¿Uno va hacia las cosas o ellas nos pasan por encima? Gustavo Larrobla es un periodista que vivió épocas mejores, pero su trabajo actual es en una revista de tendencias, de tipo life style. Sin embargo, cada dos por tres su editora le encarga crónicas de realidad, y esta vez lo envía a Nueva Troya. El motivo: los diarios hablan de desempleo cero.
La respuesta la consigue enseguida: en este pueblo del litoral con puerto de carga (y alguna que otra entrada) no se encuesta a las mujeres. En realidad, como es común en este mundo, se las mata.
Así, este periodista consumidor de Coca-Cola, alfajores y eventuales cogollos, se ve inmerso en un infierno grande. Donde además de mujeres, otras muertes sucederán sin que él pueda hacer o cambiar algo. A Larrobla definitivamente las cosas le pasan por encima. Hasta el amor, mire usted.
Gabriel Sosa, como sin querer —parece Larrobla— inyecta una bocanada de aire fresco en la narrativa policial de estos lares. Un hallazgo.
Gabriel Sosa (Montevideo, 1966) es escritor y periodista. Entre otras ocupaciones periodísticas, fue crítico de cine de la revista Posdata, redactor del suplemento “Qué Pasa” del diario El País, y colaborador durante una década de El País Cultural. Publicó los libros de relatos Orientales Excéntricos y Qué difícil es ser de izquierda en estos días. Vive en Montevideo, generalmente a su pesar.
Está muy bien, mejor que él anterior. Nos revela un poco más de la vida del prota y ayuda a desarrollarlo un poco, no mucho. El prota se centra en investigar en el pueblo de Nueva Troya para hacer un artículo para la revista Posmo dónde trabaja.