La esperanza de vida se disparó en el último siglo y trajo nuevos desafíos para la medicina, principalmente en el campo de las enfermedades neurodegenerativas. La revolución tecnológica que estamos viviendo ha supuesto una facilitación de nuestro día a día, pero también ha traído problemas que pocos señalan y que nadie soluciona. Adicciones que suponen una pérdida del control de nuestro tiempo, incapacidad para relacionarnos sin pantallas, falta de deseo y conexión debido a la pornografía, déficit de sueño, capacidad atencional empobrecida, exportación de la memoria...