García Tsao es uno de los críticos de cine más acuciosos, competentes y cultos de México. Como una suerte de introducción a las reseñas antologadas en este volumen, aparece una serie de textos, prescindibles en mi opinión, sobre los problemas que entraña asistir a una sala de cine: están fuera de lugar y de tono con el resto del libro.
Ya me han aleccionado al respecto de que García Tsao sólo "repite" las enseñanzas de ese otro García, pero Riera, que fuera su maestro. La verdad es que pocas cosas me hacen reír y divertir, más porque soy un redomado amarguetas de la vida, y este libro, en apariencia insulso e intrascendente me hizo carcajearme donde quiera que lo leí.
El estilo y la flema con la que escribe Leonardo es capaz de hacer reír, incluso, a aquellos que no han visto las películas de las que habla. Por lo tanto, el libro funciona y bien. Informa, comparte y critíca al mismo tiempo que te hace sentir que no perdiste tu tiempo leyendo "reseñas" fílmicas.
Además, no es la infumable verborrea de Ayala Blanco (que hasta yo dudo que sus reseñas sean críticas realmente y no artefáctos lingüísticos, o ya de plano, performances avant la lettre), sino comentarios aterrizados de películas fácilmente localizables.
Tuve la buena fortuna de regalar este libro a alguien que estimo, pues lo cargué conmigo en un viaje, y sabía que no me dolería "dejar"selo a esa persona, e intuía que podría hojearlo y pescar al vuelo un comentario y comenzar a reír y comenzar a entender de qué filmes habla, de que actores y directores e ir a comprar dicha película y verla, con otros ojos, con otras palabras...
y apagar todo, cerrar el libro, cerrar los ojos, suspirar y quedar tranquilo y en paz, como sólo queda uno cuando ha reído por bastante tiempo, y luego "sólo resta el silencio".
En esta obra, Leonardo García Tsao nos guía en un viaje por la historia del cine con la seriedad que implica ser un crítico, acompañado de la frescura que hay en contarle una anécdota a un amigo, por lo cual, en ningún punto la lectura se vuelve densa, sino que nos proporciona una clase magistral sobre las obras que merecen ser apreciadas de una manera ligera. Como punto adicional, García Tsao desmiente de forma implícita ciertos estereotipos que muchas personas podrían tener acerca de los críticos de cine, como el que estos son personas amargadas y que viven de forma solitaria.
En conclusión, si el lector quiere empaparse de cine, sea este del siglo pasado o contemporáneo, sea mexicano (que en lo personal me ayudó a expandir mi apreciación del cine de mi país, México, popularmente menospreciado) o entranjero, este 𝘵𝘰𝘶𝘳 𝘥𝘦 𝘧𝘰𝘳𝘤𝘦 de García Tsao, sin duda es una pieza fundamental, tanto para apreciadores, como realizadores.
Está entretenido, pero lo que nunca voy a superar es que en la reseña al aniversario de Blade Runner, el autor hable sobre las limitaciones actorales de Harrison Ford y termine comparándolo físicamente con Pompín Iglesias. Eso sí que no creí leerlo jamás.