El futuro. Después de haber pasado una guerra civil, España se ha convertido en 2072 en una potencia científica mundial. Un ejemplo de esa pujanza es Deux ex machina, el proyecto que pretende comunicar un mensaje en tiempo cero con cualquier parte del universo, que se halla en manos de una joven científica, Hipatia. Sin embargo, los enigmáticos resultados del proyecto apuntan hacia algo que su creadora no es capaz de concebir, incertidumbre que se agrava al encontrarse en mitad de una relación sentimental que provoca que todo su mundo se tambalee y de una conspiración con demasiadas incertidumbres. Una novela que, con hechuras de thriller, recupera lo mejor del pulp de ciencia ficción, con ecos de Arthur C. Clarke o Philip K. Dick, en la que la ciencia y la metafísica parecen tener más en común de lo que podríamos creer. ¿Al margen de las supersticiones religiosas, tiene cabida dios en un universo dominado por las leyes racionales de la ciencia?
¿Ciencia-ficción? Uff, me da un poco de pereza, no es mi género literario favorito. Casi que no… Luego ya lees que si suspense (no me gusta lo de thriller), que si novela negra, y uno poco a poco se va animando. Después resulta que el autor es Pablo Sebastiá y a partir de ahí ya se disipan casi todas las dudas. Por estas fechas, hace un par de años, reseñaba Reikiavik, uno de esos pocos libros que uno ha valorado en Goodreads con 5 estrellas, así que ya no quedaban dudas.
Antes de hablar del libro no quiero dejar de resaltar el cuidado diseño por parte de la editorial, Reino de Cordelia, que no me deja de sorprender con sus cubiertas y sobrecubiertas, un punto diferenciador respecto a editoriales mucho más grandes y potentes pero que escatiman en estos pequeños pero grandes detalles.
La historia se sitúa 50 años por delante, el Covid y Filomena aparecerán en los libros de historia, aunque lo que no queda tan claro es como se estudiarán entonces porque la moral imperante en la época dicta muy a las claras lo que se puede y lo que no se puede hacer. Ya en su anterior libro, Sebastiá, mostraba conflictos éticos, morales y religiosos, y en la tetera de Russell no abandonamos ese camino.
Curiosamente el libro se lee con una sonrisa en los labios, España es una potencia a nivel cultural y científico, el turismo de sol y playa ya es sólo un recuerdo lejano, ahora los turistas llegan para visitar las maravillas que encierran los museos de la geografía nacional y todo ello tras haber superado una cruenta guerra civil. Aún así parece claro que se ha instaurado el buenismo, la plaza de Colón ha cambiado su nombre por el de plaza de la Dignidad Precolombina… Alemania, no será en 2072 lo que ahora es, de allí llegan inmigrantes, espaldas mojadas, que buscan en España un lugar mejor donde vivir, porque ellos han vuelto a la edad media. España es, en definitiva, justo lo contrario de lo que tenemos ahora, el nivel cultural ha crecido exponencialmente, la cultura ocupa un lugar preponderante, el único fútbol que importa es el que practican los niños o las mujeres (por cierto que el Real Betis femenino es una auténtica potencia y gana la copa de Europa año tras año), pero sin embargo las libertades han sido cercenadas de forma brutal mientras van en auge las amenazas del terrorismo fundamentalista religioso. Uno de los muchos dilemas que nos plantea la novela, ¿qué preferir, la realidad de 2021 o la distopia de 2072?
Y aquí, en medio de todo este marasmo, aparece Hipatia, la protagonista de la historia, una joven matemática más que brillante que dirige el proyecto Deux ex machina, con el que se pretende enviar un mensaje en tiempo cero. El problema surge cuando hay respuesta a ese mensaje, ¿quién, qué, desde dónde…? ¿Tiene Dios cabida en un universo dominado por las leyes de la ciencia?
Por suerte el autor es capaz de describir conceptos científicos y tecnológicos con gran facilidad, algo que no siempre sucede y no siempre se consigue en este tipo de relatos.
Una historia sobresaliente y muy, muy recomendable. Felicidades al autor y a la editorial por la obra.
Por cierto, en esta primera edición del libro aparece una errata en la página 203, los que lean la segunda edición probablemente ya no podrán disfrutar de ella. 😉
Un libro muy bien escrito y muy bien editado, con un planteamiento original e interesante, aunque algunos detalles no terminen de convencerme del todo. Probablemente me extenderé más en #ConsuLeo
Estamos ante un libro de ciencia ficción con toques utópicos y distópicos mezclada con thriller. Dentro de la ciencia ficción podríamos clasificarla como pulp, aunque en esto de los subgéneros puede haber controversia. Lo que sí está claro es que ha caído en mis manos una obra que he disfrutado sin saber muy bien qué esperar de ella.
En La tetera de Russell he disfrutado de lo futurista mezclado con novela negra o thriller. «La tetera de Russell» es un libro con marcado carácter crítico, tanto por lo que se ha conseguido -o destruido- en la sociedad como por las reflexiones que van dejándose leer en la obra. Una novela en la que la tecnología tiene su protagonismo, los avances en la sociedad, sin hacerse agobiantes en ningún momento, conformando una atmósfera futurista sin sobrecargar.
La tetera de Russell podríamos decir que es una novela satírica de ciencia ficción. El autor nos ofrece una propuesta original en la que nos presenta una España que en 2072 es toda una potencia mundial científica. Adiós a la economía de turismo,a esos jóvenes que terminan sus carreras como científicos y que tienen que salir del país en busca de una oportunidad para trabajar. En esta España que nos propone Sebastiá, sucede todo lo contrario, bonito, ¿no? ⚛️ Sin duda es una propuesta arriesgada, pero la perfecta combinación de humor e intriga con ciencia y metafísica, hace que la lectura no sea densa en ningún momento.
No sé como llego a mi este libro, pero el ambiente en el que se desarrolla, es una explosión de imaginación que es lo mejor del libro, lo veo como un Contact a la española con unas licencias para el futuro muy gordas, pero que es lo que más me mola. Podría haber tenido mucha más miga pero la historia es interesante y amena. Lo mejor el escenario utópico en el que se mueve. Me ha gustado y lo he recomendado.
La tetera de Russell nos lleva al año 2072, un futuro en el que España acaba de sufrir una guerra civil en la que ha derrotado a Cataluña, que pretendía la independencia. Además, se ha convertido en la primera potencia científica mundial, por delante de los países del norte de Europa, gracias a sus políticas de educación, tecnología y ciencia (ya se empieza a notar el fino tonillo irónico que imbuye toda la novela, ¿no?). El mundo árabe ha desaparecido y Alemania (que ahora se llama Germania) está sumida en la regresión social y el oscurantismo religioso; de allí huyen los espaldas mojadas para trabajar en nuestro país. En este contexto, la matemática Hipatia y su ayudante Nabokov pretenden revolucionar las comunicaciones a distancia desde el Centro Tecnológico de Plaza Castilla, en Madrid, con un experimento que consiste en enviar cuatro mensajes al espacio esperando respuesta. La idea es transmitir un mensaje por el universo en tiempo cero. Para su sorpresa, reciben cinco mensajes de vuelta en lugar de cuatro...
Puede parecer un futuro esperanzador para nuestro país, pero lo cierto es que el progreso y los avances científicos traen consigo el control férreo de la población, a través de policía y drones. Está prohibido trabajar fuera del horario laboral (bajo pena de cuantiosas multas) y se aconseja informar a tu jefe incluso cuando inicias una relación sentimental.
Con este escenario de futuro distópico de fondo, destaca el personaje de Hipatia, una matemática brillante y guapa pelirroja a la que le gusta tener todo bajo control, y que avanza por la trama a golpe de teorías matemáticas y amoríos con un inmigrante germano. Me ha encantado la fortaleza de este personaje y cómo la ha plasmado la editorial en la sobrecubierta.
El autor utiliza al filósofo y matemático Bertrand Russell como hilo conductor de la novela, tanto su teoría conocida como «la tetera de Russell» (que juega con la existencia de Dios) como un montón de citas interesantísimas que sirven para titular cada uno de los capítulos. Estas son algunas de ellas, pero me han encantado todas:
Lo más difícil de aprender en la vida es saber qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar.
El ser capaz de llenar el ocio de una manera inteligente es el último resultado de la civilización.
Una vida sin riesgo es una vida gris, pero una vida sin control probablemente será una vida corta.
Es una novela diferente a lo que estoy acostumbrada a leer, una historia que plantea la diferencia entre ciencia y religión y pretende demostrar científicamente la existencia de Dios. Esta novela se explaya en explicaciones matemáticas y en planteamientos teológicos y filosóficos, como la idea de los multiversos dimensionales. Tiene notas de thriller, pero el ritmo, sobre todo en la primera mitad, se ve demasiado lastrado para mi gusto por el planteamiento de este mundo que ha imaginado el autor. De todas formas, los protagonistas me han parecido interesantes y bien perfilados, y la ironía subyace en toda la trama. Una propuesta interesante que me ha sacado de mi zona de confort, pero que no estoy segura de haber disfrutado del todo.
"Reikiavic", la anterior novela publicada por Pablo Sebastiá Tirado me agradó cuando la leí hace dos años. Quizás lo que más me sorprendió de ella fue esa inmersión que en un momento dado da al relato dentro de lo que podríamos denominar 'ciencia ficción'. Pues bien, resulta que el autor en "La tetera de Russell" opta no ya por tocar esa faceta sino que se lanza a ella desde la altura de la página 1 acabando sin sacar la cabeza de esta agua en la 241, última de la novela.
La novela es una novela lineal cuya acción transcurre en un utópico Madrid del año 2072. Digo utópico y no distópico pese a la sociedad controladísima que presenta porque en una pirueta geopolítica de lo más novedosa la trama se desarrolla en España, país hegemónico en el mundo en Ciencia y Tecnología sobre todo, a donde llegan por riadas emigrantes procedentes de Germania, zona europea donde el integrismo cristiano ortodoxo ha prendido arrumbando al antes país potente a la miseria.
Es evidente que Pablo Sebastiá con esta inversión de papeles está realizando un planteamiento irónico de una realidad que cabría calificar desde nuestros presupuestos actuales como imposible. Sin embargo es grato vernos en esa posición de nación dirigente en el terreno tecnológico y científico, en especial físico y matemático. Desde luego sentido del humor no le falta al novelista castellonense.
La idea de partida es, sin duda, más que interesante. ¿Un mundo ucrónico en el que España es una potencia científica? Novedoso, como poco. A partir de ahí tenemos una historia que ni es sorprendente ni tiene grandes sorpresas porque, seamos sinceros, las migas de pan que conducen al inevitable desenlace son más que visibles... pero sí que tiene algo que resalta: el dilema al que arrastra al lector. Me han gustado mucho las referencias científicas, los lugares de esa Madrid ucrónica y el ejercicio de imaginación sobre el que se mece esta historia. Por cierto, la edición muy bonita y de calidad, algo de agradecer en una tapa blanda.
Esta novela nos sitúa en la España del futuro. El autor se toma su tiempo para explicar los cambios que ha habido. Además, también da alguna explicación científica. No sé si llegar a calificar la novela de CF Hard, pero es verdad que tantos detalles lastran un pelín el ritmo.
Sin embargo, es una novela bien narrada y por momentos bastante ágil. Además, el interés aumenta a medida que pasan las páginas. La protagonista me cae bien y el resto de personajes, algún estereotipo aparte, están bien definidos.
El final es adecuado, de modo que el libro me deja una sensación agradable. Lo recomiendo para quien quiera contemplar un futuro poco probable pero muy imaginativo.
Una ficción muy interesante, con numerosos guiños al lector actual y que hace pasar por real y verosímil una evolución de la política y sociedad occidental hacia una distopía en la que juegan mucho papel las matemáticas, la religión y el control de las libertades. Me ha sorprendido gratamente.
Y al terminar el libro lo único que puedo decir es: Aún me quedan cosas por comprender.
Sorprendente de principio a fin y, aunque parece que hay algunas cosas que sobran, en realidad, todo tiene su importancia en el desarrollo de la trama.
Un futuro alternativo muy diferente que todo que puedes imaginarte. Me gustaba que España está desenvolviendo a ser un poder tecnológico. Y claro, las alusiones a Bertrand Russel y su tetera siempre me encantan.
Es un libro entretenido. Sin embargo, la trama no me pareció muy convincente. Hay muchos detalles que flojean. Los personajes son bastante estereotípicos.
Novela distópica algo atemporal que hace que reflexiones sobre hasta donde puede llegar la realidad. Trata temas tanto sociales como físicos matemáticos y por supuesto con una base muy filosofica.
Le doy un 2. Libro muy plano y con ideas poco desarolladas. Para colmo algunos personajes son los tipicos de Torrente pues la novela está escrita por un español pero que no se asemeja nada a Clark... Quien dijo eso es que ha leido a otro Clark y no el autor de 2001 y cientos de obras más. Desde el principio se nota el hilo argumental y los giros que va a dar (como una película de serie B de las tardes de fin de semana). Al estar escrito por un español, la verdad que se deja leer y no tiene giros gramaticales raros que hacen que la lectura sea más lenta y farragosa. El final... pues parece un cuento de hadas. Sencillamente muy infantil y muy cercano a la fantasía pueril. Hay muy buena ciencia ficción española... Pero no está en este libro. Ya me gustaría hacer un crítica positiva.