Una invitació a (re)descobrir la ciutat més romàntica del món.
Miquel Molina ens ofereix una postal bucòlica de Venècia, però d'una Venècia que encara no surt al radar dels turistes de sol i góndoles. El de Molina és el relat del perfecte flâneur . Ens explica com el visitant s'ha de fondre amb la massa i seguir el rumb de la multitud allà on ens porti, així com s'evita l'embat de les onades contra el casc d'un vaixell, emmotllant-se a elles. Ens hem de deixar arrossegar pel corrent per saber evadir-nos en el moment més oportú, quan un carreró fosc ens crida l'atenció i ens convida a la penombra per endinsar-nos en la veritat de Venècia.
El retrat d'una Venècia desconeguda, que no apareix a les guies turístiques. Un llibre que ens convida a degustar els petits grans plaers de la vida.
mi mayor preocupación cuando llegue a Venecia era pensar que podía perder el suelo bajo mis pies y caerme a la laguna. no tengo ni idea del porqué de ese pensamiento pero nunca tuvo que acudir un gondolero a mi auxilio. como me gusta viajar ligera de equipaje rara vez consulto una guía de viaje y me dejó llevar tentada por la intuición, un sexto sentido o un golpe de suerte. así llegué hasta Venecia. quizá capricho del destino, quizá un lugar en el que antes o después tenía que ir, ir para estar y luego regresar. porque todos quieren volver a Roma pero son muchos más los que quieren pasar el resto de sus días en la Serenisima. Una vez leí que uno es del lugar donde entierra a sus muertos pero los muertos son del lugar donde eligen reposar eternamente. Y es con la isla de San Michele, la isla cementerio, con la que #miquelmolina abre esta exquisita guía sobre la ciudad que más secretos alberga. . un paseo nocturno por la ciudad de los canales en busca de una fiesta secreta acerca al lector a una venezia de otra época, aquella a la que lord Byron acudía y seducia hasta la saciedad. Así salen a escena esas mujeres que forman parte de la laguna y que nunca saldrán en ningún libro o guía de viaje como La Fornarina que se arrojó al canal cuando lord Byron decidió prescindir de ella o Verónica Franco , la cortigiane onesta, que fue acusada por la inquisición por brujería y retratada por Tintoretto. Que París fue casa de escritores y artistas en el exilio es indudable pero la multitud de palacios que acogieron a muchos enamorados de la isla queda plasmada en la cantidad de libros e historias que se han recogido sobre venezia con escritores de la talla de Brodsky, Chejov, Viscinti, Regnier, Thomas Mann, Susan Sontag... . unas horas en venezia caminando sin más rumbo que la concatenación de callejuelas y puentes llevan al lector hacia una parte de la ciudad poco conocida pero muy atrayente para el viajero y para todos aquellos que ya hemos tenido la inmensa suerte de recrear nuestros ojos por ella. Dice #scarpa que #veneciaesunpez pero realmente es como un bosque boca abajo que sostiene a la ciudad a flote. Venecia no es de este mundo, por eso no gusta tanto.