"Los sueños son importantes. Dicen las profecias que allí nacen los guerreros que vencen monstruos. Que en el sueño somos almas dispuestas a todo y en la vigilia tememos. Si prestamos atención a nuestros intsitnos tiene mucho de eso. Irradian su fuego desde el cuerpo. Nos hablan desde la boca sin palabras. Suben por la gargante hasta sofocarnos si fuera necesario. Sin embargo, cada vez soñamos menos, el alma se cansa de hablar a quien no escucha. Crecemos".
Lo ideal es leerlo de una tirá, creo que me demoré entre 30-40 minutos, así que es una maravillosa historia para hacer una pausa del día, acompañamos a Sayén, Muriel y Ariel a vivir la amistad como solo un grupo de amigas puede hacerlo, todo es intenso y maravilloso, o es algo nuevo y nos encanta, o es algo que no interesa y por lo cual no nos importa, el conocernos y aceptarnos con nuestras rarezas. Es una historia para niñas chicas y niñas ya grandes. Ojalá le den la oportunidad.
Este es un libro que se aprecia mejor al leerse de una tirada. La estructura ayuda a que la lectura tenga ese impulso. Una vez que uno agarra el ritmo, se aventura en estas memorias e impresiones fragmentadas de un trío de amigas y su entorno en una ciudad sureña. A su favor, el tratamiento de la variedad de temas que atraviesan esa edad -familia, relaciones, amor, desamor, amistad, insubordinación...-. Supongo que cuando lo tomé el año pasado no estaba con el ánimo para este tipo de propuesta y luego que lo comencé, suspendí la lectura durante mucho tiempo. Ayer retomé desde el principio.
Libro de relatos de infancia en torno a un grupo de amigos y su entorno. Acorde a la realidad actual, que fomentan la empatía y respeto por el otro. No estaba mal, pero lo pedí en préstamo pensando que sería algo más memorable.
así es la vida cuando eres adolescente: episódica. y pasan tantas cosas que logras ver pasado el tiempo. en el libro cambia el contexto, en mi adolescencia había menos lluvia (no figurativamente).