Este no es el libro que imaginé como fotógrafa. Es un libro sencillo si lo comparamos con los magníficos coffee tables. No tiene portada dura de lujo, el papel es el menos malo que ofrece mi editora Amazon. No tiene una impresión espectacular, los detalles se pierden por la baja resolución; pero es manuable y no presume de colores brillantes porque teniendo en cuenta los inconvenientes, aproveché mi fascinación por el blanco y negro, que, a mi modo de ver derrocha elegancia y dramatismo. Después de investigar opciones, entendí que no se puede tener todo en la vida, así que me olvidé del libro soñado para un artista y acepté que soy muy afortunada en poder publicar un modesto, pero amado libro de fotografías sobre New York que está al alcance de la mayoría. Este libro no es un paseo turístico, aunque los peregrinos pueden disfrutarlo con interés porque curiosea en rincones invisibles para visitantes. Los textos no están hechos por un especialista en temas neoyorquinos, pero tienen todo el asombro y encantamiento de una hija adoptiva de New York. Me ha costado prescindir de imágenes porque siempre he pensado que “elegir “es el verbo más difícil, si se trata de la ciudad que me hechiza. Después de 20 años zapateándolo cámara en mano siento que llegó el momento de compartir los encantos de mi ciudad preferida para soñar. Mi libro no lo comprarán las grandes empresas como regalo ostentoso para sus clientes, pero estará al alcance de todos los que aman los libros, aman la fotografía y aman a New York. Gladys Pérez