Leer este libro sobre Vlad Draculea después de haber pisado tierras valacas y transilvanas, de estar en Sibiu, Targoviste, Sighisoara, de visitar el castillo de Bran y de ver los Cárpatos es impresionante... Llevaba tiempo con él en la estantería pero algo me decía que no era el momento, hasta ahora... Ahora sí era su momento...
Con una pluma impecable y una documentación increíble el autor nos ayuda a conocer un poco más a Vlad Tepes, el hombre que inspiró uno de los mayores mitos de la historia... Y es que, para saber cómo fue el príncipe valaco, primero hay que conocer la época y la tierra en las que le tocó vivir. Una tierra y una época que no conocieron el perdón ni la paz...
"Valaquia, tierra de encrucijadas. Valaquia tierra de sangre y puñaladas" Antonio Sachs.
Vlad no fue más cruel que sus contemporáneos ni inventó los empalamientos (de hecho eran muy comunes en la época, unos reyes españoles también empalaron a diestro y siniestro en las Américas...), pero sí fue más inteligente, valiente, mejor guerrero y estratega que todos ellos; además tuvo una voluntad férrea y una mano de hierro que le acompañaron siempre; jamás mostró debilidad y eso hizo que todos lo temieran y otros tantos lo calumniaran...
Me ha encantado la forma de contar toda la historia de Vlad, desde que era un niño hasta su muerte, pero también me ha encantado todo lo que cuenta sobre Bram Stoker (al que adoro) y la parte novelada de cómo el personaje real se pudo fundir con el mito.
Un libro totalmente recomendable, muy interesante y que engancha desde el principio... Y además, lleno de historia.