Las apuestas tradicionales por el realismo dan por eficaz la relación de espejo entre la palabra y el mundo (lo que supone un mundo cierto, inmóvil y capturado); las apuestas por el realismo delirante trabajan esta hipótesis y le agregan dosis de hipérbole y extenuación. José Retik prueba una vía innovadora: acepta el mundo como destrucción proliferante y arma a gusto sus combinaciones, en maquetas bizarras de una gracia infinita. (De la contratapa por Daniel Guebel)
¡Delirio hermoso! Laisequeano como locos. Hay una camada de escritores que continúan el realismo delirante y le dan cierra vuelta de tuerca para volverlo propio. Si a este libro le tengo que hacer una comparación -salvando las distancias- es un Laiseca parodiando a Borges (con todo lo que eso implica). ¿No es un poco eso lo que hace Fogwill en Help a él? Y sin embargo, se siente fresco.
Admito que este libro lo compre por lo que dice en la contratapa y la verdad me encantó. Este libro de José Retik es todo lo que promete la contratapa. "Los extraestatales" presenta tres relatos de realismo delirante que se unen al género iniciado por el difunto Alberto Laiseca y poseen todos los elementos para convertirse en un clásico del mismo. Las realidades delirantes y distópicas que Retik nos introduce son muy argentinas, actuales y posibles (siempre que entendamos el entre líneas). Estos relatos, que a mi parecer conforman una novela histórica que plasma 3 momentos separados en el tiempo, son algunos de los mejores relatos/novela que podremos encontrar del género. No quiero contarles de qué va el libro, pero hay una historia muy original de autómatas que viven de vender la frustración como un bien; otra de extraterrestres que nos van a conquistar de una forma muy peculiar en su nave intergaláctica con forma de bibliorato; y finalmente unos seres antiguos muy extraños que hablan por señas. El libro nos pasea por revoluciones, grupos terroristas, escenas de la vida cotidiana, invasiones, futuros y pasados inverosímiles pero no tanto y todo eso que el realismo delirante depara para el lector. Un libro para disfrutar y divertirse que vale la pena adquirir cuanto antes.
Los extraestatales tiene un comienzo borgeano. Un profesor, delirando de fiebre, crea con su imaginación un mundo entero. Se dice "un pueblo", pero es un mundo o al menos una sociedad. La particularidad de esta sociedad es que los habitantes son autómatas, marionetas, y que están divididos en dos facciones determinadas por sus estados mentales: los triunfalistas y los deprimidos, podríamos llamarlos aunque en la novela tienen mejores nombres, ingeniosos, con siglas, y jerarquías bien definidas. Repartidas estas cartas, la novela avanza con capítulos titulados de forma no arbitraria. Dos ejemplos para comprender su espesor: "El parque de frustraciones", "La multiplicación del desánimo". Cuando llegamos al capítulo "Los extraestatales", al lector clásico le puede surgir una duda: ¿sigo leyendo la misma historia o terminó y empezó otra? Le respondo. Es, independientemente de sus pocas páginas, una novela con varios inicios posibles, varios nudos, y varios finales. Pero el libro impreso aplana esta forma y hay que decidir, los capítulos tienen necesariamente que estar ordenados. Luego leeremos escenas es un bar en otra galaxia, nos remontaremos a pasados eruditos, encontraremos personajes extraños y hasta una Argentina del futuro. Algunas subtramas que recuerdo ahora. Una curiosidad: hacia el final leemos con mucho detalle sobre unas entidades diabólicas que controlan una mano de los humanos y sobre un autor que tiene este padecimiento y su eventual liberación. Luego de esta liberación escribe un cuento, en ese cuento el ladrón de cuentos dice: "Diseñé un nuevo chip que con solo establecer conexión con el último libro escrito de un autor puedo adelantar su próxima obra". La relación con Literatura Argentina de Pablo Farrés. me pareció evidente. Volví a la nota de 2021 por la que había conocido el libro y encontré un indicio de confirmación: "Hay intertextualidades, eso sí. Vos me preguntabas por Dick pero yo te contesto con Daniel Guebel, Raymond Queneau, Joris-Karl Huysmans, Wilcock, H.G. Wells, Arlt, Bioy, Macedonio, Kafka, Flaubert, Horacio Quiroga, Frederik Pohl, Bellatin, Jorge Di Paola, Libertella, Fogwill, Farrés, Luppino, y podríamos ir a un bar y te seguiría dando nombres".