"El vals nos muestra las maldades del mundo, pero también las esperanzas de la vida. Y así nos enseña a vivir".
A sus sesenta años, la vida pública de Albino Reyes se divide entre sus clases de literatura en un colegio y su rutina como cantante en un humilde local de música criolla. El monótono transcurrir de sus días es el resultado de una burocrática soledad donde flotan el amoroso recuerdo de su esposa muerta, las pocas charlas con familiares y amigos, y sus meditaciones sobre el arte que lo constituye: el vals peruano. Sin embargo, el lento ocaso de su existencia se altera la noche en que la joven Andrea Wunder lo escucha cantar en el estrado. A partir de ese momento, Albino se dejará guiar por ese inesperado compás que irrumpe en la banda sonora de su alma, dotándola de renovados bríos y cautelosa ilusión.
Mediante una prosa que se desliza como una corriente límpida y cautivadora, Otras caricias de Alonso Cueto es una novela que indaga con delicadeza en las íntimas capas del amor maduro, a la vez que rinde tributo a "ese palacio de la tristeza elegante, de la nobleza sencilla, que es el vals".
“Un escritor es un buitre que se alimenta de conflictos”, en palabras de Alonso Cueto. Alonso Cueto es considerado uno de los escritores más destacados del panorama literario peruano en la etapa post-boom, apoyado por Vargas Llosa, tal y como puede verse en sus conversaciones registradas. Nacido en Lima pero educado hasta los siete años en París y Washington, estudió literatura en Perú, España y Texas. Ha recibido diversos premios entre los que se encuentran el Premio Herralde (2005) por La hora azul. Entre sus novelas destacan además Grandes miradas, Dalia y los perros y Deseo de noche. Interesado por la crueldad, la venganza, la violencia, el erotismo o la culpa—presentes según el autor en cualquier lugar: desde un patio de colegio hasta en el terrorismo—indaga en las zonas oscuras de la psique humana en sus novelas para llegar a conocer las zonas más extremas.
“Otras caricias” es la segunda novela que leo del escritor peruano Alonso Cueto, tenia la impresión de que sería una historia sencilla para pasar el rato y efectivamente así fue. Se encuentra lejos de su obra “La hora azul” - que en su momento me gustó bastante ,tanto por la trama como por la profundidad psicológica de sus protagonistas -. En esta oportunidad encontramos a Albino, un profesor de literatura recientemente viudo de 60 años, que tiene una pasión por cantar los fines de semana valses criollos que son parte del repertorio musical de la nación en una peña venida a menos .
Albino canaliza su amor por la cultura en esta expresión artística, desde que falleció su esposa lleva una vida un poco monótona, la melancolía va ocupando lentamente ese espacio dejado por Gladys. Él intenta crear rutinas para tener una sensación de que las cosas están bajo control, no está solo, a pesar de no tener hijos, visita constantemente a su hermano y sobrinos , además de estar acompañado de sus amigos músicos y ser cercano a la administradora del local.
Los días transcurren sin mucha novedad hasta que una noche, conoce a una joven economista de la alta sociedad limeña, que contra todo pronóstico, disfruta mucho de la música tradicional del país y empiezan una amistad contra el tiempo, tierna pero que tiene todo en contra.
Sentí que la historia podría dar para mucho más, creo que se acelera prematuramente el final. Me hubiera gustado que el autor profundizara varios puntos interesantes de la trama, aun así hay momentos importantes que son parte de las reflexiones de Albino sobre la vida.
Es una historia corta, propicia para una tarde de café y distraerse un momento, nada para complicarse mucho.
La historia es un poema a la vida. Maestro Alonso Cueto nos muestra que la vida es muy corta para vivirla lamentando por lo que no pudimos obtener y poder disfrutar de las cosas simples como la música, literatura y la familia, y porque no, alguna aventura sentimental que pueda parecer imposible.
Un libro que te envuelve en la musicalidad del vals peruano, al punto de escuchar sus voces y explorar sus soledades y desamores. El protagonista busca escapar lo que se espera de él, lo que lo lleva a preguntarse si vale la pena ser o no ser. Distancias generacionales parecen acortarse por momentos en la historia. Un beso es un beso al fin y al cabo.
Otra novela entretenida de Cueto relacionada con la clase media y alta limeña. Elegí esta lectura porque quería algo prometido por su premisa: una historia de amor intergeneracional rodeado del ambiente de los valses. La novela cumple, y lo logra desde la intimidad psicológica del protagonista sexagenario, un viudo cuya vida transcurre día tras día sin planes espectaculares de vida más allá de un fluir tranquilo. Son de esas novelas sin mayores pretenciones que ofrecer una pausa mediante una historia también de ritmo sosegado con buenos momentos de lucidez sobre el amor, la vejez y la finalidad de la vida.
Si no consigue llegar a más, se debe a su prosa y a su final. La escritura en general es muy correcta y bella, pero los diálogos entre los protagonistas resultan artificiales, tanto que algunos tics del protagonista hombre se trasladan a los de la mujer. Además, el cierre es entendible pero abrupto. Esperaba una suerte de epílogo que contara un poco más sobre las consecuencias de la última escena, algo por lo menos.
Hasta la mitad había un esfuerzo por adornar cada pensamiento de cada personaje con una insondable profundidad que le robaba verosimilitud a la historia. Luego, lentamente, se fue despojando de eso y allí es cuando por fin brilló. Lindo leer una novela que involucra tantos espacios y tanto arte conocidos.
me encanta cómo escribe Alonso, la verdad. es tan simple y preciso como siempre. aunque esta vez me costó un poco la lectura solo porque no me gusta la música criolla, xd pero uf me siento tan bien de estar leyendo casi seguido :)
No me gustó : ( La historia insulsa y los diálogos entre los protagonistas demasiado superficiales. He leído grandes novelas de Alonso Cueto como Demonio del Mediodía y El susurro de la Mujer Ballena, me quedó un sinsabor.