Más leyendas urbanas del Rock tiene un poco de todo: Rock Stars víctimas de sus propias adicciones, canciones icónicas que ocultan amores obsesivos cuando no mensajes satánicos, crímenes resueltos gracias al empleo de las nuevas tecnologías, managers y productores sin escrúpulos, ex Beatles convertidos en productores cinematográficos, edificios con una leyenda negra, pioneros del Rock N' Roll que se salen del guión para reclamar un más que merecido reconocimiento, entre otras historias.
Este segundo volumen de leyendas urbanas me ha gustado más que el anterior; muchas anécdotas no las conocía o tenía sobre las mismas un conocimiento muy superficial o vago. Triste vida la de Amy Winehouse e indignante como fue llevado la investigación sobre la muerte de Sam Cooke. Pero la que se lleva el premio mayor es la chistosísima leyenda de Jazz Sabath.
Cómo señala José Luis Martín al final del libro, puede que en este nuevo milenio las leyendas urbanas ya no tengan cabida; pero me encantaría leer un tercer volumen con este tipo de anécdotas dónde la verdad, la mentira y la imaginación de individuos con mucho tiempo libre se mezclan a partes iguales.
Postdata: Cuando vea un vídeo Clip de James Brown, prestaré mucha atención a sus manos.