Cuatro parejas de hermanas que comparten los dolores de la vida, la muerte, el abuso, el abandono, la depresión y el olvido. Ocho cuentos que reflejan una realidad desgarradora con una fuerte carga social y política. Experiencias que rodean la sociedad y que suelen ser ignoradas por tratarse de temas tabú: La muerte de una menor, el abuso sexual, el reconocimiento de ser una mujer trans, la maternidad, el aborto, el abandono y la depresión. Una narrativa desgarradora que desnuda al lector y lo enreda entre las letras.
Profesional en Creación Literaria, egresada de la Universidad Central de la ciudad de Bogotá, donde recibió el reconocimiento a tesis meritoria. También tiene una maestría en Edición y Gestión Editorial. Cuando era pequeña viajó a otro país, y allí vivió muchos años, hasta que tuvo que regresar a Colombia y se encontró extraviada, sin saber a dónde pertenecía en verdad. Escribe porque es su manera de habitar el mundo y porque así logra conectar con esas raíces que perdió muy pequeña. Leer es otra parte fundamental de su vida, porque es alimento para el alma y la mente, siempre está leyendo más cosas de las que puede, en el intento de disminuir una lista infinita de títulos pendientes.
Historias que llegan al alma... 8 relatos, 4 parejas de hermanas, sus tristezas, sus miedos, sus dolores... Apenas las conocí y ya las siento como hermanas...
Agradezco a la autora el regalo que nos hizo con este libro. Su pluma es tan bella que plasma cada personalidad de una manera vívida y cercana.
Espero este libro acompañe a las mujeres que aún se siente solas y necesitan ser escuchadas.
El día en que la muerte se convirtió en colibrí es el primer y único libro escrito por María Fernanda Carvajal. El libro es una recopilación de ocho historias donde las protagonistas son hermanas y, cada dos cuentos, las narrativas de estas mujeres se entrelazan gracias a los dolores que viven.
El hilo temático de la obra es la cruda realidad que viven las mujeres día a día de una u otra manera. Cada uno de los cuentos pone sobre la mesa temas que el privilegio prefiere mantener callado: la muerte de una menor, los diferentes tipos de abuso sexual, el miedo al abandono, la depresión post parto, la maternidad no deseada, qué es ser una mujer, el sufrimiento por una relación y la salud mental.
Estos temas, crudos y delicados, la autora los cuenta por medio de un tono poético que se crea a partir de la personificación de objetos en la narración, la dualidad de significado en imágenes cotidianas, ciertas referencias literarias (como la de Ícaro en el primer cuento) y la aliteración de la figura del colibrí y la muerte a lo largo de las historias. Estamos ante una narrativa hogareña que abraza el horror y cultiva en las cicatrices de sus protagonistas brotes de lucha.
Todas estas decisiones de estilo crean un tono uniforme y, al mismo tiempo, generan a un ritmo rápido de lectura. Además, el lenguaje coloquial de los diálogos y las ambientaciones de los relatos -similares al contexto colombiano- contribuyen a la fluidez de la narración. Las páginas pasan volando y en menos de lo esperado te encuentras con una ilustración que marca el final del relato. Cada una de estas trasmiten de manera desbordante, a través de diferentes estilos, lo que sienten las protagonistas.
De los ocho cuentos, sin duda, mis favoritos son Antonia y Elisa.
Antonia cuenta la historia de una mujer trans que toda su vida ha estado suprimida por su Yo biológico (Antonio). El cuento está narrado en segunda persona y esto genera que el lector sea capaz de identificarse de manera inmediata con la protagonista y su conflicto: dejar de lado sus miedos y ser quien verdaderamente es. No obstante, esta segunda persona -además de generar cercanía con el lector- también permite que haya una conversación entre Antonia (el colibrí) y el Yo que la tiene aprisionada Antonio (la jaula) por medio del recurso del indirecto libre. Una completa locura, no miento.
Por otra parte, Elisa es una historia que te remueve las fibras de tu útero. Retrata la maternidad imperfecta, la maternidad no idealizada. La protagonista es una mujer a la que se le exige de manera abrupta volverse la protectora de otro ser cuando ella, en el fondo, es tan frágil como una muñeca de porcelana; es una madre que siente miedo y dudas.
La narración del cuento se caracteriza por utilizar descripciones muy gráficas para hacer sentir al lector lo doloroso que puede ser el antes, durante y después de un embarazo. La autora mutila las imágenes que comúnmente se asocian con la “felicidad de dar a luz” por medio del recurso narrativo de las pesadillas. Es una historia que denuncia cómo, paradójicamente, dar vida se vuelve -a veces- un proceso bastante inhumano: “Me había convertido en un objeto, una máquina de hacer bebés y una vez cumplido mi propósito no había razón para que mi esposo me determinara”.
Las historias de Camila, Sofía, Sonia y Mariana también desbordan calidad y entiendo por completo las razones por las que son los cuentos favoritos de otros lectores. Sofía fue la mejor pieza literaria con la que la autora pudo iniciar su obra; Sonia es una carta de empatía hacia las mujeres que toman la decisión de abortar; Mariana saca a relucir el lado más sanguinario del lector y Camila es la última pieza en el rompecabezas para entender el porqué del título.
Finalmente quedan Amelia y Paula. Mi cuento menos favorito y otro que no me llegó a gustar, respectivamente.
Amelia es una pieza narrativa muy interesante porque toma el lugar común de “mi padre nos abandonó cuando éramos pequeñas y nunca quiso construir una relación con nosotras” y lo deconstruye en cierto grado. Sin embargo, ciertas actitudes del padre de Amelia no me terminaron de convencer y hay dos diálogos que me generan ruido en el tono de la obra por sentirse muy fuera del contexto. Aun así, es un cuento construido como debe ser: inicio, nudo, desenlace. Y, aunque su final sea predecible, en el momento en que Amelia se encuentra con la habitación vacía, sin pitidos y con los monitores apagados, todo el dolor de la perdida explota en un monólogo desgarrador que no deja al lector indiferente.
Paula, por su parte, es la única historia que me dejo un sin sabor. Es el único cuento que me costó varias veces empezar a leer -luego del quinto intento pude pasar la primera página- pero considero que esta reacción fue más por la resaca literaria que me dejo Antonia que porque la historia tenga un mal inicio: “La puerta, perennemente abierta, invita a entrar, le hace cosquillas a la mirada de los vecinos”.
El cuento refleja de manera muy clara qué quiere contar: el duelo que vive una mujer tras la muerte de su hermana. Y el cómo lo quiere contar: tiene un inicio donde Paula atiende a las visitas tras el funeral; en el nudo de la historia Paula entiende que su duelo no es sólo por la muerte orgánica de su hermana sino también por la relación que nunca pudo tener con ella dado al autoaislamiento de Camila y tiene un desenlace donde Paula utiliza el sexo con Andrés como un mecanismo de defensa para sobrellevar el dolor y la ausencia provocados por Camila. Desde cualquier perspectiva, es una historia impecable.
Sin embargo, cuando yo terminé de leerla no pude evitar sentir que algo falto. No sé bien qué cosa. Después de leer el último párrafo, voltear la página y encontrarme con la hoja en blanco, juré, por un momento, pensé que a mi edición le faltaba texto. No era así. Después de haberle dado vueltas en mi cabeza, considero que la historia pudo haber tenido un cierre más extenso. Tal vez, si la autora nos hubiese regalado una escena de post orgasmo donde Paula entra a la habitación de Camila o una elipsis narrativa en la que se mostrase a la protagonista yéndose de la casa, sola o con Andrés, mis sentimientos hacia esta historia serían diferentes.
Independientemente de esto, el libro es maravilloso. Probablemente una de mis mejores lecturas de este año. Ninguna historia te deja indiferente y sé que a más de un lector le ha sacado lágrimas. Son historias desgarradoras, trágicas pero que invitan a dejar de ser indiferentes, dejar de estar callados y ser más empáticos, porque a veces se nos olvida que es más fácil juzgar que tratar de entender. Espero que si deciden leer a María Fernanda estás historias las/los retuerzan, den coraje y emociones, Colibrís.
8 mujeres, 8 historias desgarradoras cada una a su manera, mostrando dos sus miedos sus angustias. Un libro que nos deja muchas cosas que pensar, re flexiones e incluso nostalgia. Realmente un libro que no es tan fácil de digerir y seguirlo sin pausa por la sensación que te deja historia tras historia.
Pocos libros me han conmovido tanto como este.Me alegra mucho haber llegado a @carvajalmariafer y a su pluma, tan delicada como fuerte y cruda.
Esta es una recopilación de 8 historias de diferentes mujeres, conectadas entre si. Cada historia es única y trata temas reales y actuales que muchas mujeres hemos tenido que vivir. Lo que más disfrute de esta obra fue la transparencia con la que se narra, sin miedos ni prejuicios.
Gracias a que está compuesto por historias cortas, el libro se lee muy fácil. Esto no quiere decir que no sea profundo porque varias situaciones me hicieron cerrar el libro un momento y ponerme a pensar.
Me parece que retrata muy bien a la sociedad en la que vivimos, así como a las diferentes mujeres que estamos en ella.
«Lo interrumpí, no me interesaban sus excusas, ni sus disculpas; nada haría que el tiempo regresara y que aquello nunca sucediera, nada sanará las heridas o aliviará mi dolor, mi miedo; el sentirme en una jaula, atrapada, observada, manoseada, invadida, violentada»
Una palabra para este libro: conmovedor.
El día en que la muerte se convirtió en colibrí nos muestra la historia de cuatro parejas de hermanas y sus diferentes luchas con la muerte, el duelo, la violencia física y sexual, el aborto, la maternidad, la depresión post-parto, la transexualidad y la familia.
Es un libro hecho por una mujer, sobre lo que es ser mujer, sobre el dolor de los prejuicios, del peso del machismo sobre nosotras, de la violencia patriarcal dada en una sociedad donde el hombre siempre lleva las de ganar. Habla de lo doloroso que es ser mujer en este mundo, de lo duro que puede llegar a ser existir cuando los hombres nos odian.
También habla de los errores, de la sororidad entre hermanas, el apoyo, la necesidad de tener pilares en los qué apoyarse.
He llorado mucho con este libro de menos de 150 páginas. Lo he llenado de post its en escenas, en párrafos en los que una mujer dice algo o piensa algo que es duro y que, tristemente, yo he sentido exactamente igual. Cuando uno lee esas experiencias y se identifica, es cuando realmente duele porque te das cuenta de que nos pasa a todas, de que esos sentimientos que a veces sentimos tabúes o incorrectos, acechan a muchas otras.
Sentí que el libro me hablaba a mí y en ocasiones, sobre mí. Transmitir tanto en tan pocas palabras es de admirar y he quedado muy afectada, conmovida y fascinada con la pluma de la autora. Es hermoso. Es desgarrador, es triste, pero sobre todo, es la realidad en la que vivimos.
Léanlo, por favor, vale totalmente la pena. Son 8 relatos independientes, 8 historias cortas que te calan en el alma. 💓
Wow!!! Qué lectura tan impactante. Los 8 relatos presentados en este libro son las historias reales de muchas mujeres, son historias de maternidades, de soledades, de enfermedades, de cambios, de niñez, de juventud, de adultez, etc. La narración de la autora es impecable, sabe darle la voz a cada protagonista y con un estilo delicado nos va mostrando lo que muchas mujeres esconden de sus vidas. Trata temas que son considerados tabús, para que estas estén nuevamente en las conversaciones. Es increíble que este sea el primer libro de la escritora pues su estilo es muy maduro y se nota la sensibilidad y cuidado con el que presenta muchas de las historias. Un libro contemporáneo muy recomendado.
Son ocho historias impactantes de diferentes mujeres viviendo situaciones difíciles. Me gusto que fueran 2 historias por “familia”. Cómo suele ocurrir con los libros de cuentos, algunos gustan más que otros, pero todos los relatos me parecen relevantes y necesarios para el libro. De algunas protagonistas me gustaría saber más, por curiosidad en algunos casos, y en otros porque la narración se sintió un poco inconclusa. Pero es un libro que toda persona debería leer porque muestra diferentes batallas que viven las mujeres y sus familias.
Mi gran pregunta, cómo se puede escribir tan bonito para narrar historias tristes? Son 8 historias, que se conectan, para formar 4. Porque son historias de hermanas. Sofía fue la historia más difícil para mi, porque fue cómo un poema, pero muy triste. Antonia, es la historia que necesitaba leer. Bueno, creo que todas las historias al final fueron necesarias. Un libro hermoso
Escribí una reseña y goodreads decidió descartarla por completo🥰🥰🥰🥰🥰🥰. No voy a volver a escribir todo lo que puse. Me encantó, mi relato favorito es “Amelia” y ha sido una manera grandiosa de acabar el año.
8 relatos de mujeres sobre aquellas cosas que poco se habla pero que son tan reales y diarias. Cada uno de estos relatos te toca el alma, te eriza la piel y te arruga un poquito el corazón.
Cuando poder y honestidad hay en este libro. Cuanta belleza hay en la manera en que se narra la tragedia de una sociedad violenta e injusta con las mujeres.