Creo que no le pongo cuatro estrellitas más por ignorancia que por culpa de la obra. Los chistes que entendí me parecieron muy buenos y los que no, no tengo más que echarle la culpa a mi falta de conocimientos sobre pintura en primer plano, y en último a cierto esnobismo justificado por parte del autor que se ve en algunas páginas. De todos modos, la relación precio-calidad se vio más que justificada, y hasta casi le habría hecho merecedor de cuatro estrellitas. Quizás un eructito pictórico sepa apreciarlo más que yo.
Libro indispensable tanto en las bibliotecas personales como en la educación de chicos a los que les daría un pantallazo extraordinario del arte a través del humor gráfico. Un libro de gerarquía pura.