A mediados de los ochenta, en El Cabanyal, barrio periférico de Valencia colindante con el mar, Tito y Ximo son dos hermanos preadolescentes que han crecido con la firme convicción de que más allá del jardín de casa de su abuelo habita el diablo. Cuando heredan su vasta biblioteca en forma de laberinto, descubren, en aquel aparente caos de libros, que su antepasado les ha dejado indicadas algunas lecturas que, en cierto orden, arrojarán luz sobre los secretos de la familia: quién fue realmente su abuelo y el motivo del suicidio del hermano de este, que se ahorcó en el treinta y ocho con los nacionales a las puertas de la ciudad. Durante el transcurso del último año escolar, antes de ingresar en el instituto, Tito crea un club clandestino de lectura en torno a los libros señalados. Es ahí donde se enamora de Inma, por la que realizará toda clase de disparates con tal de acercarse a ella, mientras Ximo, tres años mayor que él, comienza su primera relación sentimental que, poco a poco, irá minando la complicidad existente entre ambos hermanos. Sólo cuando el mundo perfecto en el que le han hecho creer sus mayores que vive se desmorona a su alrededor, Tito reúne el valor necesario para enfrentarse a la última puerta que le revelará la oscura historia familiar.
Visión de una época en clave de comedia agridulce en la que Ginés S. Cutillas homenajea el barrio que le vio crecer y realiza un viaje sentimental a una generación criada en sus calles y a las primeras referencias culturales que la marcaron. Un magnífico retrato del fin de la infancia a través del despertar de las primeras pasiones y secretos de la edad adulta enmarcado en un tributo a la literatura universal de todos los tiempos.
Es ésta una historia triste con final esperanzador, narrada con humor e inteligencia, en un estilo que nos permite empatizar fácilmente con el narrador. Resulta fácil entrar en el reino particular de estos niños que pronto van a dejar se serlo, seguir su paso a la juventud y la edad adulta con las decepciones y descubrimientos, no siempre gratos, que ello supone.
En este libro, el escritor nos traslada a la Valencia de los años 80, y más concretamente, al barrio de El Cabanyal. Nos cuenta las vivencias de dos hermanos (Tito y Ximo) que ese encuentran en el momento clave del paso de la niñez a la juventud. La muerte de su abuelo materno, y la posterior herencia de la casa y las pertenencias de este, les dará la posibilidad de descubrir una nueva realidad, llena de las historias y los libros apasionantes que este les ha dejado preparados.
Todas sus nuevas experiencias vitales se verán influenciadas por las lecturas que ellos y sus amigos del club de lectura llevaran a cabo.
Una historia sencilla, llena de ternura, que te lleva a tiempos pasados, te hacen revivir experiencias propias y te saca alguna que otra sonrisa nostálgica.
He leído “El diablo tras el jardín” de Gines S. Vistillas. Editorial Pre-Textos. 253 pags. A mediados de los 80 en el barrio de El Cabanyal, barrio periférico junto al mar en Valencia, un grupo de preadolescentes han crecido con la firme convicción de que más allá del jardín de la casa de su abuelo habita el diablo. Cuando heredan su vasta biblioteca en forma de laberinto descubren que su antepasado les ha dejado indicadas algunas lecturas que en cierto orden arrojarán luz sobre los secretos familiares. Visión de época y comedia agridulce y homenaje al barrio y a ese paso de adolescente a adulto con las primeras pasiones y secretos de edad adulta y un tributo a la literatura universal. Es un libro ameno que se lee en un suspiro.
Una historia narrada de forma muy especial. Una regresión a los años 80 de la mano del protagonista Tito, hermano de Ximo. La formación de un club de lectura en una antigua biblioteca aflora encuentros y desencuentros entre un grupo de amigos. Una novela en la que poco a poco se van desgranando los secretos de la familia del propio protagonista. Y como bien dice el protagonista la mejor manera de guardar los secretos es no conocerlos.
Me ha gustado un montón y me ha recordado a ese tipo de películas ochenteras de aventuras en las que los protagonistas eran el grupo de amigos.
Una historia preciosa, que te hace reír y emocionarte en el mismo capítulo. Los niños tienen una visión especial de la vida, y queda reflejada fielmente en el libro.
“Al muerto se le mide por sus aciertos, y al vivo por sus errores”.
La vida tamizada por los ojos de un preadolescente en la España de mediados de los años ochenta. Una auténtica delicia. Una de esas novelas en las que te gustaría quedarte a vivir para siempre.