Eduardo Mateo es uno y es muchos. Es el inventor de la música joven en español. El virtuoso. El guitarrista único. El compositor admirado. Es la banda de sonido de Montevideo. También es el méndigo (así, con tilde en la é, como decía él). El que pedía plata prestada siempre. El que no tenía dónde vivir. El preso. El drogadicto. Mateo es el tartamudo. El infiel. El generoso. El alquimista. El poeta. El malhumorado. El alegre. El desfachatado. En esta biografía narrada, llevada a cabo luego de un arduo trabajo de investigación, que incluye casi cien entrevistas a personalidades como Jaime Roos, Fernando Cabrera, Hugo Fattoruso, Litto Nebbia y León Gieco, además de la familia Mateo, el autor expone las distintas aristas de un artista genial y una personalidad compleja e impredecible. Aquí, como dice el prólogo de Atilio Pérez da Cunha Macunaíma, quien fuera su amigo durante años, «está Mateo en cuerpo y alma».
Oh! qué maravilla leer la vida de Eduardo Mateo. Cantautor uruguayo maravilloso, inventor de tanta cosa, loco lindo, loco temido, loco genio. La verdad suelo ser muy desconfiada de las biografías, pero esta me pareció respetuosa, con muchas voces de musics amigs, y me puso a escuchar muchos otros discos que hizo, esta figura genial del universo musical. Gracias Mateo. Escuchen a Mateo, su música es una belleza. Y saber de su vida por medio de este libro es hermoso.
Muy buena biografía de Eduardo Mateo. No era una persona fácil y el libro muestra todas las vetas profesionales y personales del músico. Celebra su genio pero lo retrata en sus defectos. Su talento innato es sorprendente. No sabía leer música; aprendió a tocar el tamboril, el cavaquinho y luego la guitarra de forma autodidacta. El libro está muy bien escrito, aunque tiene algunos problemas típicos uruguayos como carencias en la edición (fundamentalmente repeticiones), pero en general es muy bueno. Es ameno, y me encanta que intercala el raconto biográfico con testimonios de músicos y amigos de Mateo, y transcribe letras de sus canciones. Nos da la impresión de llegar a conocerlo un poco. La verdad es que descubrí tardísimo a Mateo, así que ahora soy de esas madres cool criticadas por varios de los músicos entrevistados en el libro, que crían a sus hijos escuchando a Mateo, pero que en vida del cantautor poco sabían de su existencia. Soy culpable de eso, pero estoy feliz de haberlo descubierto, de que a mis hijos les encante y de emocionarme al escucharlo. Todos deberíamos escucharlo tarde o temprano.