Deambular por la ciudad es una actividad que mayormente define al infrarrealismo, la cotidianidad del grupo. Pero si Bolaño sale de su departamento en la colonia Guadalupe Tepeyac del norte de la ciudad con el claro propósito de visitar a algún escritor chileno en el exilio, un par de librerías en busca de títulos específicos o encontrar sorpresas, conocer a un impresor anarquista o escuchar los relatos de sus compañeros infrarrealistas; si Mario Santiago sale a la calle sin rumbo fijo —al estilo de los situacionistas— suprimiendo el propósito racional que dicta las acciones humanas sobre las relaciones sociales, las intenciones comerciales y el trabajo a fin de ceder a las tentaciones de la geografía y del poema que emerge en el desvío; Mara Larrosa, por su parte, se vuelca hacia las colonias populares (la Guerrero, la Doctores), las plazas, las avenidas de la ilusa modernidad, los parques —pequeños y extensos— a donde van los desempleados, las parejas, los exiliados temporales o permanentes de la maquinaria social, aquellos que viven sencillamente en otra temporalidad. Por esas calles, Mara Larrosa «lleva la ciudad atada por el lomo», va buscando des-ban-dar-se como lo hace en sus poemas. - (Rubén Medina, autor del prólogo)
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MARA LARROSA (Mariana Larrosa Haro) nació en la ciudad de México el 18 diciembre de 1955. Realizó sus estudios en el Centro Activo Freinet, estudió dibujo con el maestro Antonio Durán, pintura con el maestro Rodolfo Zanabria y también se interesó por la danza. En 1974 asistió al taller de poesía Juan Bañuelos, junto a las poetas Blanca Haro y Vera Larrosa, madre y hermana respectivamente. Ahí comenzó a vincularse con los y las poetas que fundaron el movimiento Infrarrealista, del que formó parte. Desde 1975 participó en recitales en Casa del Lago, Librería Gandhi y Teatro El Galeón. Su poesía ha sido publicada en diversas revistas de México, Perú, Argentina, España, EE.UU. y Alemania, entre ellas, Le Prosa, Plural, Correspondencia Infra, Alba, El Cuaderno y Guaraguao, y en las antologías Pájaro de calor, Asamblea de poetas jóvenes de México, Hora Zero/Los broches mayores del sonido, Hora Zero-Infrarrealismo y Perros habitados por las voces del desierto.
“Nos hemos acostumbrado a los ojos, a las caderas: / a mí no dejan de sorprenderme, y la vida que llevamos / es la menos adecuada para crecer y ser hermosos.”
Larrosa recoge todo aquello que preocupará a Judith Butler y a Adrienne Rich años más tarde: la cuestión del género y la sexualidad, sumado a las eternas preguntas sobre qué es ser humana, hasta qué punto seguimos siendo animales y océanos, y cómo puede ser que viniendo de la Tierra nos hayamos convertido en algo tan dañino. Pero es que además de hacer todo esto tiene tiempo para introducir momentos cotidianos y de retratar a sus amigos en los poemas, porque son igual de importantes que los demás temas trascendentales que obsesionan a Mara. Estoy muy enamorada.