Los relatos crueles y de factura impecable de este libro conforman uno de los clásicos argentinos en el género cuento. Hay en ellos el patetismo de dos hombres alrededor de una estufa, hay despertar erótico, hay valentía hermosa de un grupo de la resistencia peronista en el 56, hay escritura como resistencia. Hay violencias y hay crueldades que pueden fecharse aunque los cuentos no perdieron ni un segundo de vigencia. Pero además hay uno, “Patrón”, que puede ubicarse pero no fecharse ni adjudicarse a una sola geografía porque, aunque es la pampa, la estancia, la entraña de la Nación, es mucho más también: es la atrocidad del amo, la prepotencia inhumana del macho que humilla. Y una mujer, una chinita, que es la elegida para engendrar al heredero. Este cuento, me animo a decir, es un clásico universal, bien de estas llanuras y completamente del mundo al mismo tiempo, un cuento que se inscribe en ese linaje de relatos que participa de lo mítico, de lo enorme. De lo más visceral del machismo, de la aridez del poder y de la espada cruel que ha tallado la mayor parte de la Historia que conocemos. Abelardo Castillo fue un escritor feroz, que vio y no miró para otro lado, un grande de la época en que la literatura argentina tenía un canon de varones: fue un patriarca que vio el patriarcado y lo retrató como muy pocos o ninguno de su género. Gabriela Cabezón Cámara.
Abelardo Castillo nace en Buenos Aires, pero toma como lugar de nacimiento, por decisión, la ciudad costera bonaerense de San Pedro, adonde se traslada con su padre, y donde vive hasta los 18 años. Publica sus primeros cuentos en 1959. Gana un premio en el concurso de la revista "Vea y Lea" en 1959 (jurado: Borges, Bioy Casares y Peyrou). Funda "El Grillo de Papel", continuada por "El Escarabajo de Oro", una de las revistas literarias de más larga vida (1959-1974), enfocada por su adhesión al existencialismo, al compromiso sartreano del escritor. Luego, desde 1977 hasta 1986, dirige "El Ornitorrinco". Ha obtenido varios premios nacionales e internacionales y algunos de sus cuentos, novelas y obras de teatro, han sido traducidos al inglés, francés, italiano, alemán, eslovaco, ruso y polaco.
un maestro de la sorpresa, los huecos con sentido y el lunfardo exquisito. uno puede escuchar a los personajes, sentirles la respiración, olerlos si quisiera.
“Obedecer es fácil, pero un hijo no viene por más obediente que sea una, por más que aguante el olor del hombre corriéndole por el cuerpo, su aliento, como si entrase también, por más que se quede quieta boca arriba. Un año y medio boca arriba, viejo macho de sementera. Un año y medio sintiéndose la sangre tumultuosa galopándole el cuerpo, queriendo salírsele del cuerpo, saliendo y encontrando sólo la dureza despiadada del viejo.”
Cuentos Crueles se publicó originalmente en 1966 y es la segunda antología de relatos del escritor Abelardo Castillo (1935-2017).
Dividido en dos partes, Cuentos Crueles incluye un total de 9 relatos y un postfacio, de temáticas muy variadas, pero que son atravesados por algún hecho de crueldad o violencia, no siempre física y no siempre visible.
Aunque los cuentos son todos excelentes no quiero dejar de mencionar el que más me impactó del libro y del que extraje la cita del comienzo: Patrón. La historia de este viejo dueño de estancia de campo, y dueño de todo lo que la habita también, que necesita de una chinita, hija de una empleada, para que le dé una descendencia. En este cuento Abelardo Castillo relata de forma cruda y visceral está relación abusiva y patriarcal tan propia de la historia de nuestra sociedad y que no es exclusiva del campo argentino, y que además tiene uno de los mejores finales que he leído en un cuento nacional. Una verdadera joya de la narrativa breve.
Un excelente libro que brinda lo que lo que dice su tapa. En este caso, el título no miente.
Me sigue encantando la forma de narrar de Castillo. En este libro se empieza a ver un poco más del contexto socio-histórico del autor, que sabe utilizar como otro protagonista más y que le da a cada cuento un toque mucho más realista y verosímil. El punto en común de todos los cuentos en este libro es la violencia, a veces con sentido, a veces no, o más o menos sangrientos. Más que recomendable.
Encontré este libro junto a otros en una bolsa junto a un contenedor de basura. Había leído cuentos sueltos de él y casi cualquier libro que enseña a escribir en español lo tiene como ejemplo de excelencia. De adolescente intenté leer una obra de teatro suya "Israfel" que compré en mesa de saldos pero sin éxito. En mi mente su nombre suena a su voz cavernosa y a su famoso su taller de escritura, una experiencia enriquecedora o traumática según la estabilidad psicológica del aspirante.
En este caso lo leí de un tirón: son nueve cuentos en poco más de cien carillas. Muy bien escritos, cada uno es una clase de como plantear una historia, un conflicto y mantener atrapado al lector hasta el desenlace. Disfruté especialmente “Patrón”, “Una estufa para Matías Goldoni” y “Negro Ortega”.
Empieza muy arriba, "Capitulo para Laucha" y "El Patron" son dos cuentos 5/5 en mi opinión.
"Los muertos de Piedra Negra" y "Hombre fuerte" no me gustaron. Me costaron bastante. (1/5)
"Una estufa para Matias Goldini" es un cuento chiquito, cotidiano, pero muy lindo de leer. Seria mi top 3 con los 2 mencionados al principio.(4/5)
Ninguno de los 3 que vinieron después (Requiem para Marcial Palma 1.5/5; En el cruce 2.5/5; Negro Ortega 2/5) me gustó mucho.
El último, "Los ritos", tiene algo. Le faltó para convencerme pero seria el 4to qué más me gusto (3/5). Es en el que mas se permitió jugar a la hora de escribir. Por algún motivo me recordó a "The Last Picture Show" de Bogdanovich. Quizá sea las visitas a la casa de Maria Fernanda similares a las que hacia Sonny con la esposa del entrenador, también en un contexto de pueblo.
Historias de hombres duros, arrabaleros y peronistas, donde la crueldad de golpearles el orgullo es como un palo sobre la sien. Contados con la sensibilidad de lo viril y lo rústico del campo. Muerte, y sufrir antes de morir parecen presentarse a viva voz. Vencidos, nunca sin un golpe bajo cada personaje resiste su propia luz. El último cuento, Los Ritos creo que es el más personal, el más íntimo, y el único dedicado a las mujeres de su vida.
Nose si es bueno o malo haber arrancado con estos cuentos sin haber leído nunca nada de Castillo, pero que viaje! Que maestría para escribir Dios! por momentos sentí una cierta épica, por momentos visceral y desde las tripas a su escritura, mucho por procesar aún. Gracias a mi amiga que me lo recomendó Mari🖤📖GRACIAS!
Hay altos y bajos. "El Patrón" es un cuento indispensable de la literatura nacional. El de la estufa es ingenioso y tierno. "Requiem para Marcial Palma" es una ejecución interesante del duelo borgeano, una reinterpretación del "Hombre de la esquina rosada". "Los ritos" es rico desde lo estilistico pero insustancial.
Buen libro, el cuento el patron principalmente es una locura, indispensable que lo lea cualquier amante de la literatura Argentina, el resto son buenos, algunos mejores que otros, sin duda alguna Abelardo Castillo vale la pena, a ver si me hago con sus mundos imaginarios (la colección completa)
Ahora que subí mi edición de este libro y cambié mi reseña a esta versión, espero que no venga ningún librarian-basura, como ya ha pasado decenas de veces, que borre esta edición y haga que desaparezca de mis shelves, con reseña (pedorra, pero reseña al fin) y todo...