Macedonio Fernández , Macedonio para los amigos. ¿Quién es Macedonio ? Algunos quizá creyeron que había sido una creación de Jorge Luis Borges, aunque otros habían leído ya en aquel papel encontrado entre Papeles : «Yo nací en Buenos Aires en 1874. No fue en ese preciso momento, claro, sino cuando J.L.Borges resolvió «citarme» y lo hizo con tan pocas reservas en su elogio que a causa del riesgo terrible al que se exponía con tanta vehemencia yo aparecía, incluso, como el autor de todo lo bueno que él había escrito. En realidad, mi talento es el resultado de la usurpación de su obra y de una confusión con ella». Así pues, Macedonio, «metido el cráneo dentro de un gorro de lana, cubierto por un poncho de vicuña bajo el cual asomaban los bordes de dos o tres sweaters de lana», que «actuaba a la distancia e influía sin hacer acto de presencia, marcó el rumbo de toda una generación intelectual arquetina» y fue «un puro contemplativo que a veces condescendía a escribir y muy contadas a publicar».
Macedonio Fernández was an Argentine writer, humorist, and philosopher. His writings included novels, stories, poetry, journalism, and works not easily classified. He was a mentor to Jorge Luis Borges and other avant-garde Argentine writers. Seventeen years of his correspondence with Borges was published in 2000. He also published poetry, including "Creía yo" ("I believed").
Leer a Macedonio Fernández nos remite a la curiosa pregunta de "¿Qué vale más? ¿Un escritor original o un escritor con buena técnica?" Está claro que los grandes maestros tienen las dos cosas, pero Macedonio parece ser la prueba de que, si quieres llegar a la posteridad, te ayuda más ser original y no tener técnica que tener técnica y decir lo mismo que dicen todos los paletos de tu cuadra. Los relatos de Macedonio son díscolos, digresivos, nada atmosféricos -nada más alejado de un cuento, pues. Además, el muchacho encuentra formas creativísimas de justificar a las claras su falta de dominio (o su franco desdén) por las convenciones canónicas para sentarse a escribir un cuento o una novela. Pensar "este sujeto no tiene oficio" y pensar "este sujeto es un rifado que hace lo que se la da la gana" resulta igual de válido frente a un texto de Macedonio, porque el hecho incuestionable es que sus tramas y sus planteamientos disparatados se nos quedan grabados. La calabaza que quiere abarcar todo el "stock" de la existencia, el torturador de tréboles, el puente que va de una orilla a la misma orilla... todas son premisas que nos sorprenden y que, sin importar que el autor no les dé un desarrollo magistral, forman una impronta en el lector porque, vamos, ¿quién puede olvidarse de un tipo que torturó a un trébol porque creyó que así podría destruir la totalidad de la existencia? Es fácil ver por qué Macedonio Fernández fascinó a Borges y por qué sigue fascinando a cientos de lectores "de culto".
Muchos autores lo han dicho, en esta vida hay libros eje, autores o libros fetiche que son imprescindibles para una escritura futura o para un modo de emplear la literatura a nuestro beneficio. Yo dije de Macedonio hace mucho: [...] con él tuve un primer acercamiento a lo raro, lo atípico sobre un tema que, en su mayoría, se concibe con extrañeza; leer a Macedonio es como caminar sobre una estela de luz a medio pulverizar, como reinventar el hábito de la lectura desde uno mismo a como uno quiere que sea, alternando oraciones, suprimiendo los prólogos y estudiar la anatomía de las psiques, hasta leerlo es participar del destierro voluntario de un escritor que no busca serlo y del empleo de algunas palabras inexistentes pero verosímiles dentro de su propia episteme. Macedonio es un pedazo de mi propia existencia en un libro que no tenía planeado concebirme y sin embargo bastó con uno solo para volverlo mi residencia y esperar, con la paciencia y el fervor de un padre, mi llegada.
Pues que decir de este señor, pues es un genio. En esta recopilación, los cuentos son maravillosos y la parte más "teórica" muy graciosa. Me recordó en algún frgamneto a Thomas de Quincey, así como dato. Está muy chulo.
El interés que presentan los escritos de Macedonio son más historiográficos que por la obra en sí. Detrás de los textos reunidos en este volúmen se intuye un conversador genial y un tipo bastante vago al que le costaba sentarse a terminar algo. Los relatos son buenos comienzos de algo que no termina de empezar, y en alguno de sus escritos se adivinan las chispas que pudieron originar a "Funes el memorioso" o "El milagro secreto". Los escritos metafísicos, inspirados en Berkeley y Hume, y en los que hace una defensa del ensueño como estado predominante de la conciencia gumana, son arrebatos de empirismo extremo que no encuentro demasiado interesantes.