Este testimonio de Yasuaki Yamashita, sobreviviente de la bomba atómica lanzada en 1945 en la ciudad de Nagasaki, es una gran muestra del espíritu de supervivencia humano en situaciones críticas. Y deja una clara sensación de que en la guerra el drama no termina en el campo de batalla, sino que sus consecuencias persiguen a la humanidad, aún en la reconstrucción.
Este tipo de testimonios son necesarios. No todo es el morbo que causa el lanzamiento de la bomba, debemos saber de las consecuencias fisiológicas y sociales que tuvo la bomba sobre Nagasaki. En un mundo tan armado, debemos recordar que no todo es cosa de una explosión y ya, sino que todo mal perdura mucho más tiempo. Eso es lo que nos ofrece el libro, un testimonio de un japonés que se enfermó por la radiación, cómo cambió su vida, y por qué llegó a México. Anímense a leerlo, y reflexionemos sobre las consecuencias de las armas nucleares
Tristeza e impotencia, eso despierta esta lectura. Tragedias que la humanidad a sufrido por mano de gobiernos y sociedades que se imponen con la fuerza y la opresión. Terror y consecuencias que sólo los sobrevivientes pueden declarar , ya que la historia contada por los vencedores oculta más de lo que cuenta. Holocaustos que siguen sucediendo , solo cambian las fechas y las víctimas.
Décadas de repercusiones, de callar para no exponer las heridas y, en una catarsis, elevar la voz y compartir ese profundo dolor para crear empatía y generar consciencia. Un gran ejemplo de vida 💛 👏
Esperaba algo fuerte de leer, pero necesario. En cambio me dieron un testimonio con el que empatizar, con el que llorar y conscientizar el porqué las armas nucleares no deben existir. Estoy deseando que todos lean esto y se haga un cambio.
Siempre es necesario este tipo de testimonios para no olvidar el terror de la violencia y sus consecuencias. Necesario tenerlo presente, necesario para cuestionarnos sobre nuestras acciones como humanos y hacer algo, por más pequeño que sea, para impedir la guerra entre pueblos.
Un testimonio estrujante, que en pocas páginas nos muestra el mayor terror y horror que puede hacer el mismo hombre cuando está en el poder. Hibakusha (es el término dado a los sobrevivientes de las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki) es un relato tan humano, estrujante y melancólico, que nos muestra una pequeña parte de la vida de Yasuaki Yamashita.
Un hombre que desde su infancia quedó marcado por dicho suceso destructor,, un niño, el cual tenía el fantasma de la guerra presente debido a atenciones históricas de Japón, y que en el año de 1945 vivirá el terror de estar en el infierno mismo. Él nos relatará no solo las penurias que pasó con su familia, él fue testigo de la misma muerte de las personas afectadas, padeció hambre, discriminación y y un recuerdo marcado que hasta hoy en día en el año de 1995 ha empezado a sanar.
Este relato nos deja la misión y la responsabilidad de alzar la voz, para la eliminación de cualquier arma que afecte la paz de la sociedad en general. Con el recuerdo de hace 75 años de las bombas nucleares, nos damos cuenta que los gobiernos siguen jugando a ser el más fuerte. Y El sobreviviente Yasuaki Yamashita, se ha sorprendido por todo lo que en su momento fue ocultado y hoy en día ha descubierto que la sociedad también busca respuestas.
Solo me resta comentar que este relato es la experiencia viva de un sobreviviente y de una persona que encontró en México desde 1968 refugio y sanación ante una desgracia mundial que hoy en día sigue presente en los anales de la historia.
Libro #64 leído en el año #MaratónLeyendoAsia #15 #Japón Yasuaki Yamashita tenía 6 años cuando cayó la bomba en Nagasaki, lugar donde nació y vivió sus primeros años de infancia. Es cierto que la radiación no mató a todos y que dejó muchas secuelas en los sobrevivientes, el mismo protagonista sufrió de anemia, su padre falleció muy pronto. Yamashita trabajó desde muy joven en un hospital donde aún había muchos sobrevivientes, pero que estaban agonizando por el cáncer. Pero hay un cáncer que puede ser igual de dañiño, la discriminación. Muchos de estos sobrevivientes les fue complicado conseguir trabajo, conseguir pareja e incluso era un motivo recurrente de divorcio en esta población que en cuanto se enteraban de su pasado eran abandonados por sus parejas. Sí, es cierto que las secuelas de la bomba pueden trasmitirse genéticamente, pero no siempre ocurre, aún así es gente que durante muchos años sufrió de esa marginación. A partir de 1968 el Hibakusha (sobreviviente a la bomba atómica) Yamashita llegó a México, para trabajar como periodista japones de las olimpiadas, decidió quedarse un par de años para perfeccionar su español, si bien ya sentía cercana la patria mexicana por la música de los tríos que se volvió muy popular en Japón en los 60's, terminó enamorándose aún más de México. Actualmente visita escuelas para contar su testimonio y concientizar sobre la desmedida elaboración de armas nucleares y sus terribles consecuencias en caso de ser utilizadas.
Este testimonio (como muchos otros que existen) dan vida a una profunda tristeza y a un inevitable terror para quienes lo leémos.
Tristeza porque en mi caso no me había puesto a pensar en las consecuencias a largo plazo que las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki tendrían, más allá de la salud de los sobrevivientes y de las generaciones posteriores. Me refiero a que las consecuencias eran aún más preocupantes en muchos aspectos, pues muchos padres y madres ya no pudieron trabajar después de haber sido contaminados, ocasionando así, deserción escolar, incremento de la pobreza (esto ya veía venir desde que inició la segunda gran guerra).
Terror porque nos recuerda que Estados Unidos, China, Rusia, India, y demás países tienen armamento nuclear listo para ser lanzado. Siendo Estados Unidos el que más armamento poseé.
Tienen que leer este libro, que, además de económico, es un documento imperdible para despertar en tod@s una revolución que acabe con el armamento nuclear.
Un relato que encontré en un audiolibro que duraba menos de una hora.
Si bien no es como que el objetivo del libro sea explicar lo sucedido sobre el acotencimiento de las bombas de Hiroshima y Nagasaki, si busca contar una historia personal de un sobreviviente de aquel acontecimiento. y algo que me sorprendió, fue que Yasuaki encontró su enmacipación en México. Eso, como mexicana, me generó una sensación de calidez, muchas veces al acostumbrarnos al entorno, no lo valoramos lo suficiente hasta que alguien de fuera nos lo hace ver, y me genera una sensación de agradecimiento.
Si bien el libro al final hace comentarios fuertes y directos sobre la política.. creo que es justo que se mencione ya que los gobiernos son la causa principal de las consecuencias de este tipo de situaciones.
Las historias sobre la guerra, cualquiera que sea nunca han sido mis favoritas, existen incontables libros que he dejado a la mitad por lo mismo… Leer este relato que es corto pero determinante me ha dado el empujón que necesitaba para poder abrirme más a este tipo de lecturas, de testimonios, crudos y reales de lo que pasa. Las guerras no solo son fechas, son momentos, sentimientos y recuerdos de todo tipo para las personas que lo han vivido. Me quedo con una frase: “Nosotros, como seres humanos, tenemos una gran capacidad de entendernos…” hoy una vez más creo que si, siempre hay alternativas antes de llegar a una guerra y más aún antes de llegar a una guerra atómica.
Testimonio brutal. Tuve el privilegio de escuchar en vivo a Yasuaki Yamashita contar su testimonio como sobreviviente de la bomba atómica de Nagasaki. Leer el libro fue casi como volver a escucharlo, recordar muchas partes y aprender otras nuevas. Y en cada momento es una tragedia y una historia que, como otras similares y más en el contexto actual de guerras y exterminios, necesita más y más difusión en su mensaje contra las armas nucleares en particular y en favor de la paz en general.
Uno no concibe que en un acontecimiento de las proporciones destructivas de una bomba nuclear, que aniquila todo a su paso, sean posibles los sobrevivientes. Este es un relato mínimo de lo imposible. Lo improbable. Un niño que vive para contarnos el horror de la guerra y la bomba súbita que tiró su casa con él, su mamá y su hermana adentro. Del infierno humano que desata la guerra y las nefandas repercusiones que acompañaron a Yasuki Yamashita a lo largo de años en los que los juicios de la sociedad –que no únicamente la explosión de la bomba–cobran proporciones radioactivas.
La frase tan conocida que dice: "El que no conoce la historia está condenado a repetirla" cobra mucho más sentido con este libro. La historia de Yasuaki Yamashita es una de tantas que han sido marcadas y destruidas por causa de los estragos de la guerra. No hay palabras para describir estas atrocidades, y no solo es una pena que sigan existiendo las armas nucleares; sino también que sigan ocurriendo genocidios con cualquier arma que exista.
Es un relato de sobrevivencia, de entender el hecho sin hablar de los grandes hechos y una exploración a la vivencia humana. Estamos tan acostumbrados a pensar en la Historia como sucesos en lo macro pero nunca nos detenemos a ver lo micro, quizá porque en este último podamos encontrar los miedos que nos han acechado siempre.
no puedo creer como esta gente sufrió tanto... En serio por una estupidez de Estados Unidos que ni ellos mismos se esperaban que hiciera tanto daño, hasta estados unidos se arrepintió de esta tragedia que no es ni remotamente humana...
⭐4.5⭐ Este tipo de lecturas son increíblemente necesarias. En tan poquitas páginas, se nos cuenta la historia de Yasuaki, un sobreviviente de la bomba atómica, que nos cuenta su experiencia de vida, y el horror que vivió. Pero sobre todo, el porque es importante que estás historias no se olviden.
Perro librazo, te lo avientas en 4 horas y se te queda para toda la vida. Jamas habia escuchado alguna historia del cagadero que se hizo despues de la bomba atomica en Nagasaki. me alegro que en México al menos hubo un solo cabrón al que le fue bien por las olimpiadas del 68.
Es una muestra de lo que nadie debería vivir. Muy interesante para quienes nos interesados en la segunda guerra mundial y para los que queremos aprender para evitar que se repita.
Me dejó el alma vibrando de tristeza, serenidad. Conocer en persona al señor Yasuaki me dejó el mayor ejemplo de resiliencia y bondad. El mundo le debe a él y a los japoneses muchísimo.