"La escritura de Enrique Urbina abreva de la estéticay la agilidad visual del cine y los videojuegos más estrambóticos para situarse en los bordes de lo extraño,lo fantástico sobrenatural y la ecoficción incisiva que apuesta por la exploración de los instintos en un roce sutil con lo perverso; un acto performático de intervención y transformación de los cuerpos, sustituyéndolos por híbridos escultóricos acompañados de umbrales dimensionales y paisajes que nos mesmerizan para recorrer un reino oscuro y escabroso pleno de visiones que quebrantan toda belleza convencional". | Iliana Vargas "Imaginen a Rumpelstiltskin, Caperucita Roja, Hanzely Gretel, y las sirenas de Homero habitando escenarios urbanos y post-apocalípticos. Urbina recoge arquetipos primigenios, leyendas folk y cuentos de los hermanos Grimm y los convierte en tragedias weird. A sus antihéroes no les horroriza el talante sobrenatural del mundo que habitan, sino la implacabilidad de sus destinos. Esto convierte a Nadie encontrará mis huesos en un claro ejemplo de pulp existencial". | Hilario Peña
La narrativa de Enrique Urbina me encanta porque me hace sentir, y ¿qué me hace sentir? pues la verdad, asco e incomodidad. En este libro encuentro como hilo conductor un horror corporal que si bien no es gore, si emana fluidos y esporas que sientes que se te quedan pegados a los dedos cuando acabas de leer cada cuento. Del mismo modo, creo que las historias de Enrique son grandes exponenentes del "ecogothic" o eco-ficción en las que las plantas y hongos están muy presentes. Este tipo de horror llega a recordarnos que por mucho que lo deseemos el ser humano no es el centro del universo y que hay otros seres que han estado aquí mucho más tiempo que nosotros, en la naturaleza y que en cualquier momento podrían reclamar su espacio. Sin duda Enrique es uno de los autores mexicanos jóvenes que más he disfrutado de leer.
5 días y 134 páginas después. El primer libro que leo del autor, y que llegué a el por Tuiter (un meme que se hizo viral, y decía que compraramos su libro, y pues como el meme era maravilloso, lo hice).
Una colección de cuentos bastante atipica, lo que se nos menciona en la sinopsis. Todos son bastante experimentales y eso siempre se agradece. Creo que lo que más me gustó en cada uno fue su originalidad, saben a algo que de pronto hemos oído por ahí pero no sabemos dónde.
Mi favorito fue Nadie encontrará mis huesos, un cuento que quitándole la fantasía, se parece un poco a uno de los míos. Y también el de sonidos que se olvidan al escucharse es bastante bueno. Fuera de algunos, no son tan recordables, y creo que como experimento funcionan. Ahora lo interesante será saber cómo se pueden desarrollar en algo más, como una novela.
Bien por estos aciertos y estos autores que se atreven a proponer.
No habrá reseña pero dan ganas de leer más del autor.
Me encanta que todos los relatos tengan elementos de horror botánico y fungi. Son como cuentos de hadas, pero mil veces más retorcidos y con mucho body horror. Mis relatos favoritos fueron "El atolladero" y "Raíces", porque creo que son los que mejor representan el eco-terror en la antología, y son bastante inquietantes. Sinceramente, hubo un par de relatos que no me gustaron mucho, y no sé si llegué a conectar al 100% con la escritura de Urbina, pero el resto de los cuentos me resultaron muy originales.
Como ya he señalado en estas reseñas, siempre es motivo de celebración cada vez que se publica un libro de terror en nuestro país. En este caso la satisfacción es doble, porque se trata de un libro que conocí desde sus orígenes. En 2017 Enrique me envió la primera versión de _Nadie encontrará mis huesos_ y quedé sorprendido. Intercambiamos opiniones y le di algunas sugerencias. Después le siguió el largo y tortuoso camino que deben emprender los manuscritos hasta hace un par de meses, cuando me avisó que por fin se publicaría. Al revisitarlo volví a sorprenderme porque, como apunté en la reseña de su cuento "Raíces", Enrique es de los pocos autores que retoman el cuento weird tradicional (Machen, Blackwood, Lovecraft...) y lo transforman en algo totalmente loco y perturbador, muy en la línea del bizarro. En esta colección de cuentos conviven (y se devoran entre sí) la fantasía siniestra, el folk horror, lo weird, lo bizarro, lo ominoso, lo feérico, el misticismo, lo gótico, el ocultismo y la distopía. Cuentos intoxicantes que no se originan del miedo sino de la fascinación para mostrarnos eso que "no debería estar ahí" pero que lleva milenios en nuestras narices (sólo debemos rasgar la cortina de zarzas de la realidad para vislumbrarlo). Sus atmósferas están sumamente cuidadas: de pronto te sientes en medio de un cuadro de Beksinski rodeado por las criaturas de Aleksandra Waliszewska (que encajarían muy bien en algún episodio de Adventure Time y Over the Garden Wall). En este sentido, Enrique parece seguir la máxima de la gran escritora Adela Fernández: "un cuento es como un sueño que se escapa del mundo onírico". Resumiendo: en _Nadie encontrará mis huesos_ serás acechado por pesadillas preternaturales cargadas de poesía.
Cada cuento tiene su propio tono, pero quisiera describirlo como un jardín de horror, he notado que lo clasifican en reseñas como folk horror, y eso me gusta, porque efectivamente no vemos más que ambientes que ya están arrasados, o que la naturaleza los tomó sin importar que situación postapocalíptica pasaron, y esto es algo que me gustó mucho, cada cuento era más extraño e incomprensible que el otro, y cada uno llevaba a ambientes que ya estaban intoxicados por las esporas de la oscuridad o el desconcierto y la desesperanza. Un libro adecuado para tiempos pandémicos, pero también para momentos de extender sensaciones extrañas pero que necesitaba leer para sobrevivir.
Imaginen a Rumpelstiltskin, Caperucita, Hanzel y Gretel, y las sirenas de Homero habitando escenarios urbanos y post-apocalípticos. Urbina recoge arquetipos primigenios, leyendas clásicas y cuentos de los hermanos Grimm y los convierte en tragedias weird. A sus antihéroes no les horroriza el talante sobrenatural del mundo que habitan, sino la implacabilidad de sus destinos. Esto convierte a NADIE ENCONTRARÁ MIS HUESOS en un claro ejemplo de pulp existencial.
Otra colección de cuentos weird que me deja con sensaciones mixtas. Siempre es interesante ver variaciones de cuentos o historias que ya conocemos y este es el acierto más grande de Nadie encontrara mis huesos.
Mis favoritos fueron Sonidos que se olvidan al escucharse, Pedro y Ariadna, Raíces. En general los cuentos que involucran mucho lo físico nunca terminan de agradarme, me paso con una colección anterior y con esta. Aun así lo recomiendo para quienes quieren algo original y retorcido.
Un libro absolutamente fascinante. El autor logra transmitir emociones de manera muy puntual y precisa, y coloca al lector dentro de las historias que mezclan fantasía, ficción y horror. La lectura, a pesar de tratar temas complejos, es espontánea, limpia y muy amigable; en cada cuento, el autor te lleva de la mano. En particular, recomiendo "flores para anastasia", "el atolladero" y "raíces".
Enrique Urbina nació en la Ciudad de México en 1993. Cursa la licenciatura en Literatura Latinoamericana en la Universidad Iberoamericana. Tiene una columna, “Apuntes de nigromancia”, sobre videojuegos y arte fantástico en Penumbria.
Sus obras literarias han sido publicados en las revistas electrónicas Plesiosaurio, Axxón y Fantasía Austral. Ha sido incluido en las antologías Penumbria Año I, Microhorror, La imaginación en México, Viaje a la oscuridad y 50 demonios.
Urbina ha sido galardonado en viarias ocasiones: fue ganador del premio Fantasista de Hierro XI, y segundo lugar en el concurso de poesía de ciencia ficción José María Mendiola 2015.
Nadie encontrará mis huesos es una colección de dieciséis cuentos e historias cortas en las cuales el autor aborda los horrores de la mente humana, lo sobrenatural, el miedo y lo desconocido.
Los cuentos son narrados en escenarios con tintes de la fantasía urbana, incluso llegando a lo post-apocalíptico. Cada una de las historias es completamente diferente entre sí, algo que me ha encantado. En algunas pude notar ciertas referencias a cuentos clásicos de la literatura, tales como Caperucita Roja, Hanzel y Gretel, incluso alusiones a los cuentos de los Hermanos Grimm.
Lo que más me ha gustado es la originalidad que tiene Urbina al momento de contar las historias. La gran mayoría de ellas destacan por sí mismas, tienen esencia y trascienden más allá de lo común. El libro me mantuvo pegado a las páginas y ni hablar de los finales, impactantes, trágicos o grotescos.
En contraparte, fueron muy pocas las historias que no me atraparon, tal vez por parecerme, demasiado exageradas, poco creíbles o más bien, como si no hubiesen tenido que formar parte de esta antología.
El arquetipo de las historias a modo de retellings funciona, no son nada parecidas al contenido original, sin embargo, mantienen el núcleo que caracteriza a las historias, algo que se agradece.
Un libro con relatos muy interesantes. Inicia con escenas fantásticas en un bosque, y termina con gritos de dolor en otro bosque. No sabía muy bien que encontraría, y creo que eso ayudó a que la duda se convirtiera poco a poco en curiosidad por saber que más vendría. En el balance final, creo que la mayoría de las historias me gustaron, hay sirenas post-apocalipticas, hongos tóxicos y unas alegorías perturbantes de abuso infantil. Aquellos que no lograron sorprenderme por completo, creo que solo fue por verse o sentirse "simples" a comparación de los demás, y aun así, las ganas de seguir leyendo nunca desaparecieron, así que malos, no son.
Cuentos oscuros, bastante oscuros, con una estructura muy redonda y lograda, además de una prosa precisa y dinámica (¡las frases de apertura siempre son muy buenas!), hacen de esta colección un descubrimiento muy interesante. De un tiempo a esta parte vengo leyendo a algunos escritores mexicanos jóvenes y de verdad es excelente lo que uno encuentra allí.
Lo que más me gusta de esta colección, a nivel temático, es cómo logra capturar ese afán destructivo tan presente y "normal" en la naturaleza, que queda retratado en cuentos como "Flores para Anastasia" (definitivamente mi favorito) y "Raíces". También me gustaron mucho "El atolladero", "Sonidos que se olvidan al escucharse", "Voces" y "Pedro y Ariadna".
La colección es una delicia. Urbina imprime una pasión genuina por el género weird. Mi cuento favorito: definitivamente el de la sirena. Brutal.
El único problema que le veo es el acomodo de los textos. Abre muy fuerte con “Peste en el bosque”, una fantasía retorcida que pareciera sacada del mundo de Adventure Time, pero cierra con “Raíces”, el más débil e inmaduro de los textos, con carencias de ritmo, estructura y claridad. Me llama la atención que en los créditos nadie asuma el rol de “editor”.
Si bien, algunos textos me parecieron más como ejercicios narrativos, que cuentos “al uso”, es indiscutible el talento y la pluma prometedora de su autor. En “Nadie encontrará mis huesos” hallarás mucho sentido del humor, crueldad, violencia y cuentos de hadas combinados con mundos apocalípticos.
“Mñeh.” Es lo único que tengo que decir sobre este libro.
Los cuentos que lo conforman son muy “average” por no decir otra cosa… Creo que la forma en la que está escrito es bastante sencilla aunque muchas veces me encontraba perdida en las historias. No sabía muy bien de qué trataban o cuál era el objetivo de los cuentos.
El final de cada uno se sentía súper apresurado o llegaba a terminar sin que tú supieras qué demonios había pasado. No sé si estos cuentos suponían ser de “terror” porque no lo fue, simplemente eran cosas historias que me causan un poco de asco pero era todo.
Lo que sí, hubo dos cuentos que sí me gustaron. Estuvieron súper bien escritos y me sumergieron a la atmosfera por completo y el desenlace de esas dos historias fue demasiado bueno. También, lo que sí logro fue que, con sus descripciones tan detalladas, sintiera un poco de asco o incomodidad hacia ciertas escenas. Y pues logro mantenerme hasta terminar el libro.
Un cuentario particular. Las historias sobresalen por su uso del lenguaje parco, considerando que son historias muy visuales y culturas de lo cinematográfico. Sorprende que, en dado caso, el uso de los registros fantásticos se fundan con otras tradiciones como la fantasía, la ciencia ficción y el terror. El mayor balance que hay entre los cuentos está en que su estructura no da pie a la zozobra acostumbrada del cuento contemporáneo, sino que se mueve dentro de los estándares clásicos, muy de la mano con cuentistas como Quiroga o los románticos.
Es un libro muy vegetal, donde el mundo natural -y su peligrosidad- es el principal protagonista. Casi podríamos afirmar que hay una tensión, una lucha, una constante aclamación de espacios, reapropación de la tradición ante lo moderno. Si bien hay historias que parecen no calzar o menos logradas que otras, creo que hay que hacer una felicitación en su mayoría, pues cumplen en la redondez y en el desarrollo de la anécdota.
Recopilación de relatos de terror de 134 páginas, publicada en 2020. Entre los dieciséis relatos, solo cabe destacar tres: Sonidos que se olvidan al escucharse, Pedro y Ariadna y Flores para Anastasia. El resto de relatos me han resultado menos impactantes. La lectura ha sido ágil y cómoda, sin embargo, no estoy muy acostumbrado a términos latinos que me costaba entender. Luego hay algunas incoherencias, como la de un hongo venenoso que entrega un desconocido al protagonista. Éste sigue sin sospechar a pesar de los gritos que se escuchan en la casa del desconocido. Luego el protagonista "olvida preguntarle" por los gritos. Cuando además, se trata de dos casas aisladas. Luego, he hallado diálogos muy forzados, un lenguaje, en ocasiones, infantil y alguna falta de ortografía. En resumen, hay algunos buenos momentos de verdadero miedo, por eso lo recomiendo para una sola lectura.
Antología de cuentos cortos de fantasía oscura, en donde retuercen los cuentos de hadas para mostrar el lado oscuro de la humanidad. Todos me encantaron, algunos más, pero creo que es una obra bastante consistente, lo recomiendo.
Toma a Caperucita, a las sirenas, a Hansel y Gretel, al Rey del Bosque, a los duendes y a los sátiros y luego insértalos -tras arrancarlos con pinzas de las historias de Grimm o Andersen- en un nuevo contexto.
En caso de Nadie Encontrará mis Huesos, colección de 16 cuentos construidos por Enrique Urbina, que ya había publicado antes con Paraíso Perdido y también con Dharma Books, estos personajes habitan escenarios post-apocalípticos, infectados de miseria y devastación, y casi siempre urbanos. Mientras que en algunos cuentos no se ahonda en el escenario o el habla del país, en otros te queda muy claro que sucede en México. Como toda antología de cuentos, hay unos buenos y unos no tan buenos, pero para mí resaltan ‘Pedro y Ariadna’, ’Sonidos que se Olvidan al Escucharse’ y mi favorito, ‘Raíces’. Y a mí me parece que me gustaron por una cosa sola: por la creación de atmósferas.
Lo que sí, el primer cuento, ‘Peste en el Bosque’ me pareció espectacular para sumergirte en la vibra del libro, y porque engloba todo por lo que apostó Paraíso Perdido: esta edgyness, el lenguaje de oraciones cortas y con ortografía que parecería entrecortada, pero más bien sabe muy bien qué quiere decir con solamente seis palabras (y aprovecha cada punto para soltarte cada idea como una bofetada). Aquí está un desfile de criaturas bizarras pero extrañamente familiares, el aire a premonición, la inevitabilidad del destino, la violencia y la miseria y lo grotesco y la toxicidad, pero todo perfilado con una voz muy aguda e inmune a la corrosión.
No soy un fanático del terror o el suspenso pero aún así hay algo en estos relatos que capturaron mi atención desde el principio. Pienso que la brutalidad y la especificidad de las imágenes fueron el punto fuerte de mi lectura, lograron sumergirme en aquel mundo oscuro que la mayoría de las veces no parecía estar tan lejos de la realidad.
Historias de lo paranormal, la muerte y lo increíble. Imaginen una combinación interesante de Dimensión desconocida con Lovecraft. Aunque ninguna especialmente impactante, pero en general buenas historias que, si se quisiera, podrían entrelazarse de alguna manera, supongo que es algo que de alguna manera imaginó el autor.