forzada hasta saltar por los aires, diálogos forzados, escenas confusas. Me esperaba algo mucho más trabajado, no esté batiburrillo. Un ejemplo de que el cómic (por mucho que "una imagen valga mil palabras") no es superior a la literatura, dice todo cuando las imágenes son apresuradas y caóticas, además de carecer de texto de apoyo. Más le hubiera valido menos giros y menos idas de olla, y más calma a la hora de plantear situaciones.