Rusia. Finales del siglo xix y principios del xx. Los pequeños pueblos del interior del Imperio ruso viven con simpleza, situación que contrasta con la fastuosidad que envuelve a la nobleza y las clases altas relacionadas con la capital y su poder. A medida que avanza el siglo xx las diferencias entre campo y urbe se acentúan, extremándose cada vez más. Una familia de campesinos de Bui vive inmersa en su día a día cuidando la tierra e intentando sobrevivir a la hambruna propia de las épocas de mala cosecha. Tres niños —Misha, Katya e Illya—, sin saberlo, van a tener un papel fundamental en los cambios que van a marcar el devenir de Rusia a lo largo de todo el siglo. La lucha social de las clases obreras frente al régimen del zar Nicolás II, agraviada por las decenas de miles de bajas que provocó la Primera Guerra Mundial en el país, es el polvorín que detona la crisis interna en Rusia. Esta apasionante historia, contada desde dentro, y que tiene como protagonistas a los tres hermanos, es una muestra de cómo se gestan las revoluciones, de cómo un poder absoluto ejercido con abuso e imposición se acaba convirtiendo en un arma de doble filo. Esta novela es, también, la historia de millones de personas que quisieron alzar la voz contra la tiranía y las desigualdades; una historia de lucha e inconformismo.
Misha, Katya e Illya son los tres hermanos de una familia de campesinos de Bui que aman y cuidan su tierra e intentan sobrevivir al hambre.
Desde finales de XIX hasta el XX veremos como en los pueblos rusos viven con sencillez y con grandes necesidades frente a la grandeza de las clases alta. Y nos mostrarán la lucha de las clases obreras, el regimen del zar Nicolás II, la Primera Guerra Mundial, la crisis interna en Rusia, el origen de la revolución...
Una historia de lucha contra la tiranía y la desigualdad con un lenguaje sencillo y claro para viajar a esa época y a ese lugar. Y a pesar de que los capítulos me han parecido muy largos, ha sido una manera muy entretenida de conocer esta historia desde dentro, tal y como lo vivió la población.
Si os gusta la novela histórica ambientada en Rusia y con personajes muy interesantes os animo a que le echéis un vistazo.
“Lo que quedó bajo la nieve" de Javier Guiroy es uno de esos libros que consiguen emocionarte y que todo a tu alrededor se desvanezca. Narra los acontecimientos vividos en Rusia, desde 1899 a 1977, a través de las vivencias de tres hermanos. Sus diferentes personalidades y puntos de vista te introducen en unos años convulsos y de profundos cambios. Gracias a Javier Guiroy, sientes la nieve caer en un bosque de abedules, el calor del hogar, la serenidad que aporta la naturaleza... También las injusticias, el poder del odio, el miedo y el dolor de las ausencias. Todo ello con un estilo fluido y un gran trabajo de documentación y ambientación, los acontecimientos se suceden y nos invitan a reflexionar. La novela transmite muchos valores, es un canto a la paz y a la amistad, promueve el espíritu crítico y nos recuerda la necesidad de fomentar la cultura para erradicar desigualdades y poder crecer como personas. La lectura de las 336 páginas de “Lo que quedó bajo la nieve” llega a ser adictiva y te deja con ganas de una segunda parte, sobre todo porque llegas a sentir muy cercanos a algunos de sus personajes: Katya, Illya, Misha, Andrey... Es una novela muy recomendable.
Pisamos la misma tierra, respiramos el mismo aire, pero vivimos en mundos diferentes. Esta es la historia de tres hermanos, ¿o la de millones de rusos? Rusia. Finales del siglo xix y principios del xx. Los pequeños pueblos del interior del Imperio ruso viven con simpleza, situación que contrasta con la fastuosidad que envuelve a la nobleza y las clases altas relacionadas con la capital y su poder. A medida que avanza el siglo xx las diferencias entre campo y urbe se acentúan, extremándose cada vez más. Una familia de campesinos de Bui vive inmersa en su día a día cuidando la tierra e intentando sobrevivir a la hambruna propia de las épocas de mala cosecha. Tres niños —Misha, Katya e Illya—, sin saberlo, van a tener un papel fundamental en los cambios que van a marcar el devenir de Rusia a lo largo de todo el siglo. La lucha social de las clases obreras frente al régimen del zar Nicolás II, agraviada por las decenas de miles de bajas que provocó la Primera Guerra Mundial en el país, es el polvorín que detona la crisis interna en Rusia.
Mi valoración personal: Javier Guiroy nació en 1990 en la provincia de Mendoza, Argentina. Marcado por una infancia rodeada de libros, desde muy joven encontró en la historia y la lectura una pasión a la que destinar su vida. En 2020 se lanzaba al mundo literario con Aecio. Javier nos llevó hasta el ocaso del imperio de la mano del general más influyente de la época Flavio Aecio. Ahora viajamos en el tiempo para situarnos en el final del siglo XIX y los albores del XX en Rusia de la mano esta vez de tres hermanos Misha, Katya e Illya, que sin ellos ser conscientes tendrán un papel fundamental en los cambios que se iran produciendo en el país a lo largo de los años. Uno de los puntos que más me han gustado del libro es el contexto histórico. Para todos los que me leéis ya sabéis que mi zona de confort en cuanto a la lectura se refiere es tanto la edad media como precisamente la época en que está ambientado Lo que quedó bajó la nieve que no es otra que el final del siglo XIX y principio del XX, donde Europa estaba inmersa en unos cambios importantes, y sobre todo Rusia. Lo más destacado en política era el gobierno absolutista o autocrático de los zares, siendo su poder inmenso, concentrando todo tipo de poderes y gobernando por decretos sin contar con ningún parlamento. Su persona era considerada como sagrada ya que reunía atribuciones religiosas importantes, considerándose el representante de Dios en la Tierra. La lucha social de las clases obreras frente al régimen del zar Nicolás II, agraviada por las decenas de miles de bajas que provocó la Primera Guerra Mundial en el país, es el polvorín que detona la crisis interna en Rusia. Y con esta escenario Javier nos muestra su maestría con la pluma desarrollando unos personajes que me han gustado desde un principio quedando como mi favorito Illya. Esta apasionante historia, contada desde dentro, y que tiene como protagonistas a los tres hermanos, es una muestra de cómo se gestan las revoluciones, de cómo un poder absoluto ejercido con abuso e imposición se acaba convirtiendo en un arma de doble filo. Esta novela es, también, la historia de millones de personas que quisieron alzar la voz contra la tiranía y las desigualdades; una historia de lucha e inconformismo. Con una narración que nos hace sumergirnos de lleno en la historia y sentir el frio que los rodea, capítulos demasiado largos que para mi gusto ralentiza su lectura pero que no te hacen perder el hilo en ningún momento y con esa dosis justa de documentación que a los amantes de la novela histórica agradecemos debo decir que ha sido un libro que he disfrutado Cinco elementos definen a esta novela como el propio autor publicó y que para mi lo resumen a la perfección: guerra, romance, desigualdades y mucha nieve. En conclusión, un libro que recomiendo a todos los amantes de la novela histórica y que disfruten de unos personajes que tienen mucha fuerza y que tienen mucho que contarnos.
"Lo que quedó bajo la nieve" no es una historia amable. No es una novela para leer cuando no tienes ganas de pensar demasiado ni cuando necesitas risas. El autor consigue llevarte hasta la Rusia de finales del siglo XIX y que acompañes a sus protagonistas en una época de revolución, de cambios, de lucha contra la desigualdad.
Es imposible leer y sentir indiferencia por esos hermanos (Misha, Katya e Illya) que viven la pobreza con tanta naturalidad y asumen las desgracias y la desigualdad sin un solo reproche. Caminarás junto a ellos en una época convulsa y llena de cambios y te hará ser plenamente consciente de las miserias de la época, provocándote ese pellizco en el estómago que notas cuando ves tanta injusticia.
La crisis del zarismo, la lucha social, el conflicto de la Primera Guerra Mundial y su devastador efecto en Rusia... Javier demuestra un exquisito trabajo de documentación al adentrarnos en una época de profundos cambios, haciéndolo desde la perspectiva de los tres hermanos.
Como punto desfavorable, la extensión de los capítulos no la convierte en una lectura ágil, y por otro lado los niños al principio parecen pequeños ancianitos hablando, así que me costó bastante poder conectar con ellos.
En resumen, si te apasiona la historia, amas las narraciones que hablan de luchas contra la desigualdad social: si disfrutas con revoluciones en ambientes nevados y, en definitiva, si eres un amante de la historia rusa, esta es tu novela.
'Lo que quedó bajo la nieve' nos habla de Illya, Katya y Misha, tres hermanos proveniente de una familia de campesinos de Bui, y cuyas vidas van a ser importantes en los cambios que ocurrirán en Rusia durante el final del siglo XIX y, sobre todo, principios del XX.
A día de hoy, sigo sin declararme fan de la novela histórica pero libros como este hacen que cada vez quiera meterme más en este género y descubrir la historia del mundo de una forma diferente y alternativa a como se explica en las aulas (donde yo no era muy buena que digamos).
Me ha encantado ver representado esos tiempos convulsos de cambios que tuvieron lugar en Europa, y más concretamente en Rusia: la lucha social de las clases obreras frente al gobierno del zar Nicolás II y las consecuencias de la Primera Guerra Mundial, llevando así a la crisis interna del país. Ver cómo la historia se vivió desde dentro, lo que tuvieron que vivir aquellas personas para llegar a ese punto de encarar un régimen entero frente a las desigualdades y la tiranía. En definitiva, el inicio de la revolución.
Sobre este libro comparto que, en general, lo disfruté mucho. Me maravilló el contexto histórico en el que todo se desenvuelve, así como la sensación de misterio y encanto que acompaña a la historia de forma perenne. ¡Definitivamente, me transporté a la Rusia de finales de siglo XIX y principios del siglo XX!
Al leer el libro no pasa desapercibido el arduo trabajo que ha tenido que hacer el autor para plasmar esta historia; realmente, no me imagino toda la investigación que ha tenido que recabar para hacerlo. Además, ha logrado transmitir cuánto le apasionan los temas que aborda, lo cual hizo que incluso se volvieran apasionantes para mí, pues de pronto me encontré haciendo mi propia investigación. ¡De repente, me encontré investigando sobre Rusia, los zares, Nicolás II, el pueblo de Bui, los Romanov y muchos otros temas! Esta novela me incitó a querer saber más, lo cual no es algo que todos los autores consiguen en sus lectores, y eso lo hace sumamente valioso.
Me fascinaron los detalles, la majestuosidad, así como la sencillez de Bui y su gente; fue una mezcla de tantas cosas, sencillas y complejas, todas en su punto.
Para mí, las mejores historias son cuando el escritor deja su corazón en su obra y este fue uno de esos casos. Creo que el autor ha EXPLOTADO el género de la novela histórica con este libro. Lo recomiendo mucho.
Esta novela me ha encantado!!! La visión de la crisis del zarismo desde la óptica de tres simples campesinos, es simplemente genial. La historia está muy bien ambientada. Sin dejar de tratar los asuntos importantes de la política rusa de comienzos del siglo XX, se mete a su vez de lleno en la vida sencilla de la gente común, lo cual hace el relato muy ameno. ¡Muy recomendado!