El presente volumen es un conjunto de historias que suspenden nuestra percepción de la realidad y nos llevan a puntos extremos, además de inquietarnos. Los autores de este libro han sido tocados por el brillo de las estrellas, del cosmos, de la noche luminosa al calor de las lecturas —suponemos e intuimos— de: Isaac Asimov, Kurt Vonnegut, Robert Heinlein, Arthur C. Clark, Ray Bradbury, H.G. Wells, Stanislaw Lem, además de otros, como Joseph Conrad e inclusive Antón Chéjov. Los cuentos de este libro les hacen honor pero, a la par, fundan propios caminos, estilos y mensajes.
Tenemos historias sobre viajes en el tiempo · sobre mundos paralelos e interdimensionales · portales que se abren y se cierran para encontrar culturas o seres distintos o parecidos a nosotros · implantes tecnológicos · viajes interplanetarios · cuestiones sobre bombas o sobre investigaciones científicas con la fisión nuclear · tentativas de superar la muerte, llegando así a bordear la inmortalidad · los androides y los ciborgs · los ya conocidos platillos voladores.
De la fabulosa e impresionante lluvia de meteoritos de las Perseidas; se siembran en la Tierra los nuevos relatos con inspiración de las estrellas, que copan unas páginas, acaso misteriosas, acaso inquietantes, acaso fascinantes que ahora tiene en manos el lector.
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Llueven perseidas en la noche oscura. Arriban, como caleidoscopios siderales, las nuevas voces del panorama literario. “Perseidas, nueva Ciencia Ficción Ecuatoriana”, es la tercera antología anual de la Escuela de Escritura Creativa, Kafka Escuela de Escritores, y de la editorial Cactus Pink, que recoge el trabajo de sus talleristas después de un año de escritura, lectura, corrección y pulido, a la luz de los profetas Asimov, Wells, Verne, Bradbury, Clarke, Dick, Huxley, Le Guin. La antología consigue algunos de los antiguos designios de la Ciencia Ficción: interpretar la realidad desde una óptica crítica, realista, imaginativa y científica, capaz de proyectar un futuro, un pasado, un mundo paralelo u otro universo, anclado y sostenido por los claroscuros, los miedos, las preguntas sin respuesta y las contradicciones de la humanidad. En ese sentido, la Ciencia Ficción es un género útil para desconfigurar y desacreditar los vicios del poder, para prevenir desastres ambientales, para advertir los cataclismos ideológicos, para vislumbrar mecanismos económicos nefastos, para cuestionar la tecnología y sus avances, para mostrar la necesidad de un código ético que nos proteja de nuestros propios demonios. La mayoría de estos cuentos nos enseñan a ver más allá de las apariencias, a mirar de soslayo el brillo innovador del progreso, a discutir las implicaciones de la ciencia en la dimensión sensible, moral y filosófica del ser. Comentaré de forma muy breve cada uno de los relatos:
“El trasmisor” de Carlos Arellano nos traslada en el tiempo, nos lleva al pasado escapando del dolor más fuerte: perder al ser amado, la pareja, la compañera. Era otra época y otra costumbre, sin embargo, el reencuentro se produce, quizá producto de la imaginación enferma, quizá las leyes de la reencarnación son inalienables o quizá, es una mera coincidencia. La legislación civil es más rigurosa que los llamados del corazón, un amor prohibido y loco: una bella dama, y un zapatero, viajero del tiempo. “Somos los primeros” de Alex Sotomayor, plantea la comunión humano-máquina ilimitada para debatir sobre la privacidad y la vida en pareja. Un invento asombroso se halla en etapa de pruebas: un microchip o más bien, un asistente personal que aumenta la capacidad cognitiva y sensorial de los humanos, que desarrolla habilidades inesperadas e inconcebibles como telepatía, memoria de ordenador y empatía afectiva. Una suma de destrezas que terminará por agotar a los voluntarios que, exhibidos en vitral público, revelan secretos, exponen suciedades, gritan sus verdades. En las parejas es importante lo que se cuenta, pero ¿también lo que se calla?
“Conexión” de Paola Orellana nos sumerge en una lucha interplanetaria relatada en primera persona. La protagonista embarazada busca salvar a su retoño ante los ataques inesperados de criaturas de magnitud desconocida, su compañero resulta alado, semidiós, extraterrestre. Refugiados en la selva amazónica, cercanos a un portal planetario, al abrigo de una comunidad ancestral, la estirpe continúa con el alumbramiento de un niño con genes humanos y alienígenas. El “Arupo”, hermoso árbol de hojas rosas, es el motivo poético del cuento de Francisco Carvajal. El “Arupo” es la esperanza de un renacer vegetal después del cataclismo inherente a la ignorancia, la manipulación y el fanatismo. El relato de Carvajal nos sorprende por su inteligente sátira a la corrupción, ineptitud, nepotismo y malicia de las élites que, ante la arremetida del avance “comunista” y en la coyuntura de los conflictos geopolíticos chino-norteamericanos después de la pandemia 2020, plantean la explosión de bombas nucleares en América del Sur para contrarrestar la arremetida de los insurgentes. Evidentemente, como repiten los noticieros, estas bombas mataran únicamente comunistas, dejando intactos a patriotas, demócratas y conservadores. Si la humanidad ha de extinguirse, que sea para renacer como arupos.
“El mismo firmamento” de Mayra Lema, un cuento epistolar, es tal vez, el más evocativo y poético de la antología. Una mujer surge entre los confines del cosmos a un sitio extraño y solitario, escribe cartas a su hermana que no obtendrán respuestas, mira el firmamento hasta que surge una octogenaria, quizá ella mismo desde otra óptica en el espejo. Un texto que requiere la complicidad del lector para descubrir, a través de un telescopio o de un cuento, la inmensidad del universo. En “Los Inmortales” Fabián Flores nos lleva a un contexto cyberpunk en donde humanos conviven con ciborgs y robots. Ante la destrucción inminente se plantean severos desafíos para salvaguardar la especie: encontrar el androide definitivo, el funcionamiento perfecto de la maquinaria y la racionalidad sensible del humano. Un cuento a consonancia con las normas robóticas de Asimov. “Hacia un halo exoplanetar” es una hermosa anécdota que la abuela, amante de las constelaciones, le cuenta al nieto a la sombra de los árboles, bajo la noche estrellada, con ternura infantil. Un texto cálido e íntimo sobre abducciones, viajes y enamoramientos galácticos. Ante la perspectiva, siempre terrorífica y espectacular de un encuentro cercano del cuarto tipo, se verifica otra hipótesis: un nexo suave, delicado, romántico, inolvidable.
“Aventura de una pompa de jabón” de Ángel Calle es una historia infantil de alto vuelo burbujeante. Tres juguetonas niñas se elevan a la estratosfera a bordo de una pompa de jabón hasta casi quedar varadas, un grupo de niños aventureros extraterrestres acude en su ayuda. En “La Amenaza” David Guevara plantea una trama casi de novela negra y de espionaje, cuando agentes secretos se infiltran en una base secreta norteamericana en Alaska para descubrir la bomba suprema. Un aparato de destrucción masiva nacida del cientificismo al servicio de la guerra y la venganza. Un artificio que estremece, porque parece posible y realizable. Acá no renacemos en arupos, esperamos la detonación. En “Lo Eterno” Isabel Tamayo combina un mundo postapocalíptico con trazos de terror. Dos trabajadores buscan y apagan fuentes de energía no reguladas por la ley, después de investigar una fuente calórica imposible, casi quedan atrapados por los fantasmas que habitan los edificios en ruinas de mundos devastados.
“Jueves de Terapia” de Andrés Redrován cierra la antología con una potente reflexión: ¿Cómo será la inmortalidad? La ansiada juventud eterna, la panacea de poderosos y magnates, de delirantes y científicos, se alcanzó al fin, la inmortalidad derrotó a Dios. Nuevas leyes y costumbres hicieron que prevalezca la desigualdad, la aglutinación del dinero en pocas manos, el trabajo servil y mal remunerado, las nulas esperanzas de cambio. Miles de suicidas fueron sancionados, reconstruidos, devueltos a sus labores cotidianas infinitas, un absurdo paroxismo en beneficio de la economía y el mercado. ¿Cómo escapar de la inmortalidad? Un relato que reconoce en la vejez y en la muerte, el complemento de la vida y la juventud. “Perseidas, nueva Ciencia Ficción Ecuatoriana” es un libro trabajado con esmero, se nota el cuidado, el atino, el gusto de los escritores y editores de la Kafka Escuela de Escritores por entregar un ejemplar elegante y sideral. La Ciencia Ficción no se trata únicamente de elaboradas tramas en otros mundos o galaxias, tampoco se trata de viajes en el tiempo y/o seres sobrenaturales, se trata de explorar ciertos aspecto de la condición humana, matizados, condicionados, dinamizados por posibilidades ficticias científicas y/o tecnológicas; todos los relatos del volumen lo consiguen. Surgen así, cobijados por las estrellas, los nuevos y las nuevas escritoras del Ecuador, auguramos éxito y brindamos a su salud.
El libro tiene algunas buenas historias, algunas incluso se acercan a la Ciencia Ficción dura. Entre estas resalto: somos los primeros y los inmortales. Algunas historias son interesantes y las clasificaría más como antologías que como ciencia ficción: Conexión, lo eterno y jueves de terapia. Otras son simplemente malas, alguna de ellas como los arupos son el ejemplo perfecto que se requiere leer ciencia ficción para escribir ciencia ficción.
Un poco previsible pero una lectura entretenida... Sin embargo, la complicación de estilos de escritura es muy buena esperemos ver libros enteros del género.