La diferencia entre palabras grandes y pequeñas es que las últimas invitan al diálogo, provocan conversaciones y desacuerdos. En autor se propone detallar los cuestionamientos que surgen en terapia; explicar el uso de la palabra y las implicaciones que el silencio tiene sobre las partes; y la importancia de trabajar en el "aquí y ahora".
The difference between big words and small words is that the latter lead to dialogue. They can guide us towards conversations or disagreements. The author discusses questions that arise in therapy. He explains the use of words and the implications of silence, while also highlighting the importance of working in the here and now.
Las ideas del otro solo pueden entenderse por las palabras que tienden puentes entre uno mismo y los demás. Las ideas que dan fundamento a la teoría Gestalt son explicadas con ejemplos que hacen sencillo entender la importancia de la palabra, las conversaciones, los silencios. Y aunque no sea uno psicólogo ni estudiante de esta carrera, este libro te permite reflexionar en tu relación con tu entorno y los demás. Me encanto cómo esta escrito, el autor va engarzando las teorías con fragmentos de poetas y narradores que ejemplifican de manera impecable la capacidad de transmitir emociones y sentimientos a través de la palabra. Un libro muy útil para terapeutas, psicólogos y estudiantes de psicología, pero también para los curiosos que disfrutamos del poder de la palabra.
Las grandes palabras, aquellas pronunciadas por los grandes pensadores y exponentes, han dejado marca en la historia... pero con frecuencia nos adherimos a ellas de manera rígida e inflexible, tal vez por comodidad, tal vez por el temor a crear las propias. El autor propone que "solo cuando me apropio de ellas, las palabras son auténticas palabras, y solo entonces pueden decir mi experiencia, decir-me y decir-te, decir-nos".
En esta obra encontramos un recordatorio de que las palabras pequeñas también dejan huella, también crean un eco. Impactan y nutren, crean posibilidades. Nos invita a reconsiderar el silencio como un espacio fértil del que nacen las palabras, un vacío que cede lugar al otro. Nos alienta a dotar de belleza cada intercambio y a ser partícipes, a estar presentes, a abrazar la incertidumbre que conlleva cada encuentro terapéutico... pues a la larga, la certeza nos condena a la repetición: camino una y otra vez sobre mis propios pasos.
Transformarse y crecer requiere aventurarse, arriesgarse a lo diferente, mirar el mundo dos veces... de esta manera volvemos a nosotros mismos renovados y con mayor autoconocimiento... somos capaces de contemplar y apreciar la belleza que se revela ante nuestros ojos y, más importante aún, crearla y compartirla.