En La noche viene sin ti Julio Prado pone al servicio de la literatura su testimonio, mientras intenta rescatar la humanidad de los niños y niñas que fueron vendidos y que ahora, ya adultos, en algún momento se preguntarán quiénes son, quiénes fueron sus padres y por qué terminaron en adopción.
Gonzalo Ríos es un joven fiscal que acaba de ser trasladado a la Unidad de la niñez y adolescencia. Recibe hileras de expedientes con testimonios espeluznantes que debe priorizar y resolver en medio de una maraña burocrática que no responde a la necesidad de la víctima. Por si fuera poco, lo designan para investigar casos de adopciones ilegales y deberá enfrentarse, a contracorriente, a redes perfectamente estructuradas y en connivencia con el sistema judicial al más alto nivel. La reciente paternidad del fiscal enciende una fuerte empatía con las víctimas y un deseo de resguardar su vida privada pero, lejos de protegerla, se desmoronará ante la imposibilidad de vivir dos realidades tan dispares.
ENGLISH DESCRIPTION
In The Night Falls without You , Julio Prado puts his testimony at the service of literature while trying to salvage the humanity of children who were sold, that as adults will one day wonder who they are, who their parents were, and why were they put up for adoption.
Gonzalo Ríos is a young prosecutor recently transferred to the Childhood and Adolescence Unit. He is given piles of records with horrifying testimonies he must prioritize and resolve in the middle of a bureaucratic tangle that doesn’t respond to the victim’s needs. As if this weren’t enough, Ríos is assigned to investigate illegal adoptions, and will have to fight perfectly structured networks colluded with the highest spheres in the judicial system. His recent paternity ignites a strong empathy for the victims and the desire to safeguard his private life. But far from protecting it, it will crumble before the impossibility to live in two opposing realities.
Un libro que relata la sociedad enferma en que vivimos y un sistema gubernamental podrido. Un libro que duele porque es cierto.
Lo leí con un nudo en la garganta, deseando, tanto como su personaje principal, que todo fuera un mal sueño y no levantarme cada mañana con la imagen de una víctima más.
Quede impactada con las historias y hechos que suceden al desempeñar un cargo de investigación criminal y como se manejaban las redes oscuras de las adopciones ilegales y como funcionarios públicos contribuyeron con que esas redes se sostuvieran.
“Nadie podría sentirse capaz de vivir una vida normal cuando llevas a cuesta tanta tristeza.”
Un libro que toca lo más profundo de la sensibilidad humana, narrado desde la perspectiva de un fiscal, que debido a su trabajo, se ve envuelto en un mundo lleno de oscuridad, y de los peores defectos de la humanidad.
“A lo lejos se ven montañas, más ríos y pequeños poblados. Me dan ganas de dormirme. De volver invisible esta guerra, otra vez. Desaprender. Olvidar. Ser un niño. No regresar nunca a la ciudad. Internarme en la montaña. Hablar con los pájaros. Ser una idea. Cualquier cosa contarle que el aliento a sangre no me corrompa. Volverme un optimista.”
En capítulos cortos nos cuenta diferentes historias de personas que buscan un poco de justicia, casos como violaciones, abusos, trata de personas, adopciones ilícitas, etc.
Nos refleja una cruda realidad vivida en países como los nuestros, donde por falta de recursos e interés en la humanidad, muchos de estas historias quedan sin cierre, el abuso solo aumente y demuestra también una ineficiencia de parte de los sistemas gubernamentales para ofrecer mejores oportunidades a cada una de las víctimas.
“-Que mundo tan horrible en el que ustedes se mueven. -Es el mundo en el que todos nos movemos, pero nosotros tenemos los ojos abiertos.”
Tanta maldad realmente no puede ser ni siquiera imaginable para todos aquellos que vivimos con, aunque sea, un poco de amor y respeto al prójimo. Me parece imposible la capacidad de volverse insensible ante tales situaciones.
“Déjame sentir qué hay otra vida menos de esta que parece consumirlo todo de a mordidas.”
En resumen, puedo decir que es un libro que todo mi ser en lo más profundo, que lo recomiendo para que todo aquel que lo lea cree conciencia.
Disfrute mucho esta novela basada en una realidad latinoamericana muy cruda: El sistema de justicia y los casos de adopciones irregulares Gonzalo es el protagonista de esta historia que lucha por hacer justicia sobre todas esas madres que fueron engañadas para dar a sus hijos en adopción, donde él también lucha con el balance entre su vida familiar y los casos asignados que poco a poco le consumen.
Una exquisita narrativa, que fluye muy bien con capítulos cortos y con poderosos cierres en cada capítulo, aquí se puede ver la influencia de la poesía en el autor.
"Pero hoy, solo puedo ver cómo las últimas cenizas del día se apagan en esta noche que nos abraza. Tan profundo, tan hondo, como el mar invisible a mis espaldas"
Una novela que nos expone a otra mirada de la Guatemala que frustra y duele. Alguien que sabe escribir y conoce del tema nos cuenta como la justicia aquí, arranca siempre desde más atrás. Teniendo que pelear contra sí misma todo el tiempo (falta de recursos, corrupción y burocracia) y aún así trabajar sin descanso para construir un mejor país.
Más allá de la historia que nos cuenta, lo que más aprecio de este libro y por lo que lo recomiendo es el talento el de Julio para saltar de la narrativa a la introspección. Disfruto mucho leerlo porque siempre ofrece dos miradas: lo ocurrido y los ecos en él.
Este libro es más como un diario de eventos y momentos en los que el personaje principal se va envolviendo. Una trama muy particular que cuenta sobre las adopciones que se dan en Guatemala y el verdadero trasfondo de ellas. Todo contado desde el punto de vista de un funcionario público guatemalteco. Vale la pena leerlo y enteresarse de cómo pasa todo
Una novela muy entretenida de leer, al leerla se siente la esencia guatemalteca en el ministerio público y más que todo en el trabajo guatemalteco que se ve reflejado en La noche viene sin ti. Se aprecia mucho la forma en la que escribe el autor para ser su primera obra publicada.
Le diera un 3.5, la historia es muy buena y refleja muchos de los problemas de Centroamerica específicamente (corrupción, prostitución, trata de personas, vulneración de derechos humanos, etc.) pero en ocasiones llega a ser de un tono un tanto aburrido y la narración en primera persona se pierde en detalles irrelevantes pero al final cumple su objetivo y hay un par de giros finales a la historia que la salvan.
Una verdadera revelación de la literatura guatemalteca. Julio Prado logró en este libro plasmar la idiosincrasia de la Ciudad de Guatemala moderna como ningún otro autor que haya tenido el placer de leer. Desde la forma en la que describe el ambiente hasta el vocabulario que usa, fue como estar de vuelta en mi tierra natal y caminar con él las calles del Centro, desayunar al costado de la carretera camino a la costa, o pasar una tarde en familia.
El autor aborda el delicado tema del tráfico de personas y el trabajo de la Fiscalía con una vulnerabilidad sobrecogedora y una crudeza que se agradece en este contexto. Aprendí muchísimo sobre las complicadas redes de conectes, leyes, y dinero que mueven a esta sociedad, y sobre los muchos factores que pueden empujar a la gente a tomar decisiones extremas.
Esperaré ansiosa una próxima publicación de Prado.
Leerlo te hace sentir parte de la historia por la familiaridad del lenguaje, de los lugares y la decadencia. Hay incluso cierta calidez, talvez por esa misma familiaridad. A la vez te sentís ajena, a ese día a día de oscuridad y desamparo. A esa realidad que a veces te roza, a penas, pero la mayor parte del tiempo solo se elige no ver. Se siente tristeza, desolación, oscuridad.
Dentro de los horrores, sin embargo, termina una riéndose. No sé si por el negro sentido del humor de una o solo para mantener el balance entre el reír y el llorar.
Una verdadera joya de lectura, se hace un nudo en la garganta a la hora de empezar a leer las primeras paginas, las cuales cuentan una historia de vida, no solo de una persona, si no de muchos. Los cuales luchan día a día con la sociedad perversa en la que vivimos y un sistema de justicia arruinado por las mafias. El revisar expedientes de casos espeluznantes, sobre la venta y compra de niños, no solo son alucinaciones, si no es la realidad y el día a día de muchos en Guatemala.
De esos libros que necesitas seguir leyendo para no quedarte con la duda sobre qué pasa después. Desde la pagina uno te engancha con la forma en la que se narran los hechos. Hasta sentí como si estuviera acompañando a Gonzalo mientras iba a los allanamientos y demás.
Una historia que estremece. En latinoamerica ya no deberíamos sorprendernos por los delitos, pero cuando uno piensa que lo ha visto todo, nos superamos macabramente mucho más. Una historia que todos sabemos real pero que ha sido novelada por el escritor. De la mano del fiscal Gonzalo vamos conociendo como la necesidad de adopción, se va torciendo en un mercado negro, donde se involucran abogados, fiscales de la alta esfera, y personas de bajos recursos que piensan que le están dando un mejor futuro a sus hijos. Las buenas intenciones se transforman en adopciones ilegales. En un tráfico de bebés y niños. La historia es narrada de una manera sencilla, con pocos altibajos. Creo que tenía todo para volverse un thriller de la vida real, pero el autor ha preferido enseñarlo sin sensacionalismo, para no restarle credibilidad. Al final, resulta una lectura reflexiva, pero me deja el mal sabor de que los buenos somos menos.
En realidad, le puse 4.5 estrellas Señor Prado, mis respetos. Me sorprendió grande y gratamente. Una historia ruda, cruda y triste (es decir, una historia muy real). Nuestro sistema es una verdadera tristeza, pero lo salva el hecho de que nosotros, los usuarios, sencillamente no nos percatamos de la corrupción que los domina. Nos limitamos a imaginar lo desgraciados que son nuestros padres de la patria (realmente lo que son, es “hijos de la gran p…atria), los jueces y policías, etc. No obstante, algo de esperanza (quizas tonta e infantil) queda: no todos los trabajadores del estado son corruptos. Algunos quieren e intentan servir. Pocos… La cosa es que me encantó la novela.
Ahh, los puntos que le bajé de calificación fue por el estilo de puntuación en los diálogos.
Una historia muy interesante que pone en la mesa una problemática que muchos conocen pero que pocos le ponen atención, las adopciones ilegales, creo que este libro relata de manera muy realista este tema, en los últimos años a los niños se les ha quitado el foco de importancia por otros temas banales, y creo que eso ha llevado a que personas mal intencionadas lucren con este sector indefenso de la sociedad, la perspectiva del protagonista se siente real, y creo que eso se debe a la experiencia que el escritor a tenido en cuanto a estos temas. por algún motivo al terminar la novela sentí como si me estuvieran contando un testimonio 100% real.
Relatos apasionante, muchas veces crudo y desgarrador, otras con un poco de esa tenue esperanza que nos sostiene como humanos, que buena radiografía ficcionads de ese abismo llamada Guatemala, que nos engulle, que esconde su rostro más brual, que nos lo enseña y nos asusta pero que también esconde gente que nos tiende la mano aunque a veces sean los menos.
Lectura ágil. La forma de narrar, a manera de diario hace la lectura muy adictiva. Jamás se hace lenta, y no se pierde el interés.
Visibiliza el tema de adopciones ilegales en Guatemala en comunidades sumergidas en la pobreza, ante autoridades y fiscalías que sólo archivan denuncias y hacen caso omiso de una problemática tan actual y tan latente.
Muy buena la forma de relatar los procesos de adopción ilegales, y la trata de personas. Es impactante, meterse en los zapatos de un abogado que maneja ese tipo de casos, ya que surgen situaciones fuertes. Muy recomendado
Una problemática que, posiblemente, ha sido poco explorada en la literatura centroamericana como lo son las adopciones clandestinas es contada por Julio Prado desde la perspectiva de un fiscal que, poco a poco, se sumerge en los casos de niños secuestrados.
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Adopciones ilegales en la Guatemala posguerra y la historia de un fiscal encargado de investigarlas. Un retrato de las desigualdades, la gloria de uno y la mierda para otros. Una ficción basada en hechos y personas reales. De fácil y entretenida lectura.
Como guatemalteca, esta obra me dolió. Es el relato no solo de un flagelo que agobia a este y otros países, pero también es una muestra de lo deteriorado de nuestro sistema judicial. El costo actualmente de luchar por los principios, por lo que está bien, tiene un alto costo.