Rodolfo, un joven de El Copey (Cesar), viaja de Bogotá a Valledupar para acompañar a su familia en los últimos días de agonía de su padre.
El viaje significa un reencuentro con su madre y las mujeres de su familia, con su propia infancia; pero también un duro ajuste de cuentas con el padre, con la cultura Caribe y con el vallenato.
Profesional en Estudios Literarios y Magíster en Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Colombia, donde una primera versión de El último duelo del hombre pez obtuvo Mención Meritoria . Editor y director de la revista literaria Surgente, Letras informales (2006-2020). Ganador del Concurso Nacional de Crónica de la Universidad Externado (2017), y del Premio Distrital de Crónica Ciudad de Bogotá (2014). Ganador del Primer concurso departamental de crónica del Cesar (2020). Publicó el poemario Memomía (2011) y una ristra de textos sueltos en revistas, libros colectivos, periódicos y el blog Gusano de guayaba.
En el 2019 dirigió el documental Osotros con la Cinemateca Distrital. Ha sido editor independiente, promotor de lectura, gestor de proyectos culturales, jurado de concursos y cineclubista.
Desde el 2013, ha dirigido talleres de escrituras creativas con la Gerencia de Literatura del Instituto Distrital de las Artes, Idartes, la Alcaldía Local de Usme y la Red de Bibliotecas Públicas de Bogotá, Biblored.
Este libro lo estoy leyendo escuchando cada una de las referencias vallenatas que tiene, y disfruto cómo puede estar escrito alrededor de un sentimiento tan fuerte como el odio al ritmo de este género. Pareciera contradictorio. El odio es un sentimiento vergonzoso, hay en él más tabú que en el sexo y que en la mierda. De eso segura. Me gusta que este libro explore en él, en el odio que se siente hacia alguien al que suele amarse; que se odia justo porque no se pudo amar, y que se acrecenta aún más conforme uno identifica su incapacidad para amar a esta persona. Yo no odio a mi papá, pero si me identifico con esta sensación que personalmente la llamo antagonía (la agonía de antagonizar al otro - aunque la palabra no signifique esto). Leyendo este libro me siento acompañada en mi vergüenza más profunda: la amargura de no amar, que se acrecienta por seguir no-amando.
Me encantó el ritmo. Se escuchan los sonidos y se aprecia muy bien la experiencia vívida. Un excelente libro sobre la cadencia de la vida trágica en el Caribe colombiano (que termina siendo el Caribe universal que compartimos al mundo).
Es volver a estar en los pueblos y ciudades de tierra caliente en Colombia. Donde una cerveza bien fría calma la sed donde el calor es insoportable y sabe uno que la sombra y la siesta son la mejor opción. Me encantaron las descripciones y los dichos.. aunque es dura la historia.. demasiada cercana a muchas tragedias Colombinas... varias veces me saco una sonrisa porque el autor nos abre sus pensamientos y muchos pensamos así. Vale la pena probablemente re- leerlo en Valledupar escuchando a Diomedes Diaz.
Una historia que te conecta, por momentos se me hace que el narrador se pasa de chistoso, pero esos momentos se compensan con los momentos en los que habla desde la rabia y el rencor.
Tengo una fascinación por las historias autobiográficas , maybe no me sentí tan identificado por todas las referencias culturales y me perdí en los saltos de un tema a otro, pero está coquetón.
me gusto mucho el libro, también me hizo recordar por que los que sufrimos violencia de niños nos olvidamos de estos capítulos de nuestras vidas, tiene tremenda narrativa y se siente muy fresco el lenguaje, llore y reí en algunas cosas, todo lo que un buen libro debe hacer, tocar sentimientos.
Me gustó mucho la forma cruda en la que el autor habla del dolor, la rabia y el resentimiento hacia la familia. También aprecié mucho la música tejida entre párrafo y párrafo.
Al principio se me hizo difícil seguir la lectura por la no separación de párrafos que con mi atención dispersa hace que sea complicado continuar, sin embargo, una vez avancé un par de páginas la historia logró agarrarme y luego no parar.
Autobiografica o no, es una novela maravillosa y muy realista.
El ejercicio de volver atrás no es para reconciliarse con el padre, sino con uno mismo. Como dice el filósofo francés, de cuyo nombre no quiero acordarme: «cada hombre es lo que hace con lo que le hicieron a él. No son las cosas que nos pasan las que determinan quiénes somos, es lo que hacemos con esas cosas.»