Me llamo Albert. Comence a sospechar que mis padres eran unos monstruos mucho antes de conocer a Berta Vogler en Grasberg. Seguramente me engañe a mí mismo a lo largo de ese tiempo. Nadie en su sano juicio se habría alegrado de crecer junto a unos progenitores sanguinarios. Así que trate de obviar ciertos detalles de mi familia para llevar una vida aparentemente normal. Mis colmillos, sin embargo, siempre me acomplejaron. Sin duda, el panoli de Erik Vogler contribuyó a cuestionar mi naturaleza y mis propios orígenes. Si no hubiera sido por el, quizá no habría descubierto los demonios que me rodeaban o lo habría hecho más tarde. Cuando nos reencontramos, habían transcurrido algo más de dos años...
El cofre de cristal con los ojos de la primera víctima apareció en la Plaza Römerberg a finales de enero. Alguien lo había depositado sobre los adoquines junto a la fuente de la Justicia. Dos globos oculares simbólicamente colocados a los pies de la escultura que representaba una figura femenina, armada con una espada en una mano y una balanza en la otra. La justicia se erigía poderosa frente al ayuntamiento de Frankfurt.
En este libro volvemos a ver a personajes que amamos entre ellos chloe y vemos a los personajes con más dramas amorosos pero también vemos los poderes de todos más desarrollados y sienta muy bien las bases para el siguiente
Al igual que el primero, esta historia ya en las primeras veinte páginas ya me hizo reír. Nos volvemos a involucrar con nuestros peculiares personajes en la resolución de otro caso, esta vez más complicado que en el primer volumen y con mucha más intriga. Sin duda la incorporación de un nuevo personaje a la investigación aporta aún más tensión entre nuestros dos jóvenes investigadores. En este libro los comentarios de la abuela junto con alguna escena sublime, me hicieron reír a carcajadas.
Sin duda fue todo un acierto leer estos libros, me divertí un montón y me quede con ganas de saber más de nuestros protagonistas, espero poder seguir leyendo los demás volúmenes en cuanto salgan, porque fueron todo un suspiro de aire seco y una desconexión de tanta lectura densa. Lo recomiendo tanto para los más jóvenes, como para los adultos, a veces viene muy bien recuperar a nuestro niño interior y disfrutar.