En Vigo, un día de marzo de 2020, en un mundo rozando lo pandémico, Rosa, algo tetona, pelo lacio y boca color vino, tienta a la suerte en el autobús que la lleva a la fábrica, como todos los días, después de caminar mucho mucho y rápido rápido. En esta novela, los personajes no deambulan solamente por las calles y parajes de la ciudad gallega, sino que recorren un Vigo estratificado socialmente, ligeramente superficial y claramente sarcástico. Trata de una relación improbable entre un chico bien, Pablo, y una chica de barrio de monte, Rosa, al final de la primavera, que se encuentran cada día en el mismo autobús que los dirige a la fábrica donde ella trabaja, PSA-Citröen, y al centro donde él estudia, la antigua Escuela de Peritos en conde de Torrecedeira. Parecería una historia de amor, mortalmente cursi, aunque realmente la trama sentimental entre ambos es solo un medio para mostrar un panorama jerárquico social que sigue siendo esa mochila de la que nadie se libra. Una situación repentina, un accidente inesperado muda profundamente la vida de Rosa, que necesitaba algún empuje para alterar la rutina fabril de su vida, para intentar borrar esos límites socioeconómicos que la sitúan en uno de los estantes más bajos de una sociedad urbana industrial como Vigo. Sin poder dejar los prejuicios atrás, Jugar al palacio de Rosa nos recuerda algunas ataduras sociales férreas en un mundo que se llama globalizado y posmoderno, democrático y progresista, pero que todavía se rige por estratificaciones sociales no permeables tan antiguas como el propio mundo.
¡Magnífico! Libro para devorar capítulo a capítulo. Se lee rápido y fácil porque su ritmo engancha, pero la calidad de su estructura, los giros y la construcción de los personajes son acordes a la sólida formación literaria de la autora.
Este libro me ha encantado! Súper fácil y rápido de leer, te metes en la historia de una manera increíble y el libro te hace tele transportar a la bonita ciudad de Vigo, además de que tiene una historia muy bonita, emocional y graciosa a la vez. ¡Súper recomendable!
Me ha gustado. Hay agilidad en la escritura y se refleja en la facilidad de la lectura. Si conoces Vigo, lo revives y si conoces a la autora, la identificas entre los personajes. Objetivamente, se recomienda.
Jugar al Palacio de Rosa es una lectura imprescindible si quieres pasar un buen rato de verdad. Es un libro que entretiene, que disfrutas y que lees sin darte cuenta, pero a la vez es una reflexión honesta sobre lo difícil que son las relaciones de pareja entre clases sociales diferentes. Un viaje por las calles y estratos vigueses que te deja sin pestañear hasta que llegas a la última página. Una de mis mejores lecturas de este año.