Los astronomos -afirma la doctora Dultzin- se pueden considerar como los mejores detectives del mundo, pues para estudiar el Universo cuentan con una sola pista: la luz. Cuasar es un termino formado a partir de la descripcion en ingles con que se expreso la naturaleza peculiar de unos objetos descubiertos en los anos cincuenta y que mostraban un espectro luminoso diferente al de las estrellas. De este enigma de la astronomia y de los descubrimientos a los que su estudio condujo, llevandonos hasta los confines del Universo, trata este libro.
La Dra. Deborah Dultzin estudió en la Facultad de Ciencias de la UNAM la Licenciatura en física. Obtuvo la Maestría y Doctorado en astrofísica de las Universidades Lomonosov de Moscú y Sorbonne de París.
Su línea de investigación son los cuásares y otros tipos de galaxias con núcleos activos (NAGs). Ha estudiado aspectos de los agujeros negros supermasivos (determinación de masas, tasas de acreción, evolución, agujeros negros supermasivos binarios, etc.), las condiciones físicas y cinemáticas del gas ionizado y el polvo más cercano a ellos, la relación entre el hoyo negro con brotes de formación estelar circundantes al núcleo y, finalmente, el entorno de las galaxias activas y el efecto de las interacciones galácticas en la actividad nuclear. Su enfoque ha sido tanto observacional como teórico.
"Los astrónomos —afirma la doctora Déborah Dultzin— pueden ser considerados como los mejores detectives del mundo, pues para estudiar el Universo cuentan con sólo un dato, una pista: la luz. No pueden realizar experimentos en los que manipulen su objeto de estudio y todo lo que saben de los cuerpos celestes: masa, temperatura, tamaño, composición química, etc., lo deducen, como Holmes modernos, a partir de la luz que emiten los múltiples cuerpos celestes."
Recuerdo cuando era pequeño y había escuchado el término "cuásar" por primera vez en la vida. Recuerdo que decían que eran objetos como una especie de fuentes de energía que se situaban en los rincones (si es que existe tal ubicación en el espacio-tiempo) más lejanos del Universo. Para mí era como que lo máximo y una de las cosas que más miedo me daban, me imaginaba que eran sitios totalmente insondables e ignotos para el ser humano. Y lo fue. Tanto que después de algunas décadas, cerca de 50 años, y con una Nobel de Física, Andrea Ghez, la misma que de la página de la misma fundación Nobel dice "Prize motivation: "for the discovery of a supermassive compact object at the centre of our galaxy.", indica aún que estamos en desarrollo sobre este tema tan enigmático, que relaciona no solo los quásares, sino los Agujeros Negros y la propia gravedad cuántica. Éste libro es una de las maneras en los cuales la Doctora Dultzin nos explica cómo se estaban ya cocinando estos conceptos, gracias a la astrofísica y la radioastronomía. De la situación enigmática en la que se encontraba el libro en su primera edición escrita cuando yo nací en 1988, ya se ha establecido que los cuásares no son más que un agujero negro devorando materia. La situación es que es tan increíble, que cuando se alimenta el agujero negro, ocurren situaciones tan grandes que se relacionan procesos físicos y física de altas energías, y desembocan en fenómenos tan increíbles que son observables en ciertos espectros a miles de millones de años de distancia. Es un libro que en algunos aspectos toca explicaciones de cierto grado técnico, en donde se deslumbra el conocimiento de la doctora, por lo que sugeriría leer previamente conceptos relacionados a colapso gravitatorio y física de altas energías, en donde se tenga un poco claro el asunto sobre los fotones y su situación energética en el espacio-tiempo. Excelente.