Una noche, una nevada de seda apareció en su sueño. La mujer entreabrió la puerta y vio venir por el sendero a un hombre de larga barba gris. -Madre -le dijo el hombre-, yo sé por qué no te levantas a atender a tus hijos. No es que no los quieras. No puedes hacerlo. Hace tiempo ya que has perdido la piedra de la paciencia. La última vez que supe de ella estaba en Naniwa, allí te dirán cómo encontrarla." Un bello libro ilustrado, inspirado en la magia del Antiguo Oriente.