Luego de compartir las aventuras con Arturo Pol en Pantalones Cortos y Verano de Colores, llegamos a una nueva etapa. En ella, su diario es el espejo de confidencias que nos hablan de un joven que enfrenta por primera vez un mundo hostil. Pantalones Largos es el fin de una parte del camino; el principio de otra. Y en las páginas de este diario es sencillo reconocernos y encontrarnos.
2.5★ Nos encontramos nuevamente con Arturo Pol, esta vez mientras cursa su último año de colegio. Lo acompañamos en un año en que no sólo debe enfrentarse a las responsabilidades académicas, sino en un sinfín de situaciones que lo pondrán a prueba en múltiples facetas de su vida. El libro (tal y como pasa con los anteriores) se lee rápidamente y, en general, se disfruta. Al ser un diario, es más un conjunto de anécdotas que una trama compleja. Sin embargo, me costó muchísimo “aceptar” que esa sea la forma de hablar o lo temas que tratarían jóvenes de esa edad. Además, el conflicto más importante me pareció que se resuelve de una manera muy inverosímil.
«Palpamos la pobreza que nos rodea, pero a veces nos hacemos los tontos y no la queremos ver. Porque es más cómodo ignorar que apechugar»
Punto(s) alto(s): Lectura ligera y, en general, amena. // Ya conocemos a los personajes Punto(s) bajo(s): El conflicto final es inverosímil. // Se nota un cierto caracter moralizante que se siente viene de la autora y que rompe con la narración en primera persona.
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