Silvia Mistral (La Habana 1914-México D.F. 2004), escritora española republicana refugiada en Francia en 1939 y posteriormente exiliada en México, escribió durante los primeros seis meses de su exilio el diario de su experiencia como refugiada (publicado en México en 1940). El diario es un emocionante testimonio personal del gran éxodo colectivo, y constituye un documento de gran relevancia histórica por ser uno de los primeros diarios publicados de la experiencia del exilio republicano, y también uno de los más reveladores y elocuentes por lo que ofrece de elaborada crónica personal de una experiencia colectiva de desarraigo y negociación de la identidad vista desde el punto de vista de una mujer de a pie. Escrito con urgencia pero con gran sensibilidad y altura literaria, sus páginas contienen emotivas impresiones y lúcidas reflexiones sobre el éxodo republicano. José Colmeiro es catedrático de estudios culturales hispánicos en Michigan State University. Ha publicado numerosos libros y artículos sobre literatura, cine y cultura hispánica. Entre sus obras más recientes destacan Memoria histórica e identidad cultural: de la postguerra a la postmodernidad (Anthropos 2005) y Manuel Vázquez Montalbán: El compromiso con la memoria (Tamesis 2007).
M’ha costat prou perquè no enganxa molt, al final es un diari, l’he vist molt real i crec que m’haguera agradat molt mes si l’haguera llegit en segon de Batx quan estudiarem la guerra civil.
Como documento histórico es muy interesante y valioso. Es honesto y crudo, ayuda a consolidar el relato de nación desde la perspectiva de una mujer exiliada. Como producto literario tiene sus subidas y bajadas, a veces se pone muy monótono, cuesta un poco de trabajo terminarlo.
Este libro en forma de diario narra la experiencia de la autora tras su salida de España al final de la Guerra Civil de 1936.
Pese a que quiere ser un documento fresco, que parezca escrito ennlas fechas que indica, se nota que tiene una importante estructuración posterior.
Teniendo siempre en cuenta que la experiencia del exilio y la llegada a un pais extranjero de una gran cantidad de personas tiene que ser dramática, el texto destila una amargura muy grande, derivada y justificada por el hecho de que la autora considera que tiene una superioridad moral feente a la mezquindad que achaca a muchas de las personas con las que se encuentra.
Además denota la división existente, por motivos políticos, entre los exiliados españoles, asunto al que la historiografía al uso sobre la época no da la relevancia que merece.
Aún así existe un amor no disimulado a España, que cuadra muy poco con la ideología anarquista de la autora.
«Cuando los corazones hablan, cuando las almas se entienden, la mímica es superior a la palabra».
La autora narra de primera mano la realidad del exilio en plena guerra civil española, tomando aquí un importante papel su condición de mujer. Un testimonio desgarrador pero tremendamente aleccionador. Sin duda, se ha convertido en una de mis lecturas esenciales.