Es un manual para subrayar, consultar y leer fragmentariamente. Su valor no reside tanto en lo que transmite intelectualmente como en el trabajo que exige del lector. Cada frase invita a detenerse, meditarla e intentar interiorizar su significado. No puede leerse de forma pasiva, ni creo que resulte especialmente accesible para quien no haya desarrollado previamente cierta sensibilidad o conciencia espiritual.
La alquimia que plantea Hartmann no debe interpretarse literalmente. No estamos ante un conocimiento que pueda validarse mediante pruebas empíricas, sino ante un sistema simbólico que exige otra forma de aproximación. La alquimia entendida como un trabajo sobre uno mismo, como un proceso de transformación interior. Más que asimilar sus principios de forma intelectual, se trata de ponerlos en práctica y descubrir qué sentido adquieren a través de la propia experiencia.