A principios del siglo XV, una mujer recibe el encargo de escribir la historia de amor que le cuenta un alto personaje que prefiere guardar el anonimato. Con el Livre du duc des vrais amans, Christine se confirma así como una de las escasas autoras de una literatura cortés casi exclusivamente escritas por hombres, aunque la mujer fuera en ese universo de ficción, al menos en teoría, un sujeto fundamental.
¿De donde ha sacado esa la idea, para darme muerte, de que hay noticia y habladurías sobre nuestro amor? ¡Malas lenguas, que el diablo os lleve a todas! ¡A tantos hacéis mal! ¡Dios os maldiga!, pues la acopia en sí todos los bienes está afligida y yo, por los rumores vuestros airaso, no sé cómo aguanto; morir no me sería a mí tan duro