Brais es un joven que se instala en Ponteareas tras una inesperada mudanza. Allí forja una amistad con un grupo de adolescentes que lo ayudan a conocer a Erea, una chica que pondrá en jaque su forma de concebir el amor. Ambos protagonizan una relación sentimental, en la que desvelan sus más oscuros secretos, desnudando sus sentimientos, para poder hacer lo mismo con sus cuerpos. Entre ese ambiente juvenil que los rodea, el alcohol, las drogas, la violencia o el riesgo son combinaciones que pueden resultar letales. Un fatídico acontecimiento desemboca en una sucesión de episodios traumáticos que hacen temblar los pilares sobre los que se asientan sus vínculos afectivos. Tanto es así que las circunstancias obligan al protagonista a enfrentarse a la toma de una de las decisiones más complejas de su vida.
Brais; el protagonista, se muda a su pueblo natal, el que lo vio crecer. Allí se hace amigo de un grupillo de chavales de su edad que le presentan una chica llamada Erea. Éstos comienzan una relación amorosa donde se abren el uno al otro, contando sus sentimientos y emociones. Todo ello entre un entorno de drogas, alcohol, violencia y otros problemas que no dan buenos resultados. Tras un suceso catastrófico hace que su estabilidad emocional y mental se vaya un poco a pique y consiga debilitar sus relaciones afectivas. Lo que conlleva al protagonista tomar una de las decisiones más difíciles de su vida.
Para empezar, he de decir que aunque al principio me costó ponerme a leerlo porque justo acababa de terminar otro libro que me había dejado un poco cansada, consiguió engancharme en los primeros capítulos.
Me ha gustado bastante, es un libro juvenil, bastante bueno para entender la perspectiva de los jóvenes. Me gustó mucho el hecho de que esté ambientado en el pueblo de la infancia del personaje lo cuál le da un ambiente nostálgico al principio, además de las complicadas situaciones a las que se enfrenta el protagonista.