In his three-volume treatise, leading Russian chess historian Sergey Voronkov vividly brings to life the long-forgotten history of the Soviet championships held in 1920-1953. Volume I covers the first 10 championships from 1920-1937, as well as the title match between Botvinnik and Levenfish. The key contestants also include world champion Alekhine and challenger Bogoljubov, lesser-known Soviet champions Romanovsky, Bogatyrchuk, Verlinsky, and Rabinovich, and names that today will be unfamiliar yet were big stars at the time: Riumin, Alatortsev, Makogonov, Rauzer, Ragozin, Chekhover, and many others. This book can be read on many levels: a carefully selected collection of 107 of the best games, commented on mostly by the players themselves, supported by computer analysis. A detailed and subtly argued social history of the Soviet Chess School and of how chess came to occupy such an important role in Soviet society. A discussion of how the chess community lost its independence and came to be managed by Party loyalists. A portrayal of how the governing body and its leader, Nikolai Krylenko, strived to replace an entire generation of free-thinking chess masters with those loyal to the state. A study of how the authorities’ goals changed from wanting to use chess as a means of raising the culture of the masses to wanting to use chess to prove the superiority of the Soviet way of life. Or a sometimes humorous, often tragic history of talented, yet flawed human beings caught up in seismic events beyond their control who just wanted to play chess. This book is illustrated with around 170 rarely seen photos and cartoons from the period, mostly taken from 1920s-1930s Russian chess magazines. As Garry Kasparov highlights in his foreword “this book virtually resembles a novel: with a mystery plot, protagonists and supporting cast, sudden denouements and even ‘author’s digressions’ – or, to be exact, introductions to the championships themselves, which constitute important parts of this book as well. These introductions, with wide and precise strokes, paint the portrait of the initial post-revolutionary era, heroic and horrific at the same time. I’ve always said that chess is a microcosm of society. Showing chess in the context of time is what makes this book valuable even beyond the purely analytical point of view.”
Uno de los mejores libros de historia del ajedrez que he leído. Comprende los campeonatos soviéticos de 1920 a 1937, por lo tanto la época más dura post-revolucionaria y algunas de las purgas de Stalin (de hecho uno de los participantes en estos torneos, Petr Izmailov murió fusilado en una de estas purgas). Como dice Kasparov en el prólogo, el ajedrez refleja muy bien la vida y la historia, por lo que es una magnífica manera de adentrarse en esos tiempos peligrosos a través de la historia de unos torneos de ajedrez. En todo el libro se trasluce la progresiva destrucción de la libertad en la URSS y el sometimiento que se produjo de su población, que todavía están pagando. Muy interesantes son las memorias de uno de los campeones de aquellos años, Bogatyrchuk(ucraniano emigrado a Canadá), que son citadas de forma continua por el autor. Lástima que sean imposibles de encontrar.
Si hay que hacer alguna crítica negativa se puede mencionar el análisis de las partidas, que se fija demasiado en el aspecto histórico (cita los análisis contemporáneos y de los mismos jugadores) y se olvida bastante de la 'verdad ajedrecística'. Además los análisis con ordenador están hecho con módulos como Rybka o Fritz que hoy en día ya no son los más fuertes. Estaría bien que los análisis hubieran contado con una red neuronal como Leela para dar unas valoraciones muy cercanas a la 'verdad'. Los análisis de las partidas son la parte más mejorable del libro. A partir de la aparición en escena de Botvinnik con su primera participación en 1927 se deja traslucir la antipatía del autor, aún reconociendo su gran clase ajedrecística, hacia el que se convertiría en el 'patriarca del ajedrez soviético', y no le perdona una, empezando por su año de nacimiento. De los diferentes libros de historia referentes a la época soviética siempre me ha parecido que Botivinnik personificaba el 'soviético comunista perfecto' y 'el trepa perfecto', aunque una vez cayó la URSS intentó dar una imagen diferente de sí mismo. Mucho ajedrecistas sufrieron en esos años la tiranía comunista y es normal que lo vieran con antipatía al mismo tiempo que admiraban su calidad ajedrecística. Otro personaje destacado de aquellos años fue Krylenko, fiscal en los juicios-farsa y que llegó a ministro de justicia, que fue dirigente de la federación. Acabó fusilado en las purgas de Stalin en un acto de justicia poética. Es impresionante la narración de Bogatyrchuk sobre una vez que fue a interceder por un jugador de ajedrez ante Krylenko. Petr Izmailov, Romanovsky, Bogoljubov, Alekhine, Riumin, Ragozin, Ilyn-Zhenevsky, Levenfish, Duz-Khotimirski y un largo etc son los personajes que van desfilando a lo largo del libro. A lo largo de todo el libro se refleja la tensión entre los maestros 'viejos' o pre-revolucionarios y las nuevas hornadas de jugadores ya formados a partir de la Revolución. Las maniobras de Krylenko para sustituir rápidamente a los viejos maestros son evidentes y también los 'sacrificios' que algunos de estos maestros deben hacer para seguir en la brecha. Me ha sorprendido un comentario que hace Bogatyrchuk en un momento dado diciendo que en los años 20 todavía había una mayor libertad. Cuando realmente se destruye toda libertad y se convierte a los ciudadanos en gente aterrorizada es en los años 30. En definitiva, buen libro de historia sobre un pedazo de la realidad que refleja muy bien la Historia general. Se puede leer sin ser aficionado al ajedrez saltándose la parte de las partidas comentadas.
I loved this book. Interesting historical data linking the tournaments into their time with insightful portrayals of personalities, issues and events both inside and outside the chess phenomena that exploded in the Soviet Union in its early years.
There are touching moments such as Alekhine being thankful for food at a closing ceremony to chilling reminders that players didn't escape persecution, and ultimately execution, by the regime.
The game selection is interesting and well annotated, blending original analysis with later findings, checked by engines. The annotator's motives are also often approached which is a different and interesting perspective.