Insuperable. La tragicomedia colmada del histrionismo mexicana que distinguido a los políticos mexicanos, marcadamente desde el mito revolucionario que instaló al PRI en el poder y desde el cual corrompió a toda una nación. René, a través de un humor negro digno del gran Ibarguengoitia, nos brinda una lección de lo que la ceguera y la estupidez autoritaria del poder absoluto nunca debe hacer, es un manual de cómo ser incompetente. El 68 cambió a la sociedad; abandonamos el paradigma del más rancio conservadurismo, de un sistema de valores acartonados en donde es preferible reprimir que romper el "orden" establecido de un mundo que el sentido común intuía que debía colapsar para permitir al hombre nuevo alcanzar un bienestar incluyente (que nunca llegará, para acabar pronto). Sí, la sociedad gobernante apestaba, cómodamente ignorando la profundidad de la nueva psiquis humana, y los jóvenes, desde la atalaya de la reflexión filosófica de pensadores valientes, atisbaron , antes de contagiarse, la estrechez y el miedo a enfrentar el nuevo mundo que exigía para su construcción la acción de la libertad creadora de todos los hombres y mujeres. Era menester erradicar la pusilanimidad de siglos y recuperar los principios del humanismo perenne. Gracias a la pérdida de vidas aún colmadas de infinitas posibilidades, la mayoría gozamos de una mucho más plena libertad y por eso estamos sempiternamente recompensados.